Capítulo 7
_______ vio la puerta del salón entreabierta y se asomó.
Justin estaba
despatarrado en el sofá con un vaso de whisky ya vacío en
la mano, el cabello
despeinado, la camisa a medio sacar del pantalón, una de
las botas sobre el cuero del
asiento, y cantando, o más bien aullando, con todas sus
fuerzas. En la mesita frente al
sofá había un cenicero lleno, un paquete de tabaco vacío
y hecho un gurruño, otro
paquete recién abierto, y media botella de whisky.
—Oh, Justin... —gimió _______.
—Hola, _______, ¿quieres un trago? —le ofreció levantando
el vaso.
—Emborracharte no te va a ayudar, y lo sabes.
—Salió llorando —murmuró Justin—. Maldita sea, _______,
se echó a llorar, y él la
llevó a casa. Quiero matarlo —masculló con los ojos en
llamas y la voz dura y áspera—.
¡Mi propio hermano!
_______ se mordió el labio inferior. No sabía que decir a
eso, ni tampoco qué hacer.
Justin casi nunca bebía, y nunca se quejaba, pero parecía
como si estuviera
muriéndose por dentro, y no podía evitar compadecerse de
él. Ella también se había
sentido así cuando Tom se había marchado con Shelby.
—Los vi marcharse —gruñó Justin. Se frotó pesadamente la
cara con una mano y
suspiró frustrado—. Ella es parte de mí, todavía es parte
de mí... a pesar de todos
estos años, a pesar del dolor... Tom lo sabía, ________,
y lo hizo intencionadamente...
—No, Tom es tu hermano —lo defendió la joven—, él no te
haría daño a
propósito.
—Cualquier hombre se enamoraría de ella —continuó
Justin—, porque Shelby es
tan preciosa, es como un sueño hecho realidad.
Aquello era lo que _______ menos quería oír en ese
momento, y volvió a sentir una
punzada de celos.
—Pero emborracharte no es la solución —repuso suavemente
poniendo una mano
en su brazo—. Justin, vete a dormir.
—¿Cómo puedo dormir cuando él está con ella? —exclamó
Justin angustiado,
tapándose el rostro con las manos.
—No tardará. Tyler acaba de irse a casa.
—Yo no sé mucho de mujeres, _______ —dijo Justin—, y no
tengo el encanto de
Tom, ni su experiencia, ni su atractivo.
—Yo tampoco tengo el atractivo de Shelby —dijo en voz
queda, sentándose junto
a él—. Me temo que si nos presentáramos a un concurso de
belleza perderíamos los
dos. Oh, Justin, ojalá fuera rubia...
—Y ojalá yo fuera un tenorio —suspiró Justin. _______ le
dirigió una sonrisa y él se
la devolvió.
—Ten —le dijo inclinándose peligrosamente sobre la mesa
para verter más
whisky en el vaso—. Al infierno con los dos. Esto ahoga
las penas.
________ bebió un trago. Sabía horrible y le quemaba la
garganta.
—¡Dios! ¿Cómo puedes seguir vivo después de beber esto?
Huele a gasolina.
—Es un whisky escocés magnífico —repuso él ofendido. Le
arrancó el vaso de la
mano y apuró el resto del contenido—. _______, si quieres
ahogar las penas de verdad,
tienes que cantar también. Voy a enseñarte una canción de
taberna mexicana.
Cuando Tom llegó, una media hora más tarde, escuchó un
dúo de voces
totalmente desentonadas, provenientes del salón. Se
acercó, y se quedó mirando el
espectáculo incrédulo. Justin estaba repantigado en el
sofá, con una botella de whisky
en la mano, y _______ estaba recostada contra su pierna
flexionada, los pies descalzos
sobre la mesa, y un vaso casi vacío en su mano. Estaban
borrachos como cubas.
—¿Qué demonios está pasando aquí? —exigió saber con los
brazos en jarras.
—Lo que pasa es que te odiamos —lo informó ________,
levantando su vaso para
brindar por eso.
—Amén —dijo Justin con una sonrisa burlona.
—Y cuando hayamos acabado de beber y de cantar, vamos a
ir a la nave, y vamos
a abrir todas las verjas, para que tengas que pasarte el
resto de la noche persiguiendo
vacas —añadió ________ entre risas e hipos—. Hemos
acordado que es lo que mejor se te
da: perseguir hembras. Supongo que la especie es lo de
menos, ¿verdad, compañero?
—le dijo a Justin girando la cabeza hacia él.
—Cierto —asintió este. Y se llevó la botella a la boca
para tomar otro trago.
—Íbamos a cerrar la puerta con llave por dentro y a echar
la cadena para que no
pudieras entrar —le dijo _______ a Tom—, pero no podemos
levantarnos — confesó
echándose a reír.
—Dios del cielo... —murmuró Tom meneando la cabeza ante
el cuadro—. Ojalá
tuviera una cámara.
—¿Para qué? —inquirió Justin.
—Olvídalo —contestó Tom desabrochándose los puños de la
camisa y
remangándose—. Haré un poco de café bien cargado.
Cuando regresó estaban los dos roncando, y la botella de
whisky pendía de la
mano de Justin que apenas la tenía agarrada por el
cuello. Tom se la quitó y la puso
en la mesa, junto al vaso vacío de ________. La situación
era tan sorprendente como
cómica. Se preguntó si los habría empujado a ello el
hecho de que hubiera acompañado
a Shelby a casa. En el caso de Justin sería comprensible,
pero no en el de ______, no por
el modo en que lo había tratado desde que la besara. A
menos que... Frunció el ceño, y
observó curioso el pacífico rostro de la joven. A menos
que finalmente hubiera
comprendido por qué no la había tratado con delicadeza, y
se hubiera arrepentido de
las cosas que le había dicho. ¿Podría ser así? Lo cierto
era que había dado muestras de
estar celosa de Shelby en el baile, y allí estaba en ese
momento, totalmente borracha.
«Bueno, bueno...», se dijo con una sonrisa maliciosa, «de
vez en cuando ocurren
milagros».
Tom tomó a la joven durmiente en brazos y la puso en una
mecedora,
mientras acomodaba a su hermano, cuan largo era,
en el sofá, y lo tapaba con una
manta. Volvió a tomar en sus brazos a ________, y apagó
la luz del salón con el codo.
_______ se despertó mientras subía las escaleras con ella
en brazos, y lo miró,
guiñando los ojos.
—Estás liado con Shelby —murmuró trabándosele la lengua—.
Lo sabemos. Y
sabemos lo que has estado haciendo... —le dijo
prorrumpiendo en una risa amarga.
Después suspiró y empezó a cantar la canción que Justin
le había enseñado.
—Para ya, ¿quieres? —la riñó Tom—. Una señorita no debe
usar ese lenguaje.
—¿Qué lenguaje?
—Esa canción, que supongo te ha enseñado mi hermano, es
tremendamente vulgar
—murmuró Tom.
En ese momento llegó al rellano superior, y _______ cerró
los ojos mientras él la
llevaba a su dormitorio. Tom abrió la puerta y la cerró
tras de sí. Había recuerdos
demasiado frescos en aquella habitación, pensó irritado
al sentir que se excitaba.
Recuerdos de _______ medio desnuda sobre la cama, de _______
acorralada contra la pared.
La dejó sobre la cama y observó como se acurrucaba.
—Ah, no... —murmuró él—, no puedes acostarte así.
—Ya lo creo que puedo —repuso ella bostezando.
Tom le quitó los zapatos y, tras un momento de duda, le
desabrochó la falda.
Se la quitó, y después las medias y la blusa. Debajo de
la ropa, ________ llevaba unas
braguitas rosas de encaje, y un sujetador a juego que
apenas cubría sus generosos y
firmes senos.
Aquello era un tremendo error, se dijo sin poder evitar
quedarse embobado
admirándola. ¡Pero es que era la cosa más deliciosa que
había visto en su vida!
En ese momento la joven suspiró y abrió los ojos. Se
quedó mirándolo confusa.
—Me has desvestido.
—No podías dormir vestida.
—Supongo que no —contestó ella con pereza.
La joven sabía que debería mostrarse turbada porque él la
estuviera viendo de
esa situacion, tapada apenas con aquella lencería rosa
tan atrevida que había comprado en
la ciudad ante la insistencia de Misty pero, a juzgar por
el modo en que Tom la
estaba mirando, tal vez no había sido un dinero
malgastado después de todo...
—¿Dónde tienes un pijama, o un camisón? —le preguntó Tom
obligándose a
apartar la vista.
—Tengo un camisón debajo de la almohada.
Tom obligó a sus piernas a moverse y levantó la almohada
para sacar un salto
de cama que apenas la cubriría más que aquella lencería.
—Te vas a congelar con esto —murmuró.
—Misty me dijo que lo comprara porque era muy sexy...
—contestó ella
soñolienta—. Pensaba seducir a Tyler. Le gustó mucho,
¿sabes?
Los rasgos de Tom se endurecieron.
—Por encima de mi cadáver.
—¿Y qué has hecho tú con Shelby, eh? —lo acusó ella
incorporándose
trabajosamente hasta quedarse sentada—. Debería darte
vergüenza, cuando sabes
que Justin está loco por ella.
—No le he puesto un dedo encima a Shelby —repuso él—, la
dejé frente a la
puerta de su casa y regresé a la sala de fiestas para
buscarte.
—Pues ya no estaba —murmuró ella.
—Sí, de eso ya me di cuenta al llegar allí —contestó Tom.
Lo que no mencionó, fue el enorme esfuerzo que había
tenido que hacer para no
ir a buscar el coche de Tyler, ya que los celos le habían
hecho imaginar que podía
habérsela llevado a algún sitio oscuro y apartado.
—Cuando pueda ponerse en pie, Justin va a darte una
paliza —le dijo ________
alegremente.
—Supongo que está en su derecho —suspiró Tom—. La verdad
es que esta
noche no he hecho más que complicar las cosas.
Se sentó a su lado en la cama, apartando de mala gana la
vista de las largas
piernas de la joven, la curva de sus caderas y los senos.
—¿Tienes idea de lo perfecta que eres? —murmuró
distraídamente.
De pronto, _______ se puso tensa, y abrió mucho los ojos,
como sorprendida.
—¿Yo?
—Sí, tú —susurró él con voz ronca—. Desde las piernas a
las caderas, pasando
por esos deliciosos senos que... —se quedó callado al
darse cuenta, enfadado, de que
otra vez había vuelto a dejarse embrujar por sus
encantos—. Ven aquí —dijo
tomándola por la cintura y colocando el salto de cama
sobre sus muslos. De repente
observó como los pezones de ______ se ponían de punta, y
se le cortó la respiración.
—¿Qué pasa? —ella alzó la vista hacia él, curiosa.
—Esto... —musitó él rozando delicadamente sus pezones con
los nudillos.
_______ se apartó ante aquel inesperado contacto. Tom
buscó sus ojos, y pudo
leer en ellos el deseo que había estado tratando de
ocultarle. El alcohol lo había
sacado a la superficie. La joven le acarició el dorso de
la mano y entrelazó sus dedos
con los de él, haciendo que la tocara de nuevo.
—_______... —gimió él.
—Lo siento... Siento lo que te dije esa mañana, y cómo...
cómo reaccioné
—susurró ella. Tragó saliva, buscando el coraje
suficiente en su interior para abrir la
mano de Tom y colocarla bajo uno de sus senos, para que
él pudiera sentir su
contorno.
—______, por Dios, no... —gimió Tom.
Pero ella hizo que frotara su mano suavemente por la
exquisita cumbre, y se dejó
llevar por las maravillosas sensaciones que le producía,
arqueándose hacia él.
—Tom... —murmuró extasiada.
—No estás lo bastante sobria para esto, _______... —
susurró él.
A pesar de que su conciencia le decía que debía detener
aquello, el tacto de la
joven amenazaba con hacerle perder el control por
completo, y se dejó llevar cuando
ella se echó hacia atrás.
—Gracias al alcohol he perdido el miedo —murmuró _______
buscando sus ojos—.
Enséñame.
—No puedo...
—¿Por qué? ¿Porque soy fea, porque no soy sofisticada...
porque no soy rubia?
—casi sollozó ________.
Y entonces el control de Tom cedió, como una cuerda
demasiado tensada. Se
inclinó sobre la joven, y su aliento se entremezcló con
el de ella mientras rodeaba su
seno por completo con la mano.
—Porque eres virgen —murmuró tomando posesión de sus
labios.
_______ gimió encantada. Aquel era un beso dulce, muy
dulce, nada que ver con el
de esa otra ocasión, cuando él se había mostrado impaciente
y brusco.
Permitió la incursión de la lengua de Tom dentro de su
boca, y no protestó
cuando él hizo el beso más profundo, ni cuando notó que
su mano se deslizaba por
detrás para desabrochar el sostén.
Cuando Tom hubo retirado la molesta prenda, ________
sintió el aire fresco, y las
caricias de sus manos fueron como un bálsamo para su
ardiente piel.
—_______... —gimió Tom contra sus labios. Quería hacerle
el amor hasta llegar
al final.
La joven abrió los ojos, y dejó que su mirada vagara
hasta el tórax de Tom y
que sus manos la siguieran. Notó que él se tensaba cuando
empezó a desabrocharle los
botones de la camisa, pero no la detuvo, así que la abrió
por completo, acariciando la
espesa mata de vello que lo recorría hasta alcanzar la
hebilla del cinturón.
—Seguro que te encanta que las mujeres te acaricien el
torso —dijo
masajeándolo.
—Nunca me había gustado... hasta ahora —repuso él con voz
ronca.
________ se removió inquieta sobre el edredón, hambrienta
de más caricias y sus
ojos buscaron los de él. Su cuerpo le gritaba, pidiendo
algo.
—¿Qué es lo que quieres? —le preguntó él—. Solo dímelo.
Haré lo que quieras que
haga.
La joven tragó saliva y entreabrió los labios, insegura.
Agarró la cabeza de
Tom entre sus manos, y tiró de ella, arqueando su cuerpo
hacia él. Y Tom
comprendió, sin necesidad de palabras.
—¿Quieres que te beses aquí? —susurró con ternura. Y tomó
con la boca abierta
la cumbre de uno de sus senos.
________ gemía sin cesar. Aquello superaba con creces
todas sus fantasías sobre lo
que debía ser la pasión. Enredó los dedos en los mechones
castaños mientras Tom
seguía con sus caricias, animado por sus eróticos gemidos
y la sensación de que su
cuerpo le respondía. De pronto volvió a besarla en los
labios, y _______ abrió la boca para
darle libre acceso, al tiempo que el cuerpo de Tom la
cubría.
Ella abrió los ojos al notar que los labios de él se
despegaban un momento de los
suyos, y mientras sus cuerpos se acomodaban con increíble
perfección el uno al otro.
Apenas podía respirar, y comprendió, al sentir
íntimamente su excitación, lo mucho que
la deseaba.
—¿Tienes miedo esta vez, _______? —murmuró Tom con voz
queda.
—Debería tenerlo —contestó ella.
Alzó las manos para tocar su rostro mientras Tom frotaba
suavemente su
torso contra los senos de ella. Contuvo el aliento,
temblorosa, pero sus dedos trazaron
con adoración las cejas, las mejillas, los labios...
Tom deslizó las manos por detrás de su espalda para
atraerla hacia sí.
—Te deseo _______ —le susurró inclinándose sobre su
boca—. Te deseo tanto...
La joven le rodeó el cuello con los brazos y lo besó
suavemente.
—Yo también te deseo, Tom...
Entonces Tom estuvo a punto de perder el control por
completo. La besó
hasta que tuvo que parar para tomar aliento, con la rodilla
entre sus largas y suaves
piernas, y una mano en su cadera. La sintió estremecerse
y emitir algo que sonó como
un sollozo, y aquello, fue lo que le devolvió la cordura.
Despacio, muy despacio, rodó sobre el costado, llevándola
consigo y acunándola
contra su cuerpo sudoroso. Tomó la cabeza de _______
entre sus manos y la apretó
contra su corazón.
—Quédate quieta, cariño —le dijo entre susurros
entrecortados al sentir que se removía en sus brazos. Le agarró las caderas—. Quédate
quieta aquí a mi lado y
respira. En un momento todo estará bien. No te muevas,
cariño.
________ tenía las palmas abiertas sobre su tórax,
enredadas en la mata de vello que
subía y bajaba. Si estaba tan agitado como ella, ¿por qué
se detenía en ese momento?
No comprendía nada.
—Mi vida... —murmuró Tom al cabo de un rato—. Dios del
cielo, si hubiera
seguido un par de segundos más no habría podido parar,
¿lo sabes?
______ se acurrucó contra él.
—¿Por qué has parado?
Tom se apartó un poco para mirarla.
—¿Acaso no lo sabes?
—Supongo que porque no soy rubia... —suspiró la joven, a
punto de romper a
llorar por la decepción y frustración que sentía.
—No, porque no estás lúcida —la corrigió él. Apartó el
cabello de su rostro con
ternura—. Mírate, ________, estás borracha.
—Pero te deseo... —gimió la joven.
—Lo sé, puedo verlo... y notarlo —la abrazó con fuerza un
instante, volvió a
apartarse, y le metió el salto de cama por la cabeza en
un hábil movimiento. A
continuación, la tomó en sus brazos, apartó la ropa de la
cama y la depositó de nuevo
sobre el colchón, tapándola amorosamente.
—Tom, quédate conmigo... —susurró ______. Él sonrió, pero
meneó la cabeza.
—No, si Justin nos encontrara juntos en la cama, me haría
casarme contigo.
—Y supongo que eso sería el fin del mundo para ti.
La expresión en el rostro de Tom se endureció. Inspiró y
le acarició la mejilla
pensativo.
—Llevó solo mucho tiempo, _______. Me gusta ser mi propio
jefe y no tener que
rendir cuentas a nadie. Soy un lobo estepario, el
matrimonio no es para mí.
—Imagino que una sola mujer no te satisfaría — murmuró
apartando la vista. Sus
sueños se habían hecho añicos. Tom la deseaba, pero no la
amaba.
Él se encogió de hombros confundido y sintiéndose en
cierto modo abrumado.
—No, nunca me ha bastado con una mujer —le dijo
ásperamente—. No quiero
ataduras.
—Dios me libre de atarte —murmuró _______ forzando una
sonrisa cínica—. No te
preocupes, Tom, solo estaba... experimentando. Me
preguntaba por qué habías sido
tan brusco conmigo la otra mañana, y quería saber si la
pasión hace a la gente brusca,
y ahora puedo decir que así es, porque es lo que me ha
sucedido a mí esta noche.
Gracias por la... lección.
Tom frunció el ceño y buscó sus ojos.
—¿Es eso lo que te ha parecido?, ¿un experimento?, ¿una
lección sobre cómo
hacer el amor?
—Tyler me dijo que alguien tenía que enseñarme —le dijo
ella con un bostezo.—.
Pero ya no —cerró los ojos y volvió a apoyar la cabeza en
la almohada—. Um, qué sueño
tengo...
Los ojos de él relampagueaban. ¡Lo había utilizado! Era
lo único que había querido
de él, solo había estado experimentando, averiguando lo
que se sentía al hacer el amor.
¡Condenada... chiquilla!
Se levantó y se quedó mirando furioso el sostén que le
había quitado unos
momentos antes de que le dejara tocarla. ¿De que le
dejara? ¡Pero si lo había instado a
hacerlo! ¿Cómo podía haber sido tan ingenuo? Le hervía la
sangre al recordar lo
desinhibida que se había mostrado. ¿Tal vez sí lo amara
pero estaba intentando
ocultárselo? ¿Y qué sentía él realmente hacia ella? ¿Solo
la deseaba físicamente... o
era algo más? ¿Podría soportar perder su libertad por una
mujer? Porque en eso era
en lo que acababa todo, en el matrimonio, la trampa.
Arrojó el sostén sobre la silla que había junto a la cama
y se quedó mirando un
buen rato el plácido rostro de _______. Era deliciosa:
virginal e increíblemente hermosa.
Se preguntó si alguna vez lograría borrar de su memoria
el recuerdo de esa noche, o si
siempre se interpondría cuando estuviera con otra mujer.
Abrió la puerta y salió, cerrándola tras de sí muy
despacio. No debería haberla
tocado.
Tenía que alejarse de allí por unos días, necesitaba
pensar, aclararse las ideas.
De lo contrario, se convertiría en un infierno el tratar
de no ponerle las manos encima
a _______. Además, sabía que si volvía a tenerla entre
sus brazos, no se conformaría con
unos cuantos besos. La deseaba demasiado, y ella le
respondía con demasiado ardor.
¡Dios!, lo excitaba como nunca otra mujer lo había
excitado. ¿Y si no podía controlarse,
y si la tomaba a pesar de sus firmes intenciones?
No quería casarse, no quería ataduras, y eso, _______ no
lo comprendería nunca.
Para ella, seguramente, hacer el amor significaba que
había que casarse. No, no le
gustaba aquella idea en absoluto, pero le atormentaba el
pensamiento de no volver a
sentirla. Era maravillosa. Su boca era tierna y dulce, y
dispuesta a aprender, y su
cuerpo era como néctar. El solo recuerdo de su cuerpo
desnudo lo hacía estremecer,
por no mencionar el exquisito tacto de su piel...
Gimió para sus adentros y se dirigió a su habitación. No
podía tenerla, pero
tampoco quería renunciar a ella. No sabía qué diablos iba
a hacer. Tal vez cuando
regresara de donde quiera que se fuese, tendría la mente
lo suficientemente clara
como para tomar una decisión.
Entró en su cuarto, se sentó frente al escritorio, y le
garabateó una nota a
Justin diciéndole que se iba unos días a Montana, a ver a
unos accionistas. A su
hermano le parecería raro, ya que normalmente era él
quien se encargaba de esas
cosas, pero seguramente a ________ no. Se preguntó cómo
se sentiría la joven cuando se
enterara de que se había marchado. Con un poco de suerte
a la mañana siguiente ni
siquiera recordaría que habían estado a punto de hacer el
amor.
HOLA!!! NUEVO CAPS .. YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... ADIOS :))
Me encanta!
ResponderEliminarSigieeeeee
ResponderEliminar*.* sube pronto
ResponderEliminarHuyy estuvieron a punto de hacer el amor jajaja, ojala muy pronto puedan estar juntos.. me encanto virgi espero el próximo cap..
ResponderEliminaroh mi dios me encanta sigue
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