chicas hola ... bueno voy a publicar todos los links de las novelas de la SERIE HOMBRES DE TEXAS para que si alguna de ustedes los ha perdido y no la pueden leer se puedan pasar a leer .. no he actualizado los links porque no tenia computadora pero ya que vuelvo a tenerla las publicare para que algunas de las seguidoras puedan continuar leyendola .. Aqui estan los links por numero de novela:
1.- http://hombrestexas-serie1-tom.blogspot.mx/ -Calhoun
2.- http://hombres-texas2.blogspot.mx/ -Justin
3.- http://serie-hombres-texas-tom-3.blogspot.mx/ -Tyler
4.- http://hombres-texas-4-tom.blogspot.mx/ -Sutton
5.- http://hombres-texas-5.blogspot.mx/ -Ethan
6.- http://serie-hombres-texas6.blogspot.mx/ -Connal
7.- http://hombres-texas-7-tom-kaulitz.blogspot.mx/ -Harden
8.- http://serie-hombres-texas-8-tom.blogspot.mx/ -Evan
9.- http://hombres-texas-9.blogspot.mx/ -Donnovan
10.- http://serie-hombre-texas-10.blogspot.mx/ -Emmett
11.- http://hombres-texas-tom11.blogspot.mx/ -Ted Regan
12.- http://serie-hombre-texas-12-tom.blogspot.com/
13/1.- http://hombres-de-texas13primeraparte.blogspot.mx/ -Guy
13/2.- http://hombres-texastom132.blogspot.mx/ -Luke
14.- http://hombresdetexastom14.blogspot.mx/ -Coltrain
15.- http://hombresdetexas15.blogspot.mx/ -Jacob Cade
16.- http://hombrestexas15.blogspot.mx/ -Danne
17.- http://navidadtomcowboy17.blogspot.mx/ - Publicando
Espero y se puedan pasar y comentar para que asi yo siga publicando esta serie ya que si no veo cometarios ni seguidores no me animo y llegaria a cancelar todo ... bueno hasta pronto y espero verlas por la que estoy publicando :))
TOM -1 (ADAPATADA-TERMINADA)
¿Cuándo se daría cuenta el ranchero de que los sentimientos que _____ despertaba en él eran la prueba indiscutible de que se había convertido en toda una mujer? NOMBRE REAL: CALHOUN
lunes, 3 de octubre de 2016
jueves, 7 de abril de 2016
:)
http://hombres-texas2.blogspot.mx/2016/04/1.html
YA ESTA EL CAPITULO AGREGADO ... SIGANLA PORFA :))
YA ESTA EL CAPITULO AGREGADO ... SIGANLA PORFA :))
miércoles, 6 de abril de 2016
11 - Final
Capítulo 11
______ no pudo dejar de pensar en aquella respuesta de
Tom durante las
semanas siguientes. ¿Qué habría querido decir? ¿Que se
convertirían en amantes, o...
o sería lo que ella pensaba? Después de aquel beso
apasionado la había llevado de
regreso a la casa de huéspedes sin hacer ningún otro
comentario al respecto.
Además, cumpliendo lo que le había dicho, no la llamó por
teléfono ni fue a
visitarla. Le estaba resultando verdaderamente duro no
verlo.
La noche de la fiesta, _______ estaba deseosa por volver
a ver a Tom.
Se había puesto un vestido azul que resaltaba el azul
grisáceo de sus ojos y
marcaba su exquisita figura. Se había arreglado el
cabello trenzándolo y recogiéndolo
sobre la cabeza, y se había puesto unos pendientes largos
de plata. Parecía muy
madura y sofisticada. Tal vez no fuera una belleza, pero
se sentía como si lo fuera.
Fue María quien le abrió la puerta y la abrazó
efusivamente.
—¡Niña, qué bonita estás! Está todo casi dispuesto: la
banda llegará dentro de un
instante, y algunos invitados ya están aquí —le dijo—.
Los Jacobs fueron los primeros.
Están en el salón con Justin —ante la cara de horror de
______, la mujer se rio y la
tranquilizó—. No, no... Va todo bien. El señorito Justin
y el señorito Tyler están
hablando de ganado, y la señorita Shelby... —la mujer
sonrió con tristeza—. Sus ojitos
no hacen más que mirar a Justin como flores secas
agradeciendo la lluvia. Me parte el
corazón verla.
—Entremos —dijo ______—. Tengo muchas ganas de saludarla.
Pasaron al salón. Shelby se había puesto una falda larga
de terciopelo verde con
una sencilla blusa camisera blanca, pero estaba preciosa,
como siempre. Justin y Tyler,
con trajes oscuros, se pusieron en pie al verla entrar,
mirándola admirados.
—Feliz cumpleaños, cariño —le deseó Justin con un
fraternal abrazo y un beso en
la mejilla—. Y que te veamos cumplir al menos cien más.
—Y yo lo secundo —sonrió Tyler adelantándose para besarla
también—. Estás
espectacular, _______.
Shelby se levantó también para felicitarla.
—Espero que esté siendo un día muy especial para ti. Mi
veintiún cumpleaños lo
fue —le dijo. Miró a Justin, quien la miró también con la
emoción escrita en los ojos.
En el salón estaban también ya algunos compañeros del
colegio y el instituto, y
estuvo un buen rato siendo saludada y felicitada. Sin embargo,
había alguien que
seguía faltándole. Se excusó con una vieja amiga y
regresó donde estaban Justin y los
hermanos Jacobs.
—Justin, ¿dónde está Tom? —le preguntó.
—No sé si podrá venir, cariño —murmuró Justin. Ni él
mismo tenía idea de dónde
diablos estaba. La pobre _______ parecía desolada, así
que improvisó—. Me dijo que te
dijera feliz cumpleaños y... Oh, no, _______. no—La joven
no pudo evitarlo. Las lágrimas comenzaron a rodar solas por sus mejillas, y
temblaba por la tremenda decepción.
—Lo siento... perdonad... —sollozó.
—Shelby, ¿te importaría llevarla al estudio? —inquirió
Justin.
—Claro que no —murmuró ella rodeándola con el brazo—. No
llores, ______, estoy
segura de que Tom estaría aquí si hubiera podido...
Cuando llegaron al estudio, ______ se dejó caer en el
sillón de cuero rojo.
—¡Lo odio! —gimió hundiendo el rostro entre sus manos—.
¡Lo odio, lo odio, lo
odio!
—Shhh... Lo sé, lo sé —la tranquilizó Shelby sonriendo
débilmente. Le dio una
copa de brandy a la joven, quien tomó un sorbo y contrajo
el rostro ante el agrio
sabor.
—Hace semanas que no lo veo. No me ha llamado ni una sola
vez, y tampoco ha
venido a verme. Yo no sabía por qué, pero ahora ya lo
sé... Me estaba dejando, Shelby...
Sabe cómo lo quiero, y no quiere hacerme daño, y por eso...
—Si sirve de algo —la interrumpió Shelby mirándola
compasiva con sus grandes
ojos tristes—, sé cómo te sientes, _______.
—Perdóname, tú debes estar pasándolo mucho peor que yo
—murmuró la joven
secándose las lágrimas. La tomó de la mano—. Justin no ha
vuelto a salir con nadie,
Shelby. María dice que morirá amándote.
—Y odiándome también —suspiró Shelby con una sonrisa
amarga—. Justin cree
que me acosté con alguien —le confesó—, creyó lo que le
dijeron mi padre y uno de sus
amigotes, y nunca he conseguido que escuche mi versión.
Es muy doloroso que piense
que yo sería capaz de hacerle algo así, _______, cuando
no puedo pensar en nadie más que
en él.
—Oh, Shelby... —murmuró ______, olvidándose por un
momento de su propia
desgracia.
—Es un hombre tan orgulloso, tan terco, tan cabezota...
—masculló Shelby
rabiosa. Pero al instante alzó la vista hacia ella, y la
mirada en sus ojos era la misma
mirada triste que _______ conocía—. Y, sin embargo,
moriría por él.
—Espero que algún día podáis arreglarlo.
—Bueno, a veces puede darse un milagro... supongo
—suspiró Shelby. Miró a la
joven a los ojos—. ¿Estás mejor?
_______ asintió con la cabeza.
—No me importa que Tom se pierda mi fiesta. Puedo pasarlo
bien sin él.
Después de todo, solo era mi tutor, y ya no lo es, es
únicamente un hombre más —se
levantó echándose el cabello hacia atrás.
Regresaron al salón. La banda había llegado ya y estaba
tocando. Era bastante
buena. Tocaron una sucesión de valses de ensueño.
Seguidos de viejas canciones
country. _______, decidida a no dejarse llevar por la
tristeza en el día de su cumpleaños,
bailó todas y cada una de las piezas.
De pronto, ya avanzada la velada, y en medio de una
canción lenta que estaba
bailando con Tyler, escuchó un murmullo de voces
profundas, proveniente del rincón
cercano a la puerta del salón. Paró, separándose de
Tyler, y miró en aquella dirección.
Tom, con la cara y las ropas manchadas de grasa y barro,
había llegado, y Justin,
sin levantar la voz, aunque visiblemente
ofuscado, parecía estar echándole en cara su
tardanza.
En cuanto _______ se acercó a ellos, Justin se hizo a un
lado.
—No me lo digas a mí, cuéntaselo a ella, ha pasado un
rato horrible al
encontrarse con que no habías venido —le espetó a su
hermano. Y se alejó hacia el
otro extremo de la sala.
—______, te juro que lo siento —murmuró Tom—, iba
conduciendo demasiado
rápido, y las ruedas resbalaron sobre una mancha de
gasolina que había en la
carretera. A pesar de que frené, el coche salió disparado
hacia el arcén, y se quedó
atascado en un barrizal. Creí que no podría salir...
_______ se había puesto lívida. La idea de que podría
haber resultado herido o
muerto borró en un instante todas sus ridículas
sospechas. Se abrazó a él con todas
sus fuerzas.
—Estás temblando —dijo Tom conmovido. La rodeó con sus
brazos y le
acarició la espalda suavemente—. Estoy bien, cariño,
estoy bien.
Pero la joven lo abrazó aún con más fuerza, conteniendo a
duras penas las
lágrimas, así que Tom la llevó al estudio, cerrando la
puerta tras de sí.
—No me hubiera perdido por nada tu fiesta de cumpleaños,
_______ —le dijo
tomándola por la barbilla.
—Lo siento —balbució ella—, siento haber dudado de ti,
Tom. Yo... es solo que
ha sido una semana muy larga y te he echado tanto, tanto
de menos...
Pero no pudo seguir hablando, porque Tom la silenció con
un delicado beso en
los labios, al tiempo que deslizaba algo frío y metálico
en su dedo. Cuando se
separaron, la joven bajó la vista hacia su mano. ¡Un
anillo! Alzó los ojos hacia él, y este
vio reflejado en ellos todo el amor que sentía por él.
—Te quiero, ______. Perdóname tú a mí por haber tardado
tanto en darme cuenta.
Estas últimas semanas también han sido un verdadero
infierno para mí. No tienes idea
de cuántas veces estuve a punto de ir a tu oficina para
raptarte y llevarte conmigo.
Pero prometí darte tiempo y he cumplido mi palabra.
¿Querrás casarte conmigo?
—Claro que quiero, Tom —balbució ella lanzándose de nuevo
a sus brazos... y a
sus labios.
El beso se fue haciendo cada vez más apasionado, y las
manos de Tom
apartaron los tirantes de sus hombros, y fueron bajando
el corpiño hasta dejar los
senos al descubierto. Se inclinó sobre ella y tomó uno en
su boca.
______ se estremeció al sentirlo, y le acunó la cabeza
besándole el cabello y
murmurándole que lo amaba.
Tom deslizó un brazo por detrás de la joven para alcanzar
la cremallera del
vestido, y tiró de ella hacia abajo hasta que la prenda
cayó, y pronto tuvo a la joven
sobre la alfombra, desnuda a excepción de las medias y
las braguitas, con él colocado
sobre ella.
—_______... ¿y si hiciéramos el amor aquí mismo?, ¿ahora?
—murmuró acariciándola.
—¿Y si entra alguien? —repuso ella sin aliento.
—Cerré con pestillo al entrar —confesó él con una sonrisa
pícara—. Pero si
quieres también podríamos subir a mi habitación. Ni
siquiera Justin nos molestaría
allí...
—¿Y los invitados?
—No nos echarán de menos, lo están pasando muy bien. Oh,
Dios, _______... Quiero
pasar a tu lado el resto de mi vida —alzó la cabeza un
momento para mirarla—. Nunca
había imaginado lo maravilloso que podía llegar a ser
pertenecer a alguien, poder
formar mi propia familia... —le acarició delicadamente
los senos—. Tú me completas.
—Oh, Tom, yo siento lo mismo por ti... —murmuró ella
besándolo con
ternura—. ¿No se enfadará Justin si subimos arriba y...?
—¿Dónde está tu sentido de la aventura? Mañana tendremos
un papel que dirá
que somos marido y mujer, pero yo no necesito eso para
sentirme más unido a ti de lo
que ya me siento, _______, y te deseo tanto...
—Yo también a ti, Tom... —murmuró ella besándolo de
nuevo.
Tras ponerse otra vez el vestido, salieron por la puerta
trasera del estudio,
pasaron por la habitación de invitados, y subieron
sigilosamente las escaleras. Sin
embargo, justo cuando torcían la esquina del pasillo que
llevaba al dormitorio de
Tom, se encontraron a Justin bloqueando la puerta.
—¿Ya os retiráis? —inquirió frunciendo los labios con
malicia—. La noche aún es
joven, y la fiesta está en todo su apogeo.
Tom carraspeó.
—Íbamos a...
—... charlar —improvisó ______. Justin enarcó una ceja.
—A... «¿charlar?» ¿Así lo llaman ahora?
—Está bien —murmuró Tom impaciente—, estoy enamorado de
_______, y vamos
a casarnos mañana mismo. Tengo la licencia de matrimonio
en el bolsillo.
—Y me ha comprado un anillo —dijo _______ mostrándoselo
para corroborar sus
palabras.
—Vaya, pues felicidades —contestó Justin con una
sonrisa—. No podía sentirme
más feliz por vosotros. Y debo decir que ya era hora, me
estabais volviendo loco con vuestras discusiones.
—Gracias, hermano —dijo Tom.
—Vas a ser un cuñado estupendo —intervino de nuevo
_______.
—El mejor —añadió Tom. Justin sonrió burlón.
—No os servirá de nada adularme —les dijo—. No voy a
dejaros entrar.
—¡Oh, venga, Justin! —le espetó Tom con fastidio.
—Si os vais a casar mañana, ¿qué son veinticuatro horas?
—continuó Justin
divertido—. Mañana podéis tener vuestra luna de miel,
como Dios manda, en tu
apartamento de Houston.
Tom miró a _______ y, al ver a la joven encogerse de
hombros, se rindió,
dejándola en el suelo con un suspiro.
—En fin, supongo que no nos queda más remedio que esperar
a mañana. Justin es
capaz de quedarse aquí de pie hasta echar raíces...
—Puedes jurarlo —aseguró su hermano entre las risas de
_______.
—Bajemos —le dijo Tom ofreciéndole su brazo—. Bailaremos
hasta el
amanecer y luego cantaremos juntos esa horrible canción
de taberna que te enseñó
Justin.
La noche siguiente, estaban en el ático de Tom,
acurrucados juntos en la
enorme cama, satisfecho al fin su deseo.
—Pobre Justin —murmuró Tom pensativo mientras acariciaba
distraídamente
la nuca de _______—. Amar de ese modo a alguien y no
tener ni un recuerdo al que
aferrarse.
—¿Qué quieres decir? —inquirió la joven apoyándose en el
codo y enredando los
dedos en el vello de su pecho.
—Justin no llegó a hacer el amor con Shelby —le explicó
él—. Y desde que
rompiera su compromiso no ha tenido ningún romance, así
que desde que conoció a
Shelby no ha vuelto a hacerlo con nadie —añadió. Al ver
la extrañeza en el rostro de
ella apuntó—: no es tan increíble, _______. Yo tampoco he
podido volver a tocar a ninguna
otra mujer desde la primera vez que te besé.
—Eso es muy romántico —susurró ella, temblando al sentir
cómo su mano le
acariciaba los senos y se deslizaba hacia el estómago
para detenerse en los muslos.
—_______ —murmuró Tom besándola—, ¿te he hecho mucho
daño; te molestaría
si hiciéramos el amor de nuevo?
Ella se sonrojó al recordar esa primera vez. Tom la había
tratado con
exquisita delicadeza, poniendo freno a su propia e
imperiosa necesidad para excitarla
una y otra vez hasta lograr que el apetito feroz que
despertó en ella minimizara el
dolor.
—Estoy perfectamente, Tom —le dijo mirándolo con
adoración—. No podías
haberlo hecho con más cuidado.
Comenzaron a besarse de nuevo, y tras un breve pero
ardoroso intercambio de
caricias, ______ sintió a Tom acomodarse otra vez dentro
de ella. Aquella vez, sin
embargo, Tom no tuvo piedad, y la incitó hasta que la
tuvo gimiendo entre sus
brazos de irrefrenable deseo, rogándole que le diera lo
que ansiaba. Y así lo hizo
Tom, estableciendo un ritmo enloquecedor que los llevó a
los dos a una nueva
dimensión de placer, más allá incluso de la experiencia
de él.
Al cabo de unos minutos, Tom la acunaba contra su cuerpo
sudoroso,
temblando aún por la excitación mientras la acariciaba.
______ hacía una aventura del
sexo, una expresión exquisita del amor que se tenían.
Nunca antes había sentido nada
parecido con otra mujer, y así se lo dijo en un susurro.
—Yo no tengo con quien compararte —dijo ella sonriendo—,
pero en una escala
del uno al diez, te daría un veinte.
Tom se rio suavemente y cerró los ojos, suspirando
satisfecho al sentir cómo
ella se acurrucaba contra él.
—______, ¿qué te parecería la idea de irnos a vivir a
Dempsey?
—¿Quieres decir en esa enorme casa victoriana que
comprasteis el año pasado?
Pensé que ibais a utilizarla para oficinas.
—Sí, la verdad es que en principio esa era la idea,
pero... ¿no te gustaría que
fuera nuestro hogar? Para Justin sería un infierno que le
restregáramos cada día
nuestra felicidad por la cara.
—Me encantará vivir en Dempsey, Tom. Mi hogar está donde
estés tú.
Tom la miró amorosamente y tiró de la sábana para
taparlos a ambos.
—Te quiero, ______ —le dijo con voz soñolienta.
—Y yo a ti, Tom —contestó ella.
Le pasó un brazo por el tórax y suspiró feliz. Estaban en
primavera, y pronto los pastos se alfombrarían de flores silvestres. Cerró los
ojos y se imaginó sentada en la
hierba, apoyada en el hombro de Tom, y a varios niños
correteando y riendo a su
alrededor.
HOLA!!! BUENO ESTE ES EL FINAL ...
1.- NOMBRE: HOMBRES DE TAXAS 1.- CALHOUN
-TOM ES CALHOUN
-______ ES ABIGAIL CLARK
2.- AUTORA: DIANA PALMER
BUENO, SOLO A QUEDA ESPERAR A LA SIG NOVELA ... BUENO SIN MAS ME DESPIDO ... ALRATITO LES DEJO EL LINK ... HASTA LUEGO
martes, 5 de abril de 2016
10 - Penultimo Capitulo
Capítulo 10
El apartamento de Tom era un ático con ascensor privado,
y una vista
impresionante de Houston. Estaba amueblado en tonos
canela y castaños, y decorado
con estatuillas y tapices africanos, pinturas del oeste y
alfombras indias. El efecto
general, aunque masculino, era acogedor.
—¿Te gusta? —inquirió Tom.
—Muchísimo —asintió ella sonriendo—. Me encanta la vista
que tienes desde aquí.
—Sí, no está mal. Detesto los hoteles, y como tengo que
venir muchas veces aquí
por negocios, se me ocurrió buscar un apartamento.
_______ lo escuchó acercarse por detrás. Se detuvo a unos
centímetros de ella.
Aún a esa distancia podía sentir su calor, y el pulso se
le disparó cuando las grandes
manos de Tom le rodearon la cintura, tirando hacia atrás
para apretarla contra su
cuerpo.
Tom inspiró el olor dulzón del champú de _______, y la
acunó suavemente
mientras observaban la ciudad a sus pies. Inclinó la
cabeza y le rozó el cuello con los
labios a través del sedoso cabello.
—Te he echado tanto de menos... —murmuró—. Me tienes
embrujado.
—Pronto te acostumbrarás a que no esté en casa —le dijo
ella con tristeza—.
Después de todo, Justin y tú vivíais sin mí hasta hace
cinco años y medio...
—La vida está llena de cambios. Recuerdo que cuando te
viniste a vivir con
nosotros, de pronto la casa se llenó con tus risas, tus
carreras escaleras arriba y
abajo, la música a todo volumen en tu dormitorio, tus
amigas adolescentes entrando y
saliendo, chicos impertinentes queriendo llevarte al cine
o a bailar...
________ se rio ligeramente.
—La verdad es que, a pesar de lo mucho que me he quejado,
habéis sido
realmente tolerantes conmigo. Puse vuestra vida patas
arriba.
Tom se quedó callado. Al recordar ese pasado, no tan
lejano, recordó también
a sus muchas amantes, sus flirteos, y se sintió mal al
pensar que había deseado a otras
mujeres cuando había tenido a su lado a la más
maravillosa.
—En la oscuridad, una mujer no es más que un cuerpo,
_______ —le dijo
quedamente—. Nunca le he entregado mi corazón a ninguna
de las mujeres con las que
he salido.
—Yo pensaba que no tenías corazón —repuso ella en un tono
extraño.
Tom la hizo girarse, tomó su mano y la puso sobre su
torso.
—Claro que tengo, ¿acaso no lo sientes latir? — susurró.
Bajó la vista a la mano de la joven, sintiendo que se
excitaba ante el leve
contacto, y la movió hacia uno de los pezones para que
ella lo notara también. ________
abrió mucho los ojos, sorprendida.
—Creía que eso solo le sucedía a las mujeres — murmuró.
Tom se rio
suavemente.
—Desabróchame la camisa. Voy a enseñarte cómo tienes que
tocarme.
Nerviosa, pero llena de curiosidad, desabrochó uno por
uno los botones, sacó la
camisa de la cinturilla del pantalón y la abrió, dejando
al descubierto el bronceado y
vasto tórax cubierto de vello. Tom sonrió al ver cómo se
sonrojaba.
—Dame tus manos... Así —le explicó haciendo que lo
acariciara en largas y
sensuales pasadas. Las llevó hacia abajo, pero cuando
alcanzaron las caderas, _______ se
detuvo. El la miró a los ojos, intuyendo su nerviosismo—.
Un hombre necesita algo más
que unos pocos besos castos, ________.
La joven se sonrojó con más intensidad, y de pronto Tom
la tomó en volandas
y la llevó hasta el final del pasillo, para entrar con
ella en el dormitorio, donde había
una enorme cama de matrimonio.
—Tom, no... —susurró ella asustada.
—Tranquila, ni siquiera voy a desvestirte —la calmó él
rozando sus labios—. Solo
vamos a acariciarnos y besarnos un poco, y luego te
llevaré a casa. Te lo prometo.
Tom la tendió en la cama y se colocó junto a ella, tan
cerca, que la joven podía
notar lo excitado que estaba.
—Pero tú me deseas... —replicó ella.
—Claro que te deseo —respondió él sonriendo y
acariciándole el cabello—. Pero
no pasará nada si tú no me haces perder el control.
—¿Cómo podría yo hacer eso? —inquirió ella alzando el
rostro amorosamente
hacia el de él.
—Haciendo algo que yo no te indique —murmuró él—. No me
acaricies, ni me
beses, ni te frotes contra mí a menos que yo te diga
cómo, ¿ de acuerdo? —y comenzó
a besarla suavemente en los labios—. Eso es, relájate.
Tom le estaba haciendo las cosas más sensuales a su boca.
Era increíble cómo
lograba excitarla con tan poco esfuerzo. La respiración
de ________ ya se había tornado
entrecortada, y sintió que su cuerpo se tensaba al
empezar a extenderse a cada nervio
esa sensación de placer.
Tom la hizo rodar con él hasta que él quedó debajo y ella
encima. Escudriñó
su rostro en la penumbra con ojos brillantes.
—Eso está mejor —murmuró—. ¿Te sientes menos amenazada
así, encima de mí?
_______ se sonrojó de nuevo, haciéndole reír otra vez.
Comenzó a besarla de nuevo,
y de pronto, antes de que ella se diera cuenta de lo que
ocurría, Tom le alzó las
caderas para colocarla a horcajadas sobre las de él.
Cuando la notó tensarse, le
susurró:
—No pasa nada. Túmbate otra vez sobre mí y siénteme.
________ hizo lo que le decía, pero no podía evitar
sentirse temblorosa.
—Estás... estás ya muy excitado, Tom..
—Pues voy a excitarte a ti del mismo modo.
Volvió a hacerla rodar sobre la cama para colocar se
encima de ella, e introdujo
una de sus fuertes piernas entre las de ella. _______ se
puso rígida al notar el peso de su
masculino cuerpo aplastarla contra el colchón. Resultaba raro estar tan pegados, y las
sensaciones que le provocaba la asustaban un poco.
—No voy a hacerte ningún daño —le dijo Tom intuyendo su
miedo, y
acariciándole de nuevo el cabello—. Quédate muy quieta,
________. Voy a enseñarte lo que
es la pasión.
—Pero si ya sé lo que... ¡oh!
La joven apretó los dientes y hundió las uñas en la tela
de la chaqueta de
Tom, al sentir cómo se frotaba contra ella. El sentirlo
de un modo tan íntimo la
hizo ponerse roja como una amapola, y un gemido ahogado
escapó de su garganta.
Tom cubrió los labios de ________ con los suyos, y
comenzó un incitante juego,
introduciéndole la lengua, enredándola con la de ella y
explorando cada rincón de su
boca. Poco a poco, _______ se fue atreviendo a intervenir
también mordiéndole
suavemente el labio inferior y respondiendo con su lengua
hasta que la excitación
empezó a hacerla estremecer. Tom se incorporó un poco y
volvió a hacerla rodar
otra vez sobre el colchón, abrazándola tiernamente.
—Está bien —le susurró—. Te haré soportable esta tortura.
Le quitó la chaqueta y el suéter, deslizó una mano por
detrás de la espalda de
________ para soltar el enganche del sostén, y lo apartó
también. La reacción natural de la
joven fue la de taparse con las manos, pero Tom las tomó
en las suyas y empezó a
hacerle cosas tan dulces y adictivas a sus senos, que
pronto se olvidó de su inhibición.
Se arqueó hacia él, dejándose llevar por su ardor.
Parecía que Tom sabía
exactamente lo que tenía que hacer para volverla loca, y
poco a poco fue como si su
cuerpo se estuviese derritiendo. Tom se incorporó un
instante para sacarse la
camisa y la chaqueta, y volvió a colocarse sobre ella,
los ojos brillantes de deseo
mientras la acariciaba.
—¿No te parece que esto es maravilloso, ________?
—murmuró frotando su torso
contra los senos de ella—. Piel contra piel... Tu pecho
contra el mío... Nuestro labios
buscándose en la oscuridad... Bésame, cariño, abre la
boca y bésame hasta que no
puedas soportar el deseo...
La joven hizo lo que le decía, y rodaron sobre el colchón
ignorando el quejido de
sus muelles.
—Dios, no estoy seguro de poder parar... —murmuró Tom de
pronto con voz
ronca.
—Pero yo no quiero que pares —gimió _______—. Oh, Tom,
por favor, por favor,
por favor...
La boca de Tom fue descendiendo con húmedos besos hasta
engullir ansiosa
uno de los senos de la joven. Su mano se movió hacia el
cierre de la falda, lo abrió, e
introdujo los dedos para acariciarle el vientre.
—Tom... ¿y qué hay del riesgo de...?
—¿Un embarazo? —adivinó él frotando la mejilla contra los
senos de la joven.
Dejó que sus manos se deslizaran hasta sus caderas y tomó
posesión de ellas,
alzándolas—. Por primera vez en mi vida, no me preocupan
las consecuencias...
________ no estaba segura de haber escuchado bien lo que
había dicho. Su mente
estaba aturdida por el creciente deseo. Se arqueó hacia
él de un modo intuitivo. Lo
deseaba, lo necesitaba. Se sentía salvaje. Quería que la
poseyera, quería unirse a él,
ser parte de aquel cuerpo musculoso. Alzó los brazos para
enredar los dedos en su
cabello castaño, y sacudió sus caderas sensualmente
contra las de él.
—¡______...! —gimió de pronto Tom, estremeciéndose.
La besó y empezó a quitarle la falda. Iba a suceder,
allí, en ese mismo momento,
iba a conocerlo del modo más íntimo posible... Sin
embargo, en medio de sus
enfebrecidos ruegos de que no se detuviera, sonó el
timbre de la puerta.
—Oh, Dios mío —murmuró él deteniéndose, y con la voz
entrecortada por las
emociones que lo sacudían.
—No vayas a abrir —le pidió ella desesperada.
Pero el timbre seguía sonando insistente, y finalmente
Tom se apartó de ella
de mala gana, bajó de la cama, encendió la luz y se giró
para mirarla antes de salir de
la habitación. Los senos de ______, tirantes por la
excitación, eran sedosos y bien
formados, y a través de la falda entreabierta asomaban
unos muslos preciosos.
—Dios, me quedaría horas mirándote —murmuró Tom con voz
ronca—. Nunca
había visto a una mujer tan perfecta como tú.
La joven se sonrojó, entre pudorosa y halagada.
—Ahora me perteneces —le dijo Tom. Había en sus ojos una
mirada
hambrienta y posesiva—. No habría parado si no... A
partir de esta noche no habrá
nadie más para mí. No tocaré a otra mujer.
Y con esa vehemente afirmación, salió del dormitorio.
_______ quería pellizcarse
para asegurarse de que no estaba soñando. Se levantó y
volvió a ponerse el sostén y el
suéter, temblando por la emoción. Quería llorar y reír al
mismo tiempo, gritar y bailar.
Entonces escuchó la voz de Tom. Estaba hablando con
alguien, y su tono era
seco, casi enfadado. _______ frunció el entrecejo y salió
al pasillo con los labios
hinchados por los apasionados besos, el cabello revuelto
y la falda de seda arrugada.
Al llegar a la puerta del salón reconoció al instante a
la mujer que estaba allí de pie
con Tom. Era la rubia con la que lo había visto en el
restaurante aquella noche que
Justin la había llevado a cenar con los Jones.
—Así que ella es la razón por la que no has tenido tiempo
para mí en estos días
—masculló la modelo en cuanto vio a _______—. ¡Por Dios,
si es casi una chiquilla!
—_______, vuelve al dormitorio —le ordenó Tom.
—Sí, ______, ve y escóndete —le dijo la rubia en un tono
venenoso. Sin embargo,
había lágrimas en sus grandes ojos.
_______ fue despacio al lado de Tom y entrelazó su mano
con la de él.
—Lo amo con todo mi corazón —le dijo a la mujer—. Imagino
que probablemente
tú también, y lo siento, pero preferiría morir antes que
perderlo.
La rubia se quedó mirándola un momento antes de girarse
hacia Tom.
—Te merecerías que ella te odiara, por todos los
corazones que has roto
—balbució sin poder contener ya el llanto. El labio
inferior le temblaba—, pero eso no
sucederá, porque las mujeres somos tan estúpidas que
somos incapaces de dejar de
amar, incluso a un hombre como tú, con un corazón de
piedra —se volvió hacia _______—.
No lo tendrás nunca —le espetó riéndose amargamente—. Lo
único que puede
ofrecerte es su cuerpo, y pronto se cansará de ti y
saldrá en busca de una nueva
conquista. Entérate ya de que los hombres como él no
quieren atarse, cariño, así que si
eres de las que esperan un final feliz, yo que tú saldría
corriendo —le lanzó a Tom una mirada de odio y se marchó.
Tom cerró la puerta despacio y se volvió hacia _______.
—Siento que hayas tenido que oír eso —murmuró.
—Yo también —asintió ella buscando sus ojos,
preguntándose si la otra mujer
había dicho la verdad. De ser así, tal vez debería
alejarse de él, pero, ¿cómo hacerlo,
amándolo como lo amaba?
Tom entornó los ojos al ver la indecisión y el temor en
los de ella.
—No confías en mí, ¿verdad, _______? Piensas que ella
podría tener razón, que no
puedes tener un futuro conmigo.
—Bueno, tú mismo me dijiste que no querías atarte
—contestó la joven—. Y lo
entiendo —murmuró bajando la vista—. Quizá incluso sea
cierto que sea demasiado
joven para el matrimonio. Acabo de independizarme, y no
he tenido ninguna relación.
Tal vez lo que siento por ti sea solo un enamoramiento
adolescente, mi primer contacto
con el deseo.
En realidad no era eso lo que pensaba, pero era su manera
de ofrecerle a Tom
una salida. No quería que se sintiera obligado hacia
ella.
Tom, sin embargo, no comprendió su intención, sino que se
tomó sus palabras
al pie de la letra, y fue como si le clavaran una daga en
el corazón.
Él nunca antes había amado, y la idea de que ella
estuviera pasando simplemente
por una fase de su desarrollo hacia la madurez, de que si
le entregaba su corazón ella
terminara despreciándolo tiempo después, lo aterraba.
Aquella amarga conclusión oscureció su mirada. Había
caído en la trampa en la
que se había jurado a sí mismo que jamás caería. Allí
estaban, a un paso de convertirse
en amantes, y ella le decía que todo había sido un error.
—¿Podrías llevarme a casa... por favor? —le rogó _______
sin mirarlo a los ojos.
Tom asintió quedamente. Fue al dormitorio a vestirse, y
la joven se sentó en
el sofá a esperarlo. Agarró el bolso y lo retorció nerviosa
entre las manos mientras
escuchaba los bruscos ruidos de Tom poniéndose la ropa.
Cerró los ojos
avergonzada por las libertades que le había permitido que
se tomara con ella, y lo
cerca que habían estado de llegar al final. Si aquella
mujer no los hubiese
interrumpido, ella no habría tenido la suficiente cordura
para detenerlo, ni él para
detenerse. Se notó el rostro ardiente al recordar como él
le había quitado la ropa. No,
Tom no se habría detenido, ni siquiera había tenido
intención de hacerlo. ¿Y qué
habría ocurrido después? Ella se habría visto devorada
por el dolor y la culpabilidad, y
él se habría sentido obligado a casarse con ella porque
le había robado la virginidad.
Sí, se habría sentido atrapado.
No podía tomar en serio lo que él le había dicho en la
oscuridad del dormitorio.
Los hombres no eran coherentes cuando se dejaban llevar
por la pasión. Hasta ella,
ingenua e inexperta, sabía eso. Él hacía mucho que la
deseaba, se lo había dicho, y
seguramente habría pensado que aquella noche era su
oportunidad para llevársela a la
cama. ¡Dios!, casi había conseguido lo que quería. Sabía
que ella lo amaba, y se había
aprovechado de eso.
Tom regresó al cabo de unos minutos, pálido y con aspecto
cansado. Ni
siquiera se había peinado el cabello. La joven apartó la
vista y se puso de pie.
—_______, yo... Lo siento, no sé que decir —murmuró Tom.
—No hace falta que digas nada. Después de todo era de
imaginar que en algún
momento aparecería una de tus muchas amantes desechadas.
—¿Es eso en lo que piensas que te habrías convertido si
no nos hubiera
interrumpido? —le preguntó él dolido.
—Tú desde luego no tenías intención de parar —le espetó
ella.
—No podía —corrigió Tom—. Y sé que tú tampoco querías que
parara. Debes
saber que es la primera vez que me ocurre. Nunca antes
había estado a punto de
perder el control.
—¿Debería sentirme halagada? —inquirió ella con una risa
temblorosa de
incredulidad.
—Te habría hecho el amor toda la noche, _______ — le dijo
Tom—, y al
amanecer no te quedaría ninguna duda de lo que hay entre
nosotros.
Pero la joven no estaba escuchándolo.
—No habría sido más que otra conquista para ti.
Tom la tomó entre sus brazos y la apretó contra sí,
acariciándole el cabello
mientras sentía su joven cuerpo temblar por los sollozos
que escapaban de su
garganta.
—Te sientes frustrada nada más, ________, tú me deseabas
tanto como yo a ti, y
ninguno de los dos hemos satisfecho esa necesidad, no es
más que eso. Se te pasará.
Los puños de ________ golpearon su tórax con furia.
—Te odio —gimió mientras las lágrimas caían a raudales
por sus mejillas.
Tom se limitó a sonreír, porque comprendía lo que le
ocurría. Le besó el
cabello dulcemente. Era tan joven aún... Demasiado joven,
seguramente. Dejó escapar
un suspiro, y se preguntó cómo podría vivir sin ella.
—María me dijo que la llamaras cuando pudieras —le dijo
cuando _______ se hubo
calmado un poco—, para ultimar los detalles de tu fiesta
de cumpleaños. Creo que
quiere contratar un servicio de catering. Y también
puedes darnos la lista de
invitados. Haré que una de las secretarias de la nave
imprima las invitaciones y las
mande.
_______ se apartó un poco de él, sorbiendo por la nariz.
Tom sacó su pañuelo del
bolsillo y le secó el rostro.
—No tenéis por qué hacer eso por mí —murmuró la joven.
—«Queremos» hacerlo —le aseguró él—. No volveré a verte
hasta ese día, _______
—añadió para sorpresa de ella—. Y tampoco te llamaré. Es
lo mejor.
—¿Por lo de esta noche? —inquirió ella con la dignidad
que aún le quedaba.
—En parte sí —contestó él guardando el pañuelo y
mirándola a los ojos—. ¿Por
qué tienes miedo a entregarte a mí?
—Porque no quiero que te sientas obligado a casarte
conmigo —confesó ella,
mordiéndose el labio.
Tom rozó sus labios contra los de ella, y le frotó la
nariz con la suya.
—_______, ya te dije que mis días de playboy se han
terminado —le dijo
suavemente—. Es cierto que estos últimos años no he
llevado la vida de un monje, pero
sí he ido sentando la cabeza, y si quieres saber la
verdad —añadió descansando la
frente contra la de ella—, no he vuelto a desear a
ninguna otra mujer desde aquella
noche en que te descubrí medio desnuda en la cama. Desde
ese día no he podido
apartarte de mis pensamientos. Tu recuerdo me persigue
desde el alba hasta el
anochecer.
El corazón de la joven comenzó a latir más deprisa.
—¿Yo? —susurró incrédula.
—Tú —contestó él con una sonrisa afectuosa. Volvió a
rozar los labios de ella con
los suyos—. Y si te hubieras entregado a mí hace unos
momentos, en el dormitorio, por
la mañana habríamos ido a solicitar una licencia
matrimonial.
—¿Por tu mala conciencia? —inquirió ella. Tom se rio
suavemente.
—No, porque hacer el amor contigo es como una adicción, y
nunca tendré
bastante, y te deseo tanto que te dejaría embarazada a la
primera semana.
Ella se sonrojó profusamente y ocultó el rostro contra el
pecho de Tom,
sintiendo como subía y bajaba por las risas.
—¿No oíste lo que te dije cuando me advertiste acerca del
riesgo de dejarte
embarazada? —ella alzó la cabeza y asintió, sin saber a
dónde quería llegar con
aquello—. ¿Y no te pareció una respuesta extraña viniendo
de un playboy desalmado?
—Pensé que no te importaba porque me deseabas... —replicó
ella confusa.
—Dios, y aún te deseo, pero un hombre cuyo interés es
únicamente pasar un buen
rato, se cuidaría mucho de no dejar embarazada a una
mujer, ________, y a mí no me
importaba el riesgo porque me encantaría tener hijos
contigo.
Ella comprendió al fin, pero no pudo evitar volver a
sonrojarse ante la idea.
Tom sonrió, divertido y conmovido por esa inocencia. Sus
preocupaciones se habían
esfumado. Acababa de darse cuenta de que ella había dicho
que no estaba segura de
sus sentimientos para ofrecerle una salida. No quería
ninguna, la quería a ella, y quería
pasar junto a ella el resto de su vida.
—Vamos, te llevaré a casa —le dijo con suavidad—. Y
tendrás hasta el día de tu
cumpleaños para pensar en mí, y echarme de menos, y ese
mismo día, cuando sientas
que ya no puedas seguir lejos de mí, obtendrás un regalo
que jamás olvidarás.
—¿El qué? —murmuró ella sin aliento.
—A mí —contestó él besándola con pasión.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTA EL CAPITULO ... MAÑANA TERMINA ... ASI QUE DISFRUTEN DE ESTE PENULTIMO CAPITULO ... 3 O MAS Y AGREGO EL FINAL MAÑANA ... HASTA PRONTO Y GRACIAS POR LEER :))
lunes, 4 de abril de 2016
9 - Ultimos Capitulos
Capítulo 9
_______ se sintió aliviada de que los negocios mantuvieran
a Tom ocupado los
dos días siguientes, y se las arregló para evitarlo el
jueves y el viernes gracias a que
estaba poniendo al corriente de todo a la mujer que la
sustituiría, y a Tom no le
parecería lo más indicado discutir de cosas privadas
delante de una nueva empleada.
Era unos años mayor que ella y, por desgracia para
________, inmediatamente se prendó
de Tom. Cada vez que pasaba no hacía más que suspirar y
pestañear con coquetería,
y ________ no podía evitar estar feliz de que ese fuese
su último día. Tener que ver a
Tom con una potencial nueva conquista la volvería loca.
Esa tarde, sin embargo, Justin, el señor Ayker y las
otras secretarias, la
sorprendieron con una pequeña fiesta de despedida. Le
regalaron una pluma con su
nombre grabado, habían llevado una tarta, y el señor
Ayker incluso hizo un emotivo
discurso sobre lo valiosa que había sido para ellos, y lo
mucho que sentían perderla.
Tom no asistió a la celebración, así que la joven se
marchó con una mezcla de alivio
y decepción. Según parecía, ni siquiera se merecía una
despedida. ¡Pues le daba igual!
A pesar de todo, sí le importaba, y lloró todo el camino
de regreso a la casa de
huéspedes.
Tyler llegó puntual para recogerla. Se había puesto muy
elegante, y sus ojos
verdes bailaron al ver a _________ bajar las escaleras
con un vestido gris perla de falda
larga, y corpiño sin mangas. Se había arreglado el
cabello a la última moda, y le daba un
aire muy sexy.
—Estás preciosa —la elogió Tyler con una sonrisa.
La joven, divertida, hizo una pequeña reverencia.
—Tú también estás muy guapo —se volvió hacia la casera—.
Buenas noches,
señora Simpson, volveré antes de medianoche.
La mujer los acompañó hasta la puerta con una amplia
sonrisa.
—Buenas noches, ________. Pasadlo bien.
Minutos después, cuando iban en el coche, Tyler hizo un
comentario acerca de lo
agradable que parecía la casera y le preguntó si echaba
de menos su casa.
—Echo de menos a Justin y a Tom —contestó ________—. Se
me hace raro estar
sola.
—¿Puedo preguntarte por qué te marchaste tan
apresuradamente? —inquirió él
mirándola.
—Umm... No —contestó ella con una sonrisa divertida.
Tyler arqueó las cejas malicioso.
—Déjame adivinar... Tom no pudo resistir tus encantos por
más tiempo y
trató de propasarse contigo.
Las mejillas de la joven se pusieron de color escarlata.
—No digas bobadas.
Tyler se rio ligeramente.
—No es una bobada... teniendo en cuenta el modo en que te
miraba el otro día
mientras bailabas conmigo.
—Tonterías. Estaba demasiado embelesado mirando a tu
hermana como para
fijarse en nosotros —murmuró ________—. Y Justin se fue a
casa y bebió hasta
emborracharse —añadió prefiriendo omitir el hecho de que
ella también se había
emborrachado.
—Shelby lloró toda la noche —suspiró Tyler—. Han pasado
seis años desde que
rompieron y aún siguen igual de enamorados.
—Debe ser un infierno para los dos —asintió ella. No pudo
evitar comparar
mentalmente su situación con la de ellos, y deseó no
terminar como Shelby, penando
por un hombre al que jamás podría tener. Se obligó a
esbozar una sonrisa—. Bueno,
¿adónde vamos?
—A un restaurante griego. Me han dicho que es estupendo.
Entretanto, Tom andaba arriba y abajo por el salón, como
un león enjaulado,
las manos a la espalda y el ceño fruncido.
—¿Quieres parar? —le pidió Justin mientras trataba de
completar unos cálculos
en el libro de cuentas—. ________ ya no es
responsabilidad nuestra. Ya es mayor de edad,
y se ha independizado.
—No puedo evitarlo, y menos sabiendo que está con Tyler.
No es un muchacho.
—Mientras ella no esté interesada en él, no tienes por
qué preocuparte.
Tom se detuvo frente a él, lanzándole una mirada
furibunda.
—Pero, ¿y si lo está? —exclamó—. ¿Y si se lanza a sus
brazos por venganza?
Justin dejó el bolígrafo sobre la mesa.
—¿Venganza? ¿Y de quién se supone que se va a vengar?
—inquirió encendiendo
un cigarrillo.
Tom hundió las manos en los bolsillos y se asomó a la
ventana. Afuera reinaba
la oscuridad de la noche.
—De mí. Está enamorada de mí —contestó quedamente.
—Lo sé —murmuró Justin.
Tom se volvió hacia él sorprendido.
—¿Te lo dijo ella?
Justin asintió con la cabeza y dio una calada a su
cigarrillo.
—________ es muy joven, pero eso también podría ser una
ventaja: no es una cínica,
ni una promiscua, como la mayoría de las mujeres con las
que sueles salir. Y no es una
mercenaria.
—Sí, pero querría que me casara con ella —replicó Tom con
tirantez—.
Seguro que se cree todo ese rollo de «y vivieron felices
para siempre». No sé, no creo
que pudiera hacerme al matrimonio.
—¿Y sí serías capaz de hacerte a la idea de una vida sin
ella? —le espetó Justin.
Tom se quedó paralizado, con una mirada de terror en sus
ojos.
—¿Pero y si no dura? —contestó ásperamente—. ¿Y si todo
lo nuestro se va al
diablo?
—El verdadero amor no muere nunca —le dijo Justin
soltando el humo—. Y si lo
que te preocupa es no poder serle fiel, tal vez te des
cuenta de que la fidelidad no es
algo imposible.
Tom entornó los ojos.
—A otro perro con ese hueso. Tu perfecta relación se hizo
pedazos hace seis
años. ¿En cuántas mujeres has buscado consuelo desde
entonces?
Justin se quedó mirándolo con dureza un momento.
—No ha habido ninguna otra.
Tom no sabía qué decir. No se había esperado esa
respuesta, y se sentía
avergonzado de haberlo acusado injustamente de ser como
él.
—Soy un hombre chapado a la antigua, de los que piensan
que el sexo viene
después del matrimonio, de unirte a la mujer a la que
amas —le explicó en un tono
suave—. Cuando rompí con Shelby.., sencillamente no podía
mirar a nadie más —ignoró
la expresión atónita de Tom—. Mi único refugio es el trabajo.
No he vuelto a
desear a otra mujer desde que conocí a Shelby.
Tom tenía la impresión de que lo hubieran golpeado con un
mazo de dos
toneladas, dejándolo clavado en el sitio. Lo cierto era
que él tampoco había vuelto a
sentir deseo por ninguna otra mujer desde que había
empezado a sentirse atraído por
________... ¿Terminaría sus días como su hermano,
atrapado por el recuerdo de una mujer
a la que no podía tener?
—Yo... Lo siento, Justin, no tenía ni idea.
Su hermano mayor se encogió de hombros.
—No importa que no creas en el matrimonio, Tom. Hay
sentimientos que te
pueden unir más íntimamente a una persona que un anillo o
un certificado.
_______ pasó un rato muy agradable cenando con Tyler, y
la comida estaba
realmente deliciosa, pero mientras lo escuchaba hablar de
su nuevo trabajo no podía
evitar pensar en Tom, y en lo vacío que el futuro se le
antojaba sin él. Se había
acostumbrado a quedarse despierta hasta que lo oía llegar
de madrugada, a ver la
televisión con él, a tenerlo todo el día cerca en el
trabajo...
—El único inconveniente es que va a mandarme a Arizona
—estaba explicándole
Tyler mientras tomaban café después del postre—. El viejo
Regan tiene una hija allí
que lleva un rancho para turistas —contrajo el rostro—.
Odio los ranchos para
turistas. Además, parece que la hija de Regan trató de
convencer al viejo de que no
necesitaba ayuda, de que podía arreglárselas sola.
—¿Sabes qué clase de persona es? —inquirió ________.
—Ni idea. Seguro que es una de esas feministas que
piensan que son los hombres
quienes deberían tener los hijos y ellas llevar el dinero
a casa. ¡Pero que me aspen si
dejo que me diga como tengo que hacer mi trabajo!
________ sonrió divertida. Tyler era tan anticuado como
Justin y Tom en lo
referente a las mujeres. Iba a ser interesante ver cómo
se desenvolvería frente a una
mujer moderna...
De vuelta en casa de la señora Simpson, ________ subió a
su habitación tratando de
hacer el menor ruido posible, pero justo cuando abrió la
puerta empezó a sonar el
teléfono de la mesilla de noche. Cada habitación tenía
una extensión, así que
indudablemente la llamada era para ella. ¿A quién se le
habría ocurrido telefonearla a
esas horas? Seguramente sería Misty, que quería cotillear
sobre su cita. Cerró la
puerta y fue a contestar antes de que despertara a los
demás huéspedes o a la casera.
—¿Diga? —dijo soltando el bolso sobre el pequeño
silloncito de la esquina y
sentándose en la cama.
La voz masculina que contestó hizo que el pulso se le
disparara al instante:
—Hola, ________.
—¿Tom? —inquirió ella en un hilo de voz.
—Sí. Perdona, pero es que estaba inquieto y quería saber
si habías llegado y...
—Estoy bien, Tom—contestó ella entre conmovida y molesta
porque siguiera
preocupándose por ella como si fuera una adolescente—.
Acabo de llegar ahora mismo
—le dijo recostándose sobre la almohada.
—¿Dónde te llevó Tyler?
—A un griego.
Tom se quedó callado un momento, como dudando si
preguntarle lo que le iba
a preguntar.
—¿Y luego te llevó directamente de vuelta a la casa de
huéspedes?
_______ no pudo reprimir una sonrisa ante sus ridículos
celos.
—Sí, me llevó directamente de vuelta; y no, no ha
intentado seducirme.
—Yo no he sugerido nada parecido.
_______ sonrió de nuevo y enrolló distraídamente el cable
del teléfono entre sus
dedos.
—¿Cómo va todo por ahí?
—Bien —respondió Tom. Hubo una pausa—. Pero nos sentimos
muy solos sin ti.
—Yo también me siento sola aquí —murmuró ella. Hubo otra
pausa.
—Esa tarde en la oficina, yo... —comenzó Tom—. No quería
decir lo que tú
creíste que quería decir, y me duele que pensaras,
siquiera por un momento, que,
después de todos estos años, te seduciría como a una
cualquiera para luego olvidarme
de ti.
A la joven se le encogió el corazón. Agarró el auricular
con ambas manos.
—Pero es que tú dijiste...
—Lo que yo quería decir era que podríamos satisfacer al
menos esta ansia que
tenemos el uno del otro, tejer algunos recuerdos, pero
sería algo especial, no algo
sórdido.
______ no sabía qué decir.
—¿Sigues enfadada conmigo? —inquirió él suavemente.
—No estoy enfadada contigo, Tom. Yo... lo intento,
pero... me es imposible
—admitió _______ con un suspiro.
—Entonces, ¿querrías cenar conmigo mañana por la noche...
solo cenar?
—Tom, no creo que sea una buena idea...
—Escucha, ________, hace cinco años no podría haber imaginado
que pudiera surgir
entre nosotros lo que ha surgido, pero sencillamente ha
sucedido, y no podemos dar
marcha atrás en el tiempo y hacer que nuestra relación
sea como era antes. Yo... sé
que tú no puedes comprender que no quiera un compromiso,
pero tampoco soportaría la
idea de perderte sin remedio. Debe haber algún modo para
que no tenga que ser así.
Odio pasar por tu dormitorio sabiendo que ya no estás en él; odio ver la televisión yo
solo; odio sentarme solo a la mesa cuando Justin está en
alguna cena de negocios; y
odio la nave porque ahora hay otra mujer en tu
escritorio... —hubo un largo
silencio—.Ven a cenar conmigo mañana, _______. Por favor.
La joven suspiró indecisa.
—No debería, Tom...
—Pero vendrás, ¿verdad?
—De acuerdo, iré —se rindió _______ riéndose.
—¿Te parece bien que pase a recogerte a las cinco? Quiero
llevarte a un
restaurante de Houston.
—Tom...
—¿Qué? Solo cenar y bailar, lo prometo... Si es lo que
quieres.
________ se quedó dudando un momento.
—Está bien. Mañana a las cinco.
_________ se pasó toda la mañana del sábado de compras,
buscando algo bonito para
su cita con Tom. Finalmente compró un conjunto de falda
roja de seda con dibujos,
y un suéter a juego. Resaltaba su cuerpo y le daba un
aire sofisticado. Después, de
vuelta en la casa de huéspedes, estuvo casi una hora
probando distintos peinados, para
al final dejárselo sencillamente suelto.
A las cuatro y media ya estaba lista. Trató de
entretenerse leyendo un libro,
pero aquellos treinta minutos de espera se le antojaron
la más lenta agonía que había
conocido. Sin embargo, de la media hora no tuvo que
esperar más que veinte minutos,
ya que Tom apareció a las cinco menos diez. Según
parecía, él también estaba
impaciente por verla de nuevo.
Llevaba un traje gris oscuro, y botas y sombrero texano
gris perla. Estaba tan
guapo que _______ sintió que estaba viviendo un sueño.
—¿No me habrás invitado a cenar por lástima, verdad? —le
dijo insegura.
—Por supuesto que no —replicó él con una sonrisa de
reproche—. ¿Estás
nerviosa?
—La verdad es que sí.
—Yo también.
La joven lo miró sorprendida, y él se rio ligeramente.
—Lo sé, sé que suena increíble, pero es verdad.
Tom la llevó a un restaurante muy exclusivo, de música
suave, interpretada
por una pequeña orquesta. A medida que la velada
avanzaba, ________ se sentía cada vez
más azorada por la intensa mirada de Tom, y un cosquilleo
parecía estar
apoderándose de todo su cuerpo.
No era la única afectada por la magia del momento. El
corazón de Tom
parecía estar bailando un tango, y se notaba nervioso y
un poco inseguro, como en su
primera cita, pero le gustaba esa sensación.
Mientras tomaban el postre, sin embargo, no pudo soportar
más el no tenerla
cerca de sí.
—Vamos a bailar —dijo de improviso.
El tenedor de ________ se quedó a unos centímetros de la
porción de tarta de
manzana que estaba tomando, y alzó la vista tímidamente
hacia él, pero Tom ya se
había puesto de pie y le estaba tendiendo la mano.
La condujo a la pista de baile, donde unas pocas parejas
se movían al compás de
los suaves acordes de la orquesta, y le rodeó la cintura,
atrayéndola hacia sí.
—¿Te has dado cuenta de lo bien que encajan nuestros
cuerpos? —murmuró en
su oído—, como si fuéramos dos piezas de un mismo puzzle
—la apretó más contra él—.
Me encanta sentirte tan cerca...
________ cerró los ojos y trató de dejarse envolver por
la música, pero pronto la
fricción de sus cuerpos comenzó a enloquecerla, y a
juzgar por el modo que estaba
reaccionando cierta parte de la anatomía de Tom, y por la
apenas perceptible
tensión de sus músculos, él debía estar también bastante
excitado.
—Dios, _______... —gimió contra su cuello—. Vayamos a mi
apartamento, salgamos
de aquí... Dime que sí, por favor.
Los ojos de la joven buscaron los de él. Ansiaba más que
nada yacer con él y
dejar que le hiciera el amor. Sí, ella también quería que
la llevara a algún lugar donde
pudieran estar a solas, pero aun así se sentía tan
inexperta, tan ingenua...
—Tom, yo... No sé cómo... Nunca he...
Él se inclinó sobre ella para hacerla callar con un suave
pero firme beso.
—¿Estás asustada?
—Sí.
Tom rozó su nariz con la de ella.
—Pero aun así quieres entregarte a mí.
—Sí —la respuesta fue involuntaria, abandonó sus labios
antes de que pudiera
evitarlo.
—¿Y después me odiarías el resto de tu vida?
—No, eso jamás —contestó ella temblorosa.
—¿Tanto me amas? —inquirió Tom conmovido.
Azorada, la joven bajó la vista, pero él la tomó de la
barbilla para que lo mirara a
la cara.
—¿Tanto me amas? —susurró de nuevo.
_______ cerró los ojos, incapaz de negarlo.
—¡Sí! —admitió sin aliento.
La mano de Tom subió hasta la nuca de la joven y la
atrajo hacia sí para
depositar un tierno beso en su frente.
—Eres maravillosa —le dijo con voz ronca por la emoción.
________ apenas podía
escucharlo ya, con el corazón golpeando salvajemente
contra su caja torácica—. No te
haré ningún daño. Ven conmigo.
________ dejó que la sacara de la pista como sonámbula.
Nunca antes se había
sentido tan vulnerable. Lo único que podía hacer era
seguirlo, con las mejillas
encendidas, embriagada de deseo.
HOLA!!! AQUI ESTA EL CAPITULO DE HOY ... EL MIERCOLES TERMINA ... USTEDES QUE CREEN QUE VAYA A PASAR? ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))
sábado, 2 de abril de 2016
8
Capítulo 8
_______ gimió al sentir la luz del sol en sus ojos. Tenía
un dolor de cabeza
espantoso y el estómago revuelto. Se puso de pie
tambaleándose ligeramente y fue al
cuarto de baño. Recordaba haber estado bebiendo whisky
con Justin y que Tom la
había llevado a la cama, y...
¡Había dejado que Tom la viera otra vez medio desnuda!
Peor, ¡que la tocara!
Tragó saliva tratando de tranquilizarse. Bueno, al menos
él había parado antes de
que llegaran al final, gracias a Dios. A medida que fue
recordando más detalles, se fue
sintiendo más y más avergonzada. No sería capaz de volver
a mirarlo a la cara... Al
menos aquel dulce recuerdo de él le duraría hasta su
vejez. Tom le había dicho que
no quería casarse. No, seguiría persiguiendo rubias toda
su vida, pero ese recuerdo no
se lo podría quitar.
Se puso unos pantalones grises y una blusa azul, se dejó
el cabello suelto porque
con la resaca ni siquiera tenia ganas de recogerlo, se
puso unas gafas de sol y bajó a la
cocina.
Justin estaba sentado en la mesa con las manos
sujetándose la cabeza y, cuando
la levantó, a la joven le pareció que tenía incluso peor
aspecto que ella.
—Buena idea —apuntó al verla con las gafas de sol—. Yo
también me pondría las
mías, pero se me quedaron ayer en la guantera del coche
de Tom y se ha ido.
—¿Ya se ha marchado'? ¿Y cómo vamos a ir al trabajo? —le
preguntó a Justin—.
En nuestro estado no deberíamos conducir.
—Tom no se ha ido a la nave, se ha ido a Montana a ver a
unos accionistas... o
eso es lo que dice la nota que me ha dejado —dijo
tendiéndosela.
Mientras ______ la leía, Justin encendió un cigarrillo.
—Estoy hecho polvo. Lo único que me ha hecho levantarme
esta mañana era la
idea de darle una buena paliza y resulta que se ha ido.
—Qué desconsiderado, Justin... —murmuró ________
sirviéndose una taza de café—.
Yo también tengo derecho a darle un puñetazo o dos.
—Oh, yo lo sujetaría mientras tú lo golpeabas — dijo él
tomando su taza.
_______ se quedó un rato callada, mientras removía su
café pensativa.
—Todo esto es culpa de Tom —dijo.
—Sí, bueno, es bastante raro... No dio muestras de querer
bailar hasta que os vio
a Tyler y a ti —apuntó Justin con toda la intención,
mirándola fijamente.
La joven se removió incómoda en la silla.
—Pues te puedo asegurar que no está interesado en mí
—respondió dolida—. Al
menos no de un modo permanente. Anoche me dijo que no
estaba hecho para el
matrimonio, que necesita variedad en su vida,
imagínate...
—Para la mayoría de los hombres es así... hasta que
encuentran a una mujer que
les hace perder el sentido hasta tal punto que no miran a
ninguna otra — murmuró
Justin casi para sí.
—¿Es esa la razón por la que estás siempre solo? —le
preguntó ________
suavemente—. ¿Porque tu mundo empieza y termina con
Shelby?
Justin le lanzó una mirada de advertencia para que no
siguiera por ese camino.
—Lo siento —se disculpó ella llevándose la taza a los
labios—. Es solo que ahora
sé lo que debes sentir... porque yo siento lo mismo por
el ciego idiota de tu hermano.
La ira se disipó del rostro de Justin y fue reemplazada
por una sonrisa
afectuosa.
—Podría fingir que me sorprende, pero lo cierto es que
no. Siempre se te ha
notado demasiado. Y, por otra parte, me atrevería a jurar
que Tom siente lo mismo
por ti. Después de todo es la primera vez que lo veo
celoso.
—Yo... me temo que no sé demasiado acerca de los hombres
—dijo ella con un
suspiro—. Lo único que sé es que me gustaría pasar a su
lado el resto de mi vida, y
tener hijos con él, y cuidarlo cuando esté enfermo, y
hacerle compañía cuando se
sienta solo... Pero según él, nunca podrá sentir lo mismo
por mí — añadió mordiéndose
el labio inferior—. Y, siendo así, he pensado... he
pensado que lo mejor será que me
marche de casa antes de que ocurra algo y Tom se vea
obligado a cargar conmigo
—alzó los ojos hacia Justin—. Lo comprendes, ¿verdad?
Justin asintió.
—Es una decisión muy valiente, _______. Si le importas lo
suficiente estoy seguro
de que irá tras de ti. Y si no... Bueno, al menos os
habrás ahorrado a los dos mucho
dolor —le dijo encogiéndose de hombros—. Pero de todos
modos te echaré mucho de
menos.
—Gracias, Justin. Vendré a menudo de visita —se sentía
algo mejor—. Espero
que aún me dejéis celebrar aquí mi fiesta de cumpleaños.
—Por supuesto.
—Es que tal vez no te parezca bien mi lista de invitados
—murmuró ________
quitándose las gafas de sol. Justin dejó escapar un
profundo suspiro.
—No me lo digas... Tyler Jacobs está en ella, ¿verdad?
—Y Shelby —añadió ________ contrayendo el rostro—.
Compréndelo, no puedo
invitarlo a él y a ella no. Estaría feo.
—Sí, pero además Tom...
—Tenemos que dejar de preocuparnos de lo que Tom píense o
pueda pensar,
Justin —le dijo la joven alzando la barbilla—. Si no te
gusta que Tom mariposee en
torno a Shelby, deberías hacer algo al respecto, ¿no
crees?
Justin no respondió a eso, pero ________ estaba segura,
por su expresión pensativa,
de que el consejo había calado en él. De pronto él se
puso de pie.
—Bueno, tenemos que intentar ir al trabajo.
—¿Lo echamos a suertes para ver quien conduce? Justin se
rio.
—No, déjalo, conduciré yo. Tengo más experiencia que tú
en esto de las resacas.
Se marcharon pues a la nave y, al final de la jornada,
________ llamó a la señora
Simpson para preguntarle si podría mudarse a finales de
semana. La mujer le prometió
que tendría lista su habitación.
Al llegar a casa esa noche, comenzó a empacar sus cosas
con el corazón triste.
Era duro tener que decirle adiós al que había sido su
hogar durante los últimos cinco
años y medio. Y lo peor de todo era el pensar que,
seguramente, cuando se hubiese
marchado, apenas si vería a Tom, porque también había
decidido que iba a dejar el
trabajo en la nave. Todavía no se lo había mencionado a
Justin, pero la idea de tener
que ver a Tom cada día sabiendo que no podría
corresponderla jamás se le antojaba
insoportable.
El viernes, Justin y dos de los peones de la nave la
ayudaron a trasladar sus
cosas a la casa de huéspedes. Al día siguiente le entregó
a Justin la nota de preaviso
para dejar el trabajo y, aunque seguramente le resultaba
duro, pareció comprenderlo,
y no le dijo nada al respecto, sino que se limitó a
sonreír.
Con Tom, en cambio, fue distinto. Regresó inesperadamente
a mediados de la
semana siguiente, y se puso furioso al enterarse.
________ se lo encontró tras volver de los aseos a su
mesa para recoger el bolso y
marcharse. Los demás se habían ido ya.
—Te has ido de casa —le dijo sin más preámbulos.
—Sí —asintió ella con voz ronca.
—Y vas a dejar el trabajo.
_______ inspiró profundamente y dio un paso hacia él. Tom
olía a colonia y
aftershave, y sin querer sus ojos se vieron atraídos por
los labios de él, recordando
los besos que habían compartido.
—George Brady y su padre van a contratarme como
secretaria en su agencia de
seguros. Estoy acostumbrada al papeleo, así que no creo
que me sea difícil adaptarme.
—Pero, ¿por qué? —exigió saber él.
_______ se humedeció los labios con la lengua y lo miró
dolida. ¿Cómo podía
preguntarle eso?
—Ven aquí —murmuró Tom tomándola por el brazo.
El tacto de sus dedos a través de la fina tela de la
blusa que llevaba hizo a la
joven estremecerse.
—Tú sabes por qué no puedo seguir viviendo en casa y por
qué no puedo seguir
trabajando aquí —susurró—. Tengo miedo de lo que podría
ocurrir si me quedara.
Resultaba embarazoso hablar de ello con él, pero
necesitaba que Tom supiera
cómo se sentía.
—Supongo que me considerarás prejuiciosa, pero si tú...
Yo... lo siento, Tom,
soy demasiado vulnerable —admitió mordiéndose el labio
inferior.
—¿Acaso crees que no me he dado cuenta de eso? —murmuró
él—. ¿Por qué
crees que me marché estos días?
_______ rehuyó su mirada.
—Solo estoy tratando de evitarte complicaciones —le dijo
con aspereza—. Es
mejor que no estemos cerca el uno del otro.
—¿Es eso lo que quieres?
_______ se irguió.
—Tyler me ha invitado a cenar el viernes —le dijo de
pronto. Tal vez así,
demostrándole que no iba a andar suspirando por él,
aceptaría su decisión—. Ha
conseguido un trabajo, ¿sabes? El viejo Regan lo ha
contratado como capataz en su
rancho. Dentro de poco habrá afianzado su posición
económica y podrá asumir otras
responsabilidades.
Tom tenía una sensación opresiva en el pecho, como si le
hubieran disparado
justo al corazón. ¿Quería decir lo que él creía que
quería decir? ¿No estaría pensando
en casarse con Tyler?
—Pero si no lo amas.
—Eso no tiene nada que ver —repuso ________ mirándolo con
dureza—. El amor no
significa nada. Es solo una emoción que hace que la gente
cierre los ojos a la realidad.
—¡________! —exclamó él espantado—. ¡Tú no puedes pensar
eso de verdad!
—Mira quién fue a hablar —replicó ella—. Tú prefieres
sacrificar la posibilidad
de algo sólido y duradero por pasar un buen rato con la
rubia de turno.
Tom guardó silencio un buen rato antes de volver a
hablar.
—Tal vez fuera así hace unos años, pero me he dado cuenta
de que el sexo, si no
hay nada más, es algo bastante insípido. Todas esas
mujeres con las que he salido
hasta ahora no hicieron otra cosa que hacer un trueque
conmigo: su cuerpo por lo que
yo podía darles —confesó riéndose amargamente—. ¿Crees
que me agrada pensar que
el único motivo por el que están conmigo es porque a
cambio de unos besos o una noche
esperan que les regale un coche, o alguna joya cara?
¿Cómo te sentirías tú si nunca
pudieras estar segura de si lo que querían era a ti o tu
billetera?
________ jamás lo había escuchado hablar así, ni había
visto antes ese cinismo en su
sonrisa ni en sus ojos.
—Pero tú eres atractivo —le contestó. Él se encogió de hombros.
—Muchos hombres además de mí lo son. Pero yo, además,
tengo dinero, y el
dinero es más atractivo para las mujeres.
—Para «ciertas» mujeres —puntualizó ________—. Para las
mujeres que, como tú, no
quieren ataduras ni implicarse emocionalmente, para las
mujeres mercenarias que se
alejarían de ti si un día lo perdieras todo, o si te
pusieras enfermo, o cuando
envejezcas —sonrió levemente—. Pero supongo que eso es lo
que quieres, poder ser
independiente y disfrutar mientras puedas.
Tom frunció el ceño, como contrariado.
—Es verdad que no me gustan las ataduras, y que la idea
del matrimonio me
resulta odiosa, pero te has convertido en una especie de
adicción para mí, y no sé qué
hacer...
—No voy a convertirme en tu amante, Tom — le dijo. Aún le
quedaba dignidad,
no iba a rebajarse a eso—. Y no porque no te desee,
porque para mí no tenerte cerca
es como si me faltara el aire.
—Sé lo que sientes por mí, _______ —murmuró él
acariciándole el cabello—. Empecé
a sospecharlo aquella noche en ese local al que fuiste
con Misty, cuando susurraste
que ojalá fueras rubia... Pero fue la noche del baile
cuando realmente comprendí... No
tienes por qué negarlo —le dijo al ver cómo se
ruborizaba—. No hay razón para que lo
hagas. No voy a burlarme de ti ni a ponerte en ridículo,
pero también quiero que
comprendas cómo me siento yo. Soy doce años mayor que tú,
un tipo solitario, y no soy
ningún monje. Además, soy tu tutor legal y, a ese
respecto, si tuviera un mínimo de
sentido común te dejaría marchar, porque eres una
complicación que no quiero ni
necesito...
—Vaya, muchas gracias —le espetó ella.
—¡No, escúchame! Eso es lo que me dice mi cerebro, pero
no lo que me dice mi
cuerpo.
Y, sin decir una palabra más, la atrajo hacia sí para
tomar sus labios. Fue un beso
lento y cálido. La apretó aún más contra él, las manos en
sus caderas, para que pudiera
sentir cuánto la deseaba.
—Eres tan dulce... —murmuró al despegar su boca de la de
ella—. Sueño con tus
besos, con tu cuerpo, con el tacto de tu piel... Te deseo
más de lo que he deseado a
ninguna otra mujer en toda mi vida.
—Eso no es más que sexo —le espetó ella.
—Es lo único que te puedo ofrecer —le dijo besándola en
los párpados—. ¿Lo
comprendes ahora, _______? Yo nunca he amado a nadie,
nunca he querido esa clase de
relación. Es lo único que puedo darte.
_______ tragó saliva. ¡Qué relación tan triste y vacía
sería aquella! Ella lo amaba con
todo su corazón y a cambio lo único que él tenía que
ofrecer era su cuerpo...
Tom vio espantado que los ojos de la joven se llenaban de
lágrimas.
—Oh, Dios, no, _______... —le rogó secándole con los
pulgares las primeras que
rodaron por las mejillas.
—Déjame marcharme, por favor —suplicó ella empujando las
manos contra su
ancho torso.
—Quieres algo que no puedo darte.
—Ahora ya lo sé —susurró ella. Tuvo que morderse el labio
inferior para detener
su temblor—. Supongo que el único problema es que nunca
podría llegar a convertirme
en una rubia mercenaria, ni aunque me tiñera el pelo...
—le dijo tratando de reírse de
sí misma para no llorar. Sintió que Tom se ponía tenso, y
lo miró a los ojos con toda
la pasión que ardía en ella y no podía ocultarle—. Yo te
habría amado... Te habría
amado tanto...
—_______... —gimió él frustrado. Volvió a tomar sus
labios, esa vez con más ardor.
Sin embargo, los besos de alguien que le decía que no
podía corresponder a sus
sentimientos eran como una burla cruel para la joven.
Quería gritar. Apartó
violentamente su boca de la de él y hundió el rostro en
la chaqueta de Tom,
agarrando la tela temblorosa.
—Soy joven —dijo al cabo de un minuto eterno—, me
olvidaré de ti.
—¿Podrías llegar a olvidarme?
De pronto la voz de Tom sonaba extraña, y la joven
escuchó los agitados
latidos de su corazón.
—Tendré que hacerlo —sollozó—. Ya habéis hecho bastante,
Justin y tú,
cuidando de mí todos estos años. No puedo esperar nada
más de vosotros... de ti. Esto
nunca debió ocurrir. Ha sido solo un enamoramiento de
adolescente, y la curiosidad...
Eso es todo. Yo no pretendía...
—Basta, _______ —le rogó él. La abrazó fuertemente,
acunándola—. Por favor,
basta... ¿Acaso estoy riéndome de ti? ¿Me he burlado de
tus sentimientos o he
tratado de ridiculizarte? Sé que no debí decirte lo que
te dije aquel día sobre cómo
me mirabas. Pero es que te deseaba tanto que me dije que
si no te decía algo para que
salieras del coche iba a cometer una locura —se rio
amargamente—. Y de poco me
sirvió, terminé entrando en tu cuarto y asustándote con
mi brusquedad.
—Yo entonces no sabía lo que era la intimidad... ni la
pasión —confesó la joven
quedamente.
—¿Y ya no te asusto? —dijo él escudriñando su rostro.
—No, ya nada me asusta de ti, ni me azora. Yo... —fue
incapaz de seguir, y bajó la
mirada.
Pero Tom le alzó la barbilla.
—Dilo, _______, termina la frase, quiero oírlo.
Ella debió negar sus sentimientos, o salir huyendo de
allí, pero las palabras se
escaparon de sus labios.
—Te quiero —susurró en un tono de voz angustiado.
Tom la miró amorosamente y la besó con suavidad.
—Eres muy especial para mí, ______, eres parte de mi vida
y quisiera poder darte
lo que quieres, quisiera poder decirte yo esas mismas
palabras y ofrecerte un futuro
en común, pero... no puedo. El matrimonio es un
compromiso de dos personas, y yo no sé
amar. Nuestra madre murió al nacer yo, y fue nuestro
padre quien nos crió a Justin y a
mí. Nunca tuvimos una mano femenina que nos guiara por
ese difícil camino. De hecho,
antes de conocer a tu madre, nuestro padre pasaba de una
mujer a otra. Nunca he
sabido lo que es el compromiso. Lo único que sé acerca
del amor es que no dura para
siempre. Mira a Justin, fíjate en lo que le ocurrió.
—Al menos él lo intentó —repuso la joven—. Y no es cierto
que no dure. ¿O es
que no te fijaste en como se miraban a los ojos Justin y
Shelby mientras bailaban?
—¿Es esa tu idea de una relación perfecta? —le preguntó
él con una carcajada
sarcástica—. ¿El principio de un amor seguido de años de
odio mutuo?
—¿Y cuál es tu ideal de perfección, Tom? — replicó ella—.
¿Una sucesión de
aventuras de una noche y una vejez solitaria al final del
camino sin familia, sin nadie
que te quiera, sin nada que dejar atrás al morir?
—Al menos no moriré con el corazón partido.
—Tú no tienes corazón —masculló ella furiosa.
—¿Y serías capaz de casarte con Tyler, con un hombre por
el que no sientes
nada? —inquirió, devorado por los celos.
—Tyler es un hombre capaz, serio y responsable... y no le
da miedo el matrimonio
—le dijo ______ entornando los ojos—. Será un buen
marido.
—No permitiré que te cases con él.
—No podrás impedírmelo, soy mayor de edad. Además,
tampoco entiendo por qué
querrías hacerlo. Solo te intereso por el sexo, y yo
necesito a alguien que me quiera.
Tom la miró a los ojos incómodo.
—Tal vez se pueda enseñar a amar... Tal vez tú podrías
enseñarme.
_______ sentía que estaba flotando. ¿Había dicho lo que
le parecía que había dicho?
—Pero solo tengo veinte años —le recordó—, y tú eres mi
tutor, y no quieres
compromisos y...
Tom la silenció besándola de nuevo, con pasión, y la
joven le pasó los brazos
por el cuello, entregándose a él con toda la generosidad
de su amor.
El beso terminó varios minutos después. Tom, agitado por
la creciente
excitación que lo invadía, descansó la cabeza contra el
cuello de ________, tratando de
recobrar el aliento. La joven, que apenas podía respirar
tampoco, le peinó el cabello
con los dedos, y lo besó en la mejilla, en la frente y
los párpados cerrados para
ayudarlo a recobrar el control sobre sí.
—Eso ha sido maravilloso, tan dulce... —murmuró Tom
tomando el rostro de
________ entre sus grandes manos—. ¿Ha estado Misty
dándote ideas, o se te ocurrió a ti
sola?
—Lo leí en un libro —confesó _______ bajando el rostro
encendido.
—Leer acerca de algo es muy distinto a hacerlo, ¿verdad?
—le preguntó él divertido.
—Sí —asintió ella quedamente acariciando uno de los
botones de su camisa. Le
encantaba el olor de su colonia, la calidez de su cuerpo
y su cercanía.
—Nunca antes le he hecho el amor a una chica virgen
—susurró Tom. Le besó
la frente con ternura.
_________ notó que las mejillas le ardían al imaginarse
de un modo muy vívido en su
mente el enorme cuerpo de Tom, desnudo, cubriendo el
suyo...
—¿Siempre duele la primera vez? —le preguntó con timidez.
—No tiene por qué —murmuró él—, no si el hombre logra
excitar a la mujer lo
suficiente.
El corazón de la joven parecía haberse desbocado.
—¿Y c-cómo... harías eso...?
Tom sonrió con picardía y la besó en la punta de la
nariz.
—Sal conmigo y te lo mostraré.
—¿Me estás pidiendo una cita? —susurró ella incrédula.
—Um hmm —asintió Tom frotando su mejilla contra la de
ella—. Mañana por
la noche... Te llevaré a Houston. Así borraremos ese mal
recuerdo de la última vez que
estuviste allí. Iremos a bailar, y daremos un paseo —le
rozó la oreja con los labios—.
Tengo un apartamento allí, ¿recuerdas?
_______ cerró los ojos tratando de bloquear el deseo.
—No pienso ir a tu apartamento.
—Vamos, _______, no estamos en el siglo diecinueve. Allí
podríamos estar a solas... y
hacer el amor.
La joven lo apartó de ella. Si la amara, las cosas
podrían ser de otro modo, pero
no la amaba. Únicamente la deseaba de un modo físico. Y,
después de esa primera vez,
pasaría a engrosar la lista de sus conquistas, un juguete
usado.
—No pienso ir a Houston contigo, no quiero que me trates
como a una de tus
rubias —le espetó furiosa. Solo entonces se dio cuenta
Tom de cómo debía haber
sonado su propuesta. Seguramente le habría parecido que
para él sería una noche más
como las que había pasado con esas otras mujeres. Él
quería hacerle el amor en el
sentido más estricto de la palabra, no había querido
decir...
—¡________, no era eso lo que pretendía decir! Yo...
Pero la joven salía ya por la puerta y corrió sin
detenerse por el aparcamiento
hasta su coche. Tom no solo no la amaba, sino que ni
siquiera la respetaba.
HOLA!!! AQUI ESTA EL CAPS ... YA SOLO FALTAN 3 CAPS PARA QUE TERMINE .. UNA DISCULPA POR NO HABER AGREGADO ESTOS DOS DIAS PERO ES QUE ESTUVE ENFERMA Y NO PODIA ENTRAR EN EL BLOOGER ... UNA DISCULPA ... YA ESTOY UN POQITO MEJOR NO DEL TODO PERO YA VOY PASANDOLA ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... A LA NUEVA SEGUIDORA BIENVENIDA ... :)) HASTA PRONTO :))
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