domingo, 27 de marzo de 2016

5

Capítulo 5
_______ se sentía muy deprimida cuando llegaron a casa; ya que, durante todo el
camino no había podido dejar de pensar en Tom y la modelo.
Justin aparcó tu elegante Thunderbird negro en el baraje, y a ______ la
sorprendió ver que el Jaguar de Tom ya estaba allí también.
—Vaya, vaya... Mira quién está en casa —murmuró Justin lanzando una mirada
significativa a _______—. Parece que esta noche no tenía ganas de estar por ahí hasta el
amanecer.
—Tal vez se ha venido pronto de lo exhausto que lo ha dejado esa rubia —repuso
_______ en un tono gélido.
Justin no hizo ningún comentario al respecto, pero parecía muy divertido.
Encontraron a Tom en el salón con la botella de brandy en la mano y una copa en la
otra. Solo se había quitado la chaqueta y la corbata, y tenía las mangas de la camisa
enrolladas hasta los codos, y el frontal casi desabrochado por completo. _______ tuvo
que hacer un enorme esfuerzo por no quedarse mirando el masculino torso. Tom se
levantó al verlos y fue hacia ellos.
—Así que al fin te has decidido a traerla a casa —le gritó Tom a su
hermano—. ¿Sabes la hora que es?
—Las... dos y cuarto de la madrugada —contestó Justin imperturbable mirando
su reloj de pulsera.
—¿Qué diablos habéis estado haciendo?
—Oh, pasarlo bien, ir aquí y allá... Esa clase de cosas —respondió Justin
enarcando una ceja—. Buenas noches, _______ —dijo a la joven, le guiñó un ojo y subió las
escaleras.
_______ se sentía como si la hubieran arrojado a los lobos. ¿Por qué había hecho
eso Justin? Tom parecía aún más furioso... si es que eso era posible. Carraspeó un
poco.
—Bueno, creo que me voy a dormir yo también — dijo girando sobre los talones.
Sin embargo, antes de que pudiera dar un paso, Tom la retuvo por el brazo y la
llevó al salón, cerrando la puerta tras de sí. Los ojos negros brillaban peligrosamente y
los sensuales labios estaban apretados en una delgada línea.
—¿Dónde habéis estado? —exigió saber—. ¿Y qué habéis estado haciendo?
Justin tiene treinta y siete años, _______, no es un adolescente.
La joven se quedó mirándolo sin lograr articular una palabra, pero la ira que se
había alojado en su interior la salvó de la situación:
—La rubia con la que tú estabas tampoco era ninguna colegiala —le espetó con
tanta calma como pudo, a pesar de que las rodillas le temblaban. Se apoyó en la puerta.
—Mi vida privada es cosa mía —repuso Tom a la defensiva, frunciendo las
cejas.
—Por supuesto —asintió ella—. Ya me he enterado de que no quieres que
mariposee a tu alrededor con ojos de ternero enamorado, y eso es lo que estoy tratando
de hacer —añadió.
Su respuesta pareció incomodar a Tom.
—Justin es demasiado mayor para ti —insistió. ________ dejó escapar una risotada
irónica.
—Le has puesto pegas a todos los hombres con los que he querido salir, pero no
puedes ponérselas a tu propio hermano. Justin jamás me haría daño y lo sabes.
Tom sabía que era cierto, pero aquello no hacía nada por disminuir sus celos.
—¡Oh, por amor de Dios! —exclamó al no encontrar otras palabras.
_______ inspiró profundamente, tratando de controlar los agitados latidos de su
corazón.
—¿Qué te importa lo que yo haga? —le espetó desafiante—. ¡Como si tú fueras el
más indicado para juzgar a nadie! ¡Todo el mundo sabe que eres un playboy!
Tom la miró furibundo, intentando contener su creciente ira.
—Yo no soy un playboy —masculló entre dientes—. Solo salgo con alguna que otra
mujer de vez en cuando.
—Casi cada noche —corrigió _______—. No es que a mí me importe —mintió con una
fría sonrisa—, porque me da igual con quien salgas o entres... siempre y cuando tú no
metas las narices en mis asuntos. A partir de hoy pienso salir con quien me venga en
gana. Y si no te gusta, ¡ya sabes lo que tienes que hacer! —y salió del salón dirigiéndose
hacia las escaleras.
—¡Ni se te ocurra volver a llegar a las dos de la mañana, con o sin Justin! —le
gritó Tom desde abajo mientras ella subía.
—Haré lo que me dé la gana —repuso la joven volviéndose un momento y subiendo
el resto de escalones de dos en dos.
Tom dejó escapar un improperio y regresó al salón dando un portazo. ¡Maldita
_______!, ¡malditas mujeres! Sentía deseos de aullar. Estaba arruinando su vida amorosa
y su vida laboral. Lo único en lo que podía pensar era en aquellos malditos preciosos
senos...
_______ lloró hasta quedarse dormida. Había sido un día horrible, y cada vez que se
imaginaba a Tom besando a la modelo se ponía enferma. Lo odiaba, lo odiaba con
todas sus fuerzas. Tenía que encontrar pronto un apartamento y salir de allí. Después
de lo ocurrido esa noche sería un infierno tener que seguir viviendo bajo el mismo
techo que Tom hasta que llegara el día de su cumpleaños.
A la mañana siguiente, _______ se despertó bastante tarde. Solía levantarse
relativamente temprano para arreglarse e ir a misa, pero le pareció que por un día que
no fuera, no pasaría nada. Bajó a la hora del almuerzo, vestida con unos vaqueros, un
suéter de punto beige y el cabello recogido en una coleta. Parecía que Tom no
andaba por allí. Gracias a Dios.
—Buenos días —la saludó Justin desde la cabecera de la mesa cuando entró al
comedor—. ¿Cómo fue anoche?
—No preguntes —gimió _________. Se sentó y miró nerviosa hacia la puerta del
salón—. ¿Tom está...? Justin negó con la cabeza mientras se servía un poco de agua.
—Está todavía durmiendo —le dijo. Aquello sí que era sorprendente. Tom no
acostumbraba a levantarse tarde, ni aunque hubiera trasnochado— ¿Qué ocurrió?
—Me dijo que tenía que estar en casa antes de las dos —explicó _______
calmadamente— y que tú eres demasiado mayor para mí —añadió con una sonrisa incrédula.
Justin se rio—. Se está volviendo loco. No sé qué le pasa últimamente... El
problema no puede ser su vida amorosa, la mujer rubia de ayer parecía más que
dispuesta a complacerlo —añadió con retintín.
Justin la miró pero no dijo nada, sino que siguió comiendo el estofado con
verduras que María les había preparado.
—Oh, casi lo olvido —dijo de pronto—, llamó Misty hace un rato. Me dijo algo de
unos apartamentos que quería que fueses a ver con ella hoy.
—Creo que lo haré —murmuró ______ mirando en dirección a las escaleras.
—Ya sabes lo que pienso respecto a que compartas piso con ella, pero la decisión
es tuya —le dijo Justin. La joven asintió y, tras comer algo, llamó a Misty para decirle
que sí iría con ella.
Subió a su habitación para buscar una chaqueta, pero no pudo salir porque, al
darse la vuelta, se encontró con Tom allí de pie, mirándola malhumorado y
bloqueando la puerta.
Acababa de ducharse, tenía el torso desnudo y el cabello húmedo. ________ no pudo
evitar quedarse mirando la extensa masa de músculos que tenía ante sí, pero
rápidamente subió la mirada, solo para ver que Tom estaba bastante ojeroso.
Parecía que había pasado tan mala noche como ella.
—¿Adónde vas ahora? —le preguntó fríamente.
—Voy a buscar un apartamento —respondió ella sin dejarse amilanar—, dentro de
un par de meses y medio me hará falta.
—¿Y qué piensa Justin de eso? —inquirió Tom entornando los ojos.
—Justin no es el que trata de tenerme encerrada en una jaula dorada —repuso
_______. Estaba cansada de todo aquello, de la ira irrazonable de Tom, y hasta de que
Justin tratara de hacer de Cupido—. Escucha, Justin solo me dejó que lo acompañara a
esa cena de negocios para que no tuviera que quedarme en casa. No aparcó el coche en
un lugar apartado para hacerme el amor. No es esa clase de hombre, y debería darte
vergüenza haber pensado mal de él. Justin es como un hermano para mí... lo mismo que
tú —añadió apartando los ojos de los de él—. No siento absolutamente nada por ti.
—Eso es una condenada mentira y lo sabes, _______ —le espetó él en un tono gélido.
Cerró la puerta tras de sí, y empezó a avanzar despacio hacia ella.
La joven dio un par de pasos atrás, se tropezó con una silla, y la rodeó pegándose
a la pared. Tom parecía más peligroso que nunca.
—Pues eso es lo que parece que quieres que sea, tu hermanita pequeña, para que
puedas tenerme siempre atada, para que no me interponga en tu camino ni te mire con
ojos de...
—¡Cállate, ya no sé lo que quiero! —bramó él tocándose las sienes.
Estaba demasiado cerca de ella, tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo
y el olor a gel de baño.
—Tom, tengo que irme... —le dijo con la voz quebrada.
Ignorando su ruego, él seguía acercándose a ella, con el pecho subiendo y
bajando como si le costara trabajo respirar. ________ tenía la misma sensación. No quería
estar allí ni un segundo más. Pronto se dejaría llevar por su debilidad, y no quería que
él volviera a burlarse de ella como lo había hecho.
—Déjame salir, Tom,.. —murmuró temblando.
Pero Tom estaba ya frente a ella, y había tomado sus labios en un beso nada
suave, dejándola sin aliento. Tenía tal ansia de ella, que se inclinó más aún hacia
delante, pegándose a su cuerpo por completo. La chaqueta de _______ le estaba
estorbando, quería sentir sus senos contra su tórax desnudo, así que la desabotonó y
la atrajo hacia sí. _______ gimió al notar el torso de Tom a través del fino suéter de
punto.
Tom gruñó extasiado e hizo que abriera la boca, para masajear sensualmente
el labio inferior con los suyos. Le introdujo la lengua, enredándola con la de ella, y dejó
que todo su peso se apoyara en la joven, aplastándola contra la pared.
_______ estaba asustada. No había esperado un beso tan adulto, y nunca la había
besado alguien con experiencia. Aquella intimidad era demasiado nueva para ella, y
también bastante turbadora. Lo empujó para apartarlo.
—¡No! —gimoteó.
Tom apenas la oyó. La cabeza le daba vueltas por la excitación y su cuerpo
estaba atormentado por la interrupción. Jadeante, abrió los ojos, y le horrorizó ver
temor en los de ella. Estaba llorando.
—_______ —susurró—, cariño...
—Déjame... —gimió la joven—. Suéltame... —lo empujó con más fuerza.
Tom se apartó, y ________ lo rodeó, poniendo una buena distancia de por medio
entre ellos. ¡De modo que aquello era la pasión!, se dijo aún aturdida por lo que acababa
de experimentar. Le dolía la boca por el ardoroso beso, y también los senos por la
presión de su tórax. Podía haber sido un poco más delicado. Lo miró con ojos
acusadores, se secó las lágrimas con el dorso de la mano y cerró la chaqueta. Estaba
temblando. Tom se sentía como si lo hubieran golpeado en la cabeza con un martillo.
No se habría esperado jamás una reacción así. La mañana anterior, en el coche, parecía
haber estado deseosa de que la besara, y en cambio en ese momento lo estaba mirando
con verdadero odio.
—Me has hecho daño —murmuró _______.
Tom no sabía qué decir. Preocupado, sus ojos oscuros escudriñaron los de ella.
Había salido con varias chicos, no podía creer que...
—¿No te habían besado antes? —le preguntó suavemente.
—Por supuesto que sí —contestó ella a la defensiva—, pero nunca..., ¡no de ese
modo!
Tom enarcó las cejas. Estaba empezando a comprender.
— ¡Por Dios, _______, así es como se besan los adultos! —le explicó.
—¡Pues entonces no quiero ser adulta! —le espetó la joven—, no me gusta que me
traten con esa brusquedad.
Tom la vio girarse sobre los talones y salir hecha una furia de la habitación,
pero no hizo siquiera ademán de detenerla. Su reacción lo había dejado totalmente
fuera de juego. Había imaginado que no sabría mucho de sexo, pero parecía totalmente
ingenua.
Aquello debería haberle agradado pero le resultaba por el contrario muy
irritante que pensara que la había tratada con brusquedad. ¡Por Dios, tendría que
haberla dejado salir con Myers!, así se habría enterado de lo que era un tipo sin
delicadeza.
Maldijo entre dientes y le dio un puñetazo a la barandilla. Su respiración todavía
era trabajosa, y los latidos de su corazón aún no se habían normalizado. Se sentía
acalorado y frustrado. Estaba furioso. ¡Condenada chiquilla, lo estaba volviendo loco!
Necesitaba otra ducha. Regresó al cuarto de baño, se desnudó y abrió la ducha.
Al menos era una suerte que la desagradaran sus besos, porque no volvería a besarla
hasta que las ranas criaran pelo.
Entretanto, _______ estaba subiendo al coche de su amiga. Las manos todavía le
temblaban un poco. ¿Cómo podía haberla tratado de ese modo si la quería? Eso
probaba lo poco que le importaba en realidad. Solo había querido obtener placer para
sí, no darle placer a ella. ¡Que se quedara con sus estúpidas rubias! Lo odiaba. A pesar
de todo, trató de recobrar la compostura. No quería que Misty la notara rara y empezara
a hacerle preguntas que no quería contestar.
Aparcaron en la ciudad, y se dirigieron a la primera dirección que tenía Misty en
su lista. El apartamento estaba justo sobre una confitería y frente a un banco. A
Misty no le gustó porque solo había un dormitorio, y quería tener privacidad. _______
prefirió no hacer ningún comentario, pero estuvo de acuerdo porque estaba en pleno
centro, y seguramente habría mucho tráfico por las noches.
Visitaron varios sitios más, pero solo hubo otro que les pareció aceptable. Era
una casa de huéspedes, y la habitación que alquilaban estaba en el piso de arriba. La
dueña era una tal señora Simpson, que las recibió amistosamente, pero daba toda la
impresión de ser una de esas caseras demasiado maternales y cotillas. Aquello no le
gustó un pelo a Misty. No quería a una mujer mayor controlándolas y dándoles la lata.
Sin embargo, ________ estaba empezando a sacar sus propias conclusiones.
Seguramente tenía intención de dar fiestas en el apartamento y llevar hombres allí, y
eso sacaría de quicio a Justin y Tom.
—Creo que yo sí alquilaré la habitación —le dijo a la señora Simpson—. Espero
que pueda guardármela, no me mudaré hasta dentro de unas semanas...
Misty miró a _______ extrañada, pero no se entrometió en su decisión.
—No hay problema, querida —le aseguró la mujer.
Cuando salieron, ________ le preguntó a su amiga:
—¿Qué te parece?, ¿por qué no alquilas tú el apartamento que había en el
centro? Así cada una tendría su privacidad y podríamos ir a visitarnos.
—Bueno... —respondió Misty enarcando una ceja—, no me parece mal, pero yo
creía que íbamos a vivir juntas.
—Seré honesta contigo, Misty —repuso _______—: tú quieres llevar hombres al
apartamento, y Tom y Justin no me dejarían respirar si se enteraran.
Misty se encogió de hombros.
—Como quieras —respondió—. Estoy agotada de tanto andar. Vamos a tomar un
café.
Caminando por la calle en busca de una cafetería agradable, se toparon con Tyler
Jacobs y su hermana Shelby al torcer la esquina.
—¡Vaya, hola, Tyler, hola Shelby! —los saludó Misty.
—Hola —los saludó _______ a su vez—, ¿cómo estáis?
—No muy bien, pero gracias por preguntar —suspiró Shelby, esbozando una
sonrisa a pesar de todo. Era una mujer realmente preciosa de rasgos delicados,
cabello oscuro y corta, y los ojos de un verde muy peculiar. Tenía una boca perfecta y
era bastante alta y esbelta. _______ siempre pensaba al verla que podía haber ganado
una fortuna como modelo, pero Tom le había contado que los Jacobs jamás habrían
permitido que su única hija se dedicara a semejante profesión.
Tyler también tenía el cabello muy oscuro, casi negro, los mismos ojos verdes, y
la tez aceitunada. Era tan grande como Tom, pero no tenía sus músculos. Por el
contrario, su cuerpo era flexible como el de un gran felino, y por sus andares
resultaba igual de amenazador. No era atractivo, pero tenía carácter, y las mujeres
solían encontrarlo irresistible.
—¿Qué hacéis en la ciudad un domingo? —inquirió Tyler.
—Estábamos buscando un apartamento que compartir, pero al final hemos
decidido que cada una alquilaremos uno por nuestra cuenta —explicó _______.
—Íbamos a tomar un café, ¿queréis uniros a nosotras? —los invitó Misty.
—Gracias, creo a Tyler le vendrá bien —les dijo Shelby—, necesita animarse un
poco. Ayer tuvimos un golpe terrible, y hoy otro aún peor.
________ alzó la mirada hacia él. Desde luego parecía bastante alicaído, lo cuál no
era en absoluto usual en él.
—Lo siento —les dijo—. ¿Hay algo que podamos hacer? —preguntó.
—Me temo que no, pero gracias por ofrecerte — murmuró él.
Calle abajo encontraron una cafetería y, en cuanto se hubieron sentado, acudió
una camarera a atenderles. Una vez hicieron el pedido, la chica se retiró.
—Tyler me ha contado lo que ocurrió la otra noche, en ese local nuevo —le dijo
Shelby a _______.
—Sí, espero que Tom no te tratara con demasiada dureza de vuelta
a casa —intervino su hermano.
—No, la regañina de siempre nada más —mintió _______.
Logró esbozar una media sonrisa con esfuerzo.
—Eres un diablillo, _______ —le dijo Shelby con una sonrisa pícara—, siempre
haciendo cosas que te están prohibidas..
—Solo quería saber lo que me estaba perdiendo — suspiró _______ con comicidad.
—Y yo hice lo que pude por ayudarla —intervino Misty—, pero después de todo
tuviste suerte de que fuera Tom quien viniera a recogerte y no Justin. Tom es
más tolerante.
—No lo creas —repuso _______ con tirantez—, últimamente no.
A la mención de Justin, Shelby se sonrojó y se quedó muy callada. _______ se sentía
mal por ella. Justin no había superado aún su rechazo, y probablemente jamás lo haría,
algo de lo que Shelby sin duda debía ser consciente.
—Y hablando de Justin... ¿Cómo está? —inquirió Tyler en un tono despreocupado,
demasiado despreocupado para resultar convincente.
—Pues va del trabajo a casa, de casa al trabajo... —respondió _______.
En ese momento regresó la camarera y tras servirles lo que habían pedido se
retiró de nuevo.
—En fin —prosiguió ______—, la verdad es que de un tiempo a esta parte no sale
mucho, se ha vuelto bastante solitario.
—Yo conozco un caso muy parecido —apuntó Tyler lanzando una mirada
significativa a su hermana. Shelby se removió incómoda en su asiento.
—¿Y cómo va vuestro negocio? —inquirió Misty para romper el silencio que se
produjo.
—Tal como está la situación se acabará yendo al diablo —confesó Tyler con
pesimismo—. Nuestro padre hizo algunas malas inversiones antes de morir, y hasta la
fecha solo hemos ganado para pagar las deudas, pero este mes las cosas han
empeorado y... —los rasgos de su rostro se endurecieron—. Me temo que tendremos
que vender a Jerónimo.
—Oh, Tyler, ¡cuánto lo siento! —murmuró Misty contrayendo el rostro—. Es tu
caballo favorito.
—Y el mío también —dijo Shelby con un suspiro—, pero no tenemos otro remedio
que venderlo. Aun así, nos gustaría que se lo quedara alguien de nuestra confianza.
—Tal vez pueda convencer a Justin para que os lo compremos nosotros —propuso
_______.
—No creo que sea una buena idea —repuso Shelby—, si le pidieras eso se subiría
por las paredes.
—Cierto —asintió Tyler sonriendo a ________—. No te preocupes, a mí también me
gustaría saber que lo dejo en buenas manos, pero a veces las cosas son como son.
—Yo tengo una prima aquí en el estado de Texas que está intentando sacar adelante sola un rancho de caballos, si queréis podría preguntarle —se ofreció Misty.
—Te lo agradeceríamos muchísimo —le dijo Tyler con una sonrisa.
Siguieron charlando sobre cosas sin importancia y, mientras hablaban, ______ no
pudo evitar quedarse mirando a Shelby intrigada. Era una mujer tan singularmente
hermosa que parecía increíble que se hubiera sentido alguna vez atraída por alguien
como Justin, que no era, ni con mucho, atractivo, ni siquiera bien parecido. Pero
entonces _______ recordó la noche anterior en Houston, cómo Justin la había apoyado, y
ya no le pareció tan sorprendente. Lo verdaderamente sorprendente era que Justin
hubiera dejado escapar a Shelby, que no hubiera luchado por ella. Era terrible la idea
de que dos personas se hubiesen amado tanto para convertirse un día en enemigos
acérrimos. Parecía que, después de todo, el amor no era muy duradero, se dijo la
joven.
Shelby consultó la hora en su reloj de pulsera. —Tyler, deberíamos irnos ya.
Tengo que llamar a Barry Holman sobre esos bonos y acciones que vamos a venderle
—le dijo a su hermano—. Disculpadnos, chicas, nos encantaría quedarnos más rato. Me
ha encantado volver a verte, _______. Últimamente casi no nos vemos, ¿verdad? En fin,
supongo que si tratara de poner un pie en el umbral para visitarte, Justin sería capaz
de quemar la casa...
—En mi vida he conocido a nadie tan rencoroso... —murmuró Tyler airado—. Y sin
llevar razón, además.
—Déjalo, Ty —le suplicó Shelby——. No quiero que discutamos eso delante de
________. Su lealtad, lo quiera o no, siempre estará de parte de Justin, y es natural,
porque él, junto con Tom, la ha cuidado y criado.
—Lo siento —se disculpó Tyler con los ojos brillantes por la rabia contenida.
Dirigió una sonrisa amable a _______—. El viernes que viene hay un baile de cuadrilla, ¿te
gustaría ser mi pareja?
La joven se quedó dudando un instante. Tom se pondría furioso si iba con
Tyler, pero, por otra parte, si aceptaba, aquello le demostraría que no era el único
hombre en el mundo.
—¡Tyler, no! —le rogó Shelby a su hermano—. ¿No ves que si haces eso solo
conseguirás empeorar más las cosas?
—¿Para quién? —repuso Tyler—. ¿Podrían empeorar acaso más para ti? ¡Por Dios,
si llevas una vida casi monástica!
Shelby dejó la servilleta con calma sobre la mesa.
—Mi forma de vida no es cosa de nadie excepto mía —le dijo poniéndose de pie—.
________, si vas con Tyler a ese baile, Justin se pondrá hecho un energúmeno y saldrás
pagando tú el pato. Ya no es el hombre que era, y yo me sentiría fatal si te hiriese a ti
el fuego cruzado.
—No le tengo miedo, Shelby —contestó _______—, bueno, no demasiado. En
realidad es Tom quien me tiene asfixiada. Creo que ir con Tyler a ese baile podría
ayudarme a demostrarle que ya no soy una niña.
—¿Lo ves? —le dijo Tyler a su hermana—. ¡Y tú pensando que lo hacía solo por
irritar a tu ex prometido!
—¿Y no es así? —inquirió Shelby desafiante.
—Tal vez —concedió Tyler alzando  la barbilla con arrogancia.
Cuando salieron de la cafetería, Tyler iba delante, charlando con Misty, mientras
que _______ y Shelby los seguían a paso tranquilo.
—Tú también debes haber notado el cambio en Justin, _______ —le dijo Shelby—,
antes se reía más, no se mostraba tan frío e inflexible... no hasta que le devolví el
anillo de compromiso. Eso hizo que me detestara —murmuró. De pronto detuvo a _______,
agarrándola por el brazo—. _______, no vayas con Tyler al baile, por favor, no hagas más
daño a Justin. En realidad es muy vulnerable, por mucho que quiera ocultarlo...
—Lo sé —le dijo _______ poniendo una mano sobre la de la otra mujer. Le daba la
impresión de que aún estaba enamorada de Justin—. Siento que las cosas te estén
yendo tan mal, Shelby. De todos modos, quiero que sepas que Justin no ha vuelto a
salir con nadie más, no ha habido nadie más para él.
Los labios de Shelby temblaban. Apartó la mirada y alzó la cabeza para evitar
que escaparan las lágrimas de sus ojos.
—Gracias —murmuró con la voz ronca par la emoción.
_______ querría haberle dicho algo más, pero los otros estaban esperándolas
impacientes. Se despidieron al llegar a un cruce.
—Te recogeré el viernes a las seis, _______, ponte algo sexy —le dijo Tyler
guiñándole un ojo.
—Pues tú deberías ponerte ropa de rugby, con el casco y las protecciones... por
si Justin se pone violento —le aconsejó ella riéndose.
Misty llevó en coche a _______ hasta el lugar donde esta había dejado el suyo la
noche del striptense. Al fin podría recogerlo... Lo había echada mucho de menos.
Cuando llegaron allí, antes de que _______ se bajara, su amiga le dijo:
—No me gustaría estar en tu pellejo. No creo que le haga mucha gracia a Justin...
—Tranquila, no crea que llegue la sangre al río — repuso ________.
—¿Y qué dirá Tom? —inquirió Misty inclinándose para ver el rostro de su
amiga.
________ se había puesto pálida como una sábana. De pronto había acudido a su
mente el recuerdo del violento beso de aquella mañana. Tragó saliva con dificultad.
—No creo que le imparte en absoluto.
—Yo no estaría tan segura... —murmuró Misty—. En fin, te recordaré en mis
oraciones.




HOLA!!! BUENO NO ES ESE BESO EL MEJOR QUE ESPERABAMOS PERO YA LA BESO ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA YA PRONTO VA A TERMINAR ASI QUE DISFRUTENLA ... HASTA PRONTO Y GRACIAS POR LEER :)) ADIOS 

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