sábado, 2 de abril de 2016

8

Capítulo 8
_______ gimió al sentir la luz del sol en sus ojos. Tenía un dolor de cabeza
espantoso y el estómago revuelto. Se puso de pie tambaleándose ligeramente y fue al
cuarto de baño. Recordaba haber estado bebiendo whisky con Justin y que Tom la
había llevado a la cama, y...
¡Había dejado que Tom la viera otra vez medio desnuda! Peor, ¡que la tocara!
Tragó saliva tratando de tranquilizarse. Bueno, al menos él había parado antes de
que llegaran al final, gracias a Dios. A medida que fue recordando más detalles, se fue
sintiendo más y más avergonzada. No sería capaz de volver a mirarlo a la cara... Al
menos aquel dulce recuerdo de él le duraría hasta su vejez. Tom le había dicho que
no quería casarse. No, seguiría persiguiendo rubias toda su vida, pero ese recuerdo no
se lo podría quitar.
Se puso unos pantalones grises y una blusa azul, se dejó el cabello suelto porque
con la resaca ni siquiera tenia ganas de recogerlo, se puso unas gafas de sol y bajó a la
cocina.
Justin estaba sentado en la mesa con las manos sujetándose la cabeza y, cuando
la levantó, a la joven le pareció que tenía incluso peor aspecto que ella.
—Buena idea —apuntó al verla con las gafas de sol—. Yo también me pondría las
mías, pero se me quedaron ayer en la guantera del coche de Tom y se ha ido.
—¿Ya se ha marchado'? ¿Y cómo vamos a ir al trabajo? —le preguntó a Justin—.
En nuestro estado no deberíamos conducir.
—Tom no se ha ido a la nave, se ha ido a Montana a ver a unos accionistas... o
eso es lo que dice la nota que me ha dejado —dijo tendiéndosela.
Mientras ______ la leía, Justin encendió un cigarrillo.
—Estoy hecho polvo. Lo único que me ha hecho levantarme esta mañana era la
idea de darle una buena paliza y resulta que se ha ido.
—Qué desconsiderado, Justin... —murmuró ________ sirviéndose una taza de café—.
Yo también tengo derecho a darle un puñetazo o dos.
—Oh, yo lo sujetaría mientras tú lo golpeabas — dijo él tomando su taza.
_______ se quedó un rato callada, mientras removía su café pensativa.
—Todo esto es culpa de Tom —dijo.
—Sí, bueno, es bastante raro... No dio muestras de querer bailar hasta que os vio
a Tyler y a ti —apuntó Justin con toda la intención, mirándola fijamente.
La joven se removió incómoda en la silla.
—Pues te puedo asegurar que no está interesado en mí —respondió dolida—. Al
menos no de un modo permanente. Anoche me dijo que no estaba hecho para el
matrimonio, que necesita variedad en su vida, imagínate...
—Para la mayoría de los hombres es así... hasta que encuentran a una mujer que
les hace perder el sentido hasta tal punto que no miran a ninguna otra — murmuró
Justin casi para sí.
—¿Es esa la razón por la que estás siempre solo? —le preguntó ________
suavemente—. ¿Porque tu mundo empieza y termina con Shelby?
Justin le lanzó una mirada de advertencia para que no siguiera por ese camino.
—Lo siento —se disculpó ella llevándose la taza a los labios—. Es solo que ahora
sé lo que debes sentir... porque yo siento lo mismo por el ciego idiota de tu hermano.
La ira se disipó del rostro de Justin y fue reemplazada por una sonrisa
afectuosa.
—Podría fingir que me sorprende, pero lo cierto es que no. Siempre se te ha
notado demasiado. Y, por otra parte, me atrevería a jurar que Tom siente lo mismo
por ti. Después de todo es la primera vez que lo veo celoso.
—Yo... me temo que no sé demasiado acerca de los hombres —dijo ella con un
suspiro—. Lo único que sé es que me gustaría pasar a su lado el resto de mi vida, y
tener hijos con él, y cuidarlo cuando esté enfermo, y hacerle compañía cuando se
sienta solo... Pero según él, nunca podrá sentir lo mismo por mí — añadió mordiéndose
el labio inferior—. Y, siendo así, he pensado... he pensado que lo mejor será que me
marche de casa antes de que ocurra algo y Tom se vea obligado a cargar conmigo
—alzó los ojos hacia Justin—. Lo comprendes, ¿verdad?
Justin asintió.
—Es una decisión muy valiente, _______. Si le importas lo suficiente estoy seguro
de que irá tras de ti. Y si no... Bueno, al menos os habrás ahorrado a los dos mucho
dolor —le dijo encogiéndose de hombros—. Pero de todos modos te echaré mucho de
menos.
—Gracias, Justin. Vendré a menudo de visita —se sentía algo mejor—. Espero
que aún me dejéis celebrar aquí mi fiesta de cumpleaños.
—Por supuesto.
—Es que tal vez no te parezca bien mi lista de invitados —murmuró ________
quitándose las gafas de sol. Justin dejó escapar un profundo suspiro.
—No me lo digas... Tyler Jacobs está en ella, ¿verdad?
—Y Shelby —añadió ________ contrayendo el rostro—. Compréndelo, no puedo
invitarlo a él y a ella no. Estaría feo.
—Sí, pero además Tom...
—Tenemos que dejar de preocuparnos de lo que Tom píense o pueda pensar,
Justin —le dijo la joven alzando la barbilla—. Si no te gusta que Tom mariposee en
torno a Shelby, deberías hacer algo al respecto, ¿no crees?
Justin no respondió a eso, pero ________ estaba segura, por su expresión pensativa,
de que el consejo había calado en él. De pronto él se puso de pie.
—Bueno, tenemos que intentar ir al trabajo.
—¿Lo echamos a suertes para ver quien conduce? Justin se rio.
—No, déjalo, conduciré yo. Tengo más experiencia que tú en esto de las resacas.
Se marcharon pues a la nave y, al final de la jornada, ________ llamó a la señora
Simpson para preguntarle si podría mudarse a finales de semana. La mujer le prometió
que tendría lista su habitación.
Al llegar a casa esa noche, comenzó a empacar sus cosas con el corazón triste.
Era duro tener que decirle adiós al que había sido su hogar durante los últimos cinco
años y medio. Y lo peor de todo era el pensar que, seguramente, cuando se hubiese
marchado, apenas si vería a Tom, porque también había decidido que iba a dejar el
trabajo en la nave. Todavía no se lo había mencionado a Justin, pero la idea de tener
que ver a Tom cada día sabiendo que no podría corresponderla jamás se le antojaba
insoportable.
El viernes, Justin y dos de los peones de la nave la ayudaron a trasladar sus
cosas a la casa de huéspedes. Al día siguiente le entregó a Justin la nota de preaviso
para dejar el trabajo y, aunque seguramente le resultaba duro, pareció comprenderlo,
y no le dijo nada al respecto, sino que se limitó a sonreír.
Con Tom, en cambio, fue distinto. Regresó inesperadamente a mediados de la
semana siguiente, y se puso furioso al enterarse.
________ se lo encontró tras volver de los aseos a su mesa para recoger el bolso y
marcharse. Los demás se habían ido ya.
—Te has ido de casa —le dijo sin más preámbulos.
—Sí —asintió ella con voz ronca.
—Y vas a dejar el trabajo.
_______ inspiró profundamente y dio un paso hacia él. Tom olía a colonia y
aftershave, y sin querer sus ojos se vieron atraídos por los labios de él, recordando
los besos que habían compartido.
—George Brady y su padre van a contratarme como secretaria en su agencia de
seguros. Estoy acostumbrada al papeleo, así que no creo que me sea difícil adaptarme.
—Pero, ¿por qué? —exigió saber él.
_______ se humedeció los labios con la lengua y lo miró dolida. ¿Cómo podía
preguntarle eso?
—Ven aquí —murmuró Tom tomándola por el brazo.
El tacto de sus dedos a través de la fina tela de la blusa que llevaba hizo a la
joven estremecerse.
—Tú sabes por qué no puedo seguir viviendo en casa y por qué no puedo seguir
trabajando aquí —susurró—. Tengo miedo de lo que podría ocurrir si me quedara.
Resultaba embarazoso hablar de ello con él, pero necesitaba que Tom supiera
cómo se sentía.
—Supongo que me considerarás prejuiciosa, pero si tú... Yo... lo siento, Tom,
soy demasiado vulnerable —admitió mordiéndose el labio inferior.
—¿Acaso crees que no me he dado cuenta de eso? —murmuró él—. ¿Por qué
crees que me marché estos días?
_______ rehuyó su mirada.
—Solo estoy tratando de evitarte complicaciones —le dijo con aspereza—. Es
mejor que no estemos cerca el uno del otro.
—¿Es eso lo que quieres?
_______ se irguió.
—Tyler me ha invitado a cenar el viernes —le dijo de pronto. Tal vez así,
demostrándole que no iba a andar suspirando por él, aceptaría su decisión—. Ha
conseguido un trabajo, ¿sabes? El viejo Regan lo ha contratado como capataz en su
rancho. Dentro de poco habrá afianzado su posición económica y podrá asumir otras
responsabilidades.
Tom tenía una sensación opresiva en el pecho, como si le hubieran disparado
justo al corazón. ¿Quería decir lo que él creía que quería decir? ¿No estaría pensando
en casarse con Tyler?

—Pero si no lo amas.
—Eso no tiene nada que ver —repuso ________ mirándolo con dureza—. El amor no
significa nada. Es solo una emoción que hace que la gente cierre los ojos a la realidad.
—¡________! —exclamó él espantado—. ¡Tú no puedes pensar eso de verdad!
—Mira quién fue a hablar —replicó ella—. Tú prefieres sacrificar la posibilidad
de algo sólido y duradero por pasar un buen rato con la rubia de turno.
Tom guardó silencio un buen rato antes de volver a hablar.
—Tal vez fuera así hace unos años, pero me he dado cuenta de que el sexo, si no
hay nada más, es algo bastante insípido. Todas esas mujeres con las que he salido
hasta ahora no hicieron otra cosa que hacer un trueque conmigo: su cuerpo por lo que
yo podía darles —confesó riéndose amargamente—. ¿Crees que me agrada pensar que
el único motivo por el que están conmigo es porque a cambio de unos besos o una noche
esperan que les regale un coche, o alguna joya cara? ¿Cómo te sentirías tú si nunca
pudieras estar segura de si lo que querían era a ti o tu billetera?
________ jamás lo había escuchado hablar así, ni había visto antes ese cinismo en su
sonrisa ni en sus ojos.
—Pero tú eres atractivo —le contestó. Él se encogió de hombros.
—Muchos hombres además de mí lo son. Pero yo, además, tengo dinero, y el
dinero es más atractivo para las mujeres.
—Para «ciertas» mujeres —puntualizó ________—. Para las mujeres que, como tú, no
quieren ataduras ni implicarse emocionalmente, para las mujeres mercenarias que se
alejarían de ti si un día lo perdieras todo, o si te pusieras enfermo, o cuando
envejezcas —sonrió levemente—. Pero supongo que eso es lo que quieres, poder ser
independiente y disfrutar mientras puedas.
Tom frunció el ceño, como contrariado.
—Es verdad que no me gustan las ataduras, y que la idea del matrimonio me
resulta odiosa, pero te has convertido en una especie de adicción para mí, y no sé qué
hacer...
—No voy a convertirme en tu amante, Tom — le dijo. Aún le quedaba dignidad,
no iba a rebajarse a eso—. Y no porque no te desee, porque para mí no tenerte cerca
es como si me faltara el aire.
—Sé lo que sientes por mí, _______ —murmuró él acariciándole el cabello—. Empecé
a sospecharlo aquella noche en ese local al que fuiste con Misty, cuando susurraste
que ojalá fueras rubia... Pero fue la noche del baile cuando realmente comprendí... No
tienes por qué negarlo —le dijo al ver cómo se ruborizaba—. No hay razón para que lo
hagas. No voy a burlarme de ti ni a ponerte en ridículo, pero también quiero que
comprendas cómo me siento yo. Soy doce años mayor que tú, un tipo solitario, y no soy
ningún monje. Además, soy tu tutor legal y, a ese respecto, si tuviera un mínimo de
sentido común te dejaría marchar, porque eres una complicación que no quiero ni
necesito...
—Vaya, muchas gracias —le espetó ella.
—¡No, escúchame! Eso es lo que me dice mi cerebro, pero no lo que me dice mi
cuerpo.
Y, sin decir una palabra más, la atrajo hacia sí para tomar sus labios. Fue un beso
lento y cálido. La apretó aún más contra él, las manos en sus caderas, para que pudiera
sentir cuánto la deseaba.
—Eres tan dulce... —murmuró al despegar su boca de la de ella—. Sueño con tus
besos, con tu cuerpo, con el tacto de tu piel... Te deseo más de lo que he deseado a
ninguna otra mujer en toda mi vida.
—Eso no es más que sexo —le espetó ella.
—Es lo único que te puedo ofrecer —le dijo besándola en los párpados—. ¿Lo
comprendes ahora, _______? Yo nunca he amado a nadie, nunca he querido esa clase de
relación. Es lo único que puedo darte.
_______ tragó saliva. ¡Qué relación tan triste y vacía sería aquella! Ella lo amaba con
todo su corazón y a cambio lo único que él tenía que ofrecer era su cuerpo...
Tom vio espantado que los ojos de la joven se llenaban de lágrimas.
—Oh, Dios, no, _______... —le rogó secándole con los pulgares las primeras que
rodaron por las mejillas.
—Déjame marcharme, por favor —suplicó ella empujando las manos contra su
ancho torso.
—Quieres algo que no puedo darte.
—Ahora ya lo sé —susurró ella. Tuvo que morderse el labio inferior para detener
su temblor—. Supongo que el único problema es que nunca podría llegar a convertirme
en una rubia mercenaria, ni aunque me tiñera el pelo... —le dijo tratando de reírse de
sí misma para no llorar. Sintió que Tom se ponía tenso, y lo miró a los ojos con toda
la pasión que ardía en ella y no podía ocultarle—. Yo te habría amado... Te habría
amado tanto...
—_______... —gimió él frustrado. Volvió a tomar sus labios, esa vez con más ardor.
Sin embargo, los besos de alguien que le decía que no podía corresponder a sus
sentimientos eran como una burla cruel para la joven. Quería gritar. Apartó
violentamente su boca de la de él y hundió el rostro en la chaqueta de Tom,
agarrando la tela temblorosa.
—Soy joven —dijo al cabo de un minuto eterno—, me olvidaré de ti.
—¿Podrías llegar a olvidarme?
De pronto la voz de Tom sonaba extraña, y la joven escuchó los agitados
latidos de su corazón.
—Tendré que hacerlo —sollozó—. Ya habéis hecho bastante, Justin y tú,
cuidando de mí todos estos años. No puedo esperar nada más de vosotros... de ti. Esto
nunca debió ocurrir. Ha sido solo un enamoramiento de adolescente, y la curiosidad...
Eso es todo. Yo no pretendía...
—Basta, _______ —le rogó él. La abrazó fuertemente, acunándola—. Por favor,
basta... ¿Acaso estoy riéndome de ti? ¿Me he burlado de tus sentimientos o he
tratado de ridiculizarte? Sé que no debí decirte lo que te dije aquel día sobre cómo
me mirabas. Pero es que te deseaba tanto que me dije que si no te decía algo para que
salieras del coche iba a cometer una locura —se rio amargamente—. Y de poco me
sirvió, terminé entrando en tu cuarto y asustándote con mi brusquedad.
—Yo entonces no sabía lo que era la intimidad... ni la pasión —confesó la joven
quedamente.
—¿Y ya no te asusto? —dijo él escudriñando su rostro.
—No, ya nada me asusta de ti, ni me azora. Yo... —fue incapaz de seguir, y bajó la
mirada.
Pero Tom le alzó la barbilla.
—Dilo, _______, termina la frase, quiero oírlo.
Ella debió negar sus sentimientos, o salir huyendo de allí, pero las palabras se
escaparon de sus labios.
—Te quiero —susurró en un tono de voz angustiado.
Tom la miró amorosamente y la besó con suavidad.
—Eres muy especial para mí, ______, eres parte de mi vida y quisiera poder darte
lo que quieres, quisiera poder decirte yo esas mismas palabras y ofrecerte un futuro
en común, pero... no puedo. El matrimonio es un compromiso de dos personas, y yo no sé
amar. Nuestra madre murió al nacer yo, y fue nuestro padre quien nos crió a Justin y a
mí. Nunca tuvimos una mano femenina que nos guiara por ese difícil camino. De hecho,
antes de conocer a tu madre, nuestro padre pasaba de una mujer a otra. Nunca he
sabido lo que es el compromiso. Lo único que sé acerca del amor es que no dura para
siempre. Mira a Justin, fíjate en lo que le ocurrió.
—Al menos él lo intentó —repuso la joven—. Y no es cierto que no dure. ¿O es
que no te fijaste en como se miraban a los ojos Justin y Shelby mientras bailaban?
—¿Es esa tu idea de una relación perfecta? —le preguntó él con una carcajada
sarcástica—. ¿El principio de un amor seguido de años de odio mutuo?
—¿Y cuál es tu ideal de perfección, Tom? — replicó ella—. ¿Una sucesión de
aventuras de una noche y una vejez solitaria al final del camino sin familia, sin nadie
que te quiera, sin nada que dejar atrás al morir?
—Al menos no moriré con el corazón partido.
—Tú no tienes corazón —masculló ella furiosa.
—¿Y serías capaz de casarte con Tyler, con un hombre por el que no sientes
nada? —inquirió, devorado por los celos.
—Tyler es un hombre capaz, serio y responsable... y no le da miedo el matrimonio
—le dijo ______ entornando los ojos—. Será un buen marido.
—No permitiré que te cases con él.
—No podrás impedírmelo, soy mayor de edad. Además, tampoco entiendo por qué
querrías hacerlo. Solo te intereso por el sexo, y yo necesito a alguien que me quiera.
Tom la miró a los ojos incómodo.
—Tal vez se pueda enseñar a amar... Tal vez tú podrías enseñarme.
_______ sentía que estaba flotando. ¿Había dicho lo que le parecía que había dicho?
—Pero solo tengo veinte años —le recordó—, y tú eres mi tutor, y no quieres
compromisos y...
Tom la silenció besándola de nuevo, con pasión, y la joven le pasó los brazos
por el cuello, entregándose a él con toda la generosidad de su amor.
El beso terminó varios minutos después. Tom, agitado por la creciente
excitación que lo invadía, descansó la cabeza contra el cuello de ________, tratando de
recobrar el aliento. La joven, que apenas podía respirar tampoco, le peinó el cabello
con los dedos, y lo besó en la mejilla, en la frente y los párpados cerrados para
ayudarlo a recobrar el control sobre sí.
—Eso ha sido maravilloso, tan dulce... —murmuró Tom tomando el rostro de
________ entre sus grandes manos—. ¿Ha estado Misty dándote ideas, o se te ocurrió a ti
sola?
—Lo leí en un libro —confesó _______ bajando el rostro encendido.
—Leer acerca de algo es muy distinto a hacerlo, ¿verdad? —le preguntó él divertido.
—Sí —asintió ella quedamente acariciando uno de los botones de su camisa. Le
encantaba el olor de su colonia, la calidez de su cuerpo y su cercanía.
—Nunca antes le he hecho el amor a una chica virgen —susurró Tom. Le besó
la frente con ternura.
_________ notó que las mejillas le ardían al imaginarse de un modo muy vívido en su
mente el enorme cuerpo de Tom, desnudo, cubriendo el suyo...
—¿Siempre duele la primera vez? —le preguntó con timidez.
—No tiene por qué —murmuró él—, no si el hombre logra excitar a la mujer lo
suficiente.
El corazón de la joven parecía haberse desbocado.
—¿Y c-cómo... harías eso...?
Tom sonrió con picardía y la besó en la punta de la nariz.
—Sal conmigo y te lo mostraré.
—¿Me estás pidiendo una cita? —susurró ella incrédula.
—Um hmm —asintió Tom frotando su mejilla contra la de ella—. Mañana por
la noche... Te llevaré a Houston. Así borraremos ese mal recuerdo de la última vez que
estuviste allí. Iremos a bailar, y daremos un paseo —le rozó la oreja con los labios—.
Tengo un apartamento allí, ¿recuerdas?
_______ cerró los ojos tratando de bloquear el deseo.
—No pienso ir a tu apartamento.
—Vamos, _______, no estamos en el siglo diecinueve. Allí podríamos estar a solas... y
hacer el amor.
La joven lo apartó de ella. Si la amara, las cosas podrían ser de otro modo, pero
no la amaba. Únicamente la deseaba de un modo físico. Y, después de esa primera vez,
pasaría a engrosar la lista de sus conquistas, un juguete usado.
—No pienso ir a Houston contigo, no quiero que me trates como a una de tus
rubias —le espetó furiosa. Solo entonces se dio cuenta Tom de cómo debía haber
sonado su propuesta. Seguramente le habría parecido que para él sería una noche más
como las que había pasado con esas otras mujeres. Él quería hacerle el amor en el
sentido más estricto de la palabra, no había querido decir...
—¡________, no era eso lo que pretendía decir! Yo...
Pero la joven salía ya por la puerta y corrió sin detenerse por el aparcamiento
hasta su coche. Tom no solo no la amaba, sino que ni siquiera la respetaba.





HOLA!!! AQUI ESTA EL CAPS ... YA SOLO FALTAN 3 CAPS PARA QUE TERMINE .. UNA DISCULPA POR NO HABER AGREGADO ESTOS DOS DIAS PERO ES QUE ESTUVE ENFERMA Y NO PODIA ENTRAR EN EL BLOOGER ... UNA DISCULPA ... YA ESTOY UN POQITO MEJOR NO DEL TODO PERO YA VOY PASANDOLA ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... A LA NUEVA SEGUIDORA BIENVENIDA ... :)) HASTA PRONTO :))

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