lunes, 3 de octubre de 2016

links de las novelas de la serie

chicas hola ... bueno voy a publicar todos los links de las novelas de la SERIE HOMBRES DE TEXAS para que si alguna de ustedes los ha perdido y no la pueden leer se puedan pasar a leer .. no he actualizado los links porque no tenia computadora pero ya que vuelvo a tenerla las publicare para que algunas de las seguidoras puedan continuar leyendola .. Aqui estan los links por numero de novela:

1.- http://hombrestexas-serie1-tom.blogspot.mx/  -Calhoun
2.- http://hombres-texas2.blogspot.mx/ -Justin
3.- http://serie-hombres-texas-tom-3.blogspot.mx/ -Tyler
4.- http://hombres-texas-4-tom.blogspot.mx/ -Sutton
5.- http://hombres-texas-5.blogspot.mx/ -Ethan
6.- http://serie-hombres-texas6.blogspot.mx/ -Connal
7.- http://hombres-texas-7-tom-kaulitz.blogspot.mx/ -Harden
8.- http://serie-hombres-texas-8-tom.blogspot.mx/ -Evan
9.- http://hombres-texas-9.blogspot.mx/ -Donnovan
10.- http://serie-hombre-texas-10.blogspot.mx/ -Emmett
11.- http://hombres-texas-tom11.blogspot.mx/ -Ted Regan
12.- http://serie-hombre-texas-12-tom.blogspot.com/
13/1.- http://hombres-de-texas13primeraparte.blogspot.mx/  -Guy
13/2.- http://hombres-texastom132.blogspot.mx/  -Luke
14.- http://hombresdetexastom14.blogspot.mx/ -Coltrain
15.- http://hombresdetexas15.blogspot.mx/ -Jacob Cade
16.- http://hombrestexas15.blogspot.mx/ -Danne
17.- http://navidadtomcowboy17.blogspot.mx/ - Publicando


Espero y se puedan pasar y comentar para que asi yo siga publicando esta serie ya que si no veo cometarios ni seguidores no me animo y llegaria a cancelar todo ... bueno hasta pronto y espero verlas por la que estoy publicando :))

jueves, 7 de abril de 2016

:)

http://hombres-texas2.blogspot.mx/2016/04/1.html


YA ESTA EL CAPITULO AGREGADO ... SIGANLA PORFA :))

miércoles, 6 de abril de 2016

Siguiente Novela de la Serie

http://hombres-texas2.blogspot.mx/

11 - Final

Capítulo 11
______ no pudo dejar de pensar en aquella respuesta de Tom durante las
semanas siguientes. ¿Qué habría querido decir? ¿Que se convertirían en amantes, o...
o sería lo que ella pensaba? Después de aquel beso apasionado la había llevado de
regreso a la casa de huéspedes sin hacer ningún otro comentario al respecto.
Además, cumpliendo lo que le había dicho, no la llamó por teléfono ni fue a
visitarla. Le estaba resultando verdaderamente duro no verlo.
La noche de la fiesta, _______ estaba deseosa por volver a ver a Tom.
Se había puesto un vestido azul que resaltaba el azul grisáceo de sus ojos y
marcaba su exquisita figura. Se había arreglado el cabello trenzándolo y recogiéndolo
sobre la cabeza, y se había puesto unos pendientes largos de plata. Parecía muy
madura y sofisticada. Tal vez no fuera una belleza, pero se sentía como si lo fuera.
Fue María quien le abrió la puerta y la abrazó efusivamente.
—¡Niña, qué bonita estás! Está todo casi dispuesto: la banda llegará dentro de un
instante, y algunos invitados ya están aquí —le dijo—. Los Jacobs fueron los primeros.
Están en el salón con Justin —ante la cara de horror de ______, la mujer se rio y la
tranquilizó—. No, no... Va todo bien. El señorito Justin y el señorito Tyler están
hablando de ganado, y la señorita Shelby... —la mujer sonrió con tristeza—. Sus ojitos
no hacen más que mirar a Justin como flores secas agradeciendo la lluvia. Me parte el
corazón verla.
—Entremos —dijo ______—. Tengo muchas ganas de saludarla.
Pasaron al salón. Shelby se había puesto una falda larga de terciopelo verde con
una sencilla blusa camisera blanca, pero estaba preciosa, como siempre. Justin y Tyler,
con trajes oscuros, se pusieron en pie al verla entrar, mirándola admirados.
—Feliz cumpleaños, cariño —le deseó Justin con un fraternal abrazo y un beso en
la mejilla—. Y que te veamos cumplir al menos cien más.
—Y yo lo secundo —sonrió Tyler adelantándose para besarla también—. Estás
espectacular, _______.
Shelby se levantó también para felicitarla.
—Espero que esté siendo un día muy especial para ti. Mi veintiún cumpleaños lo
fue —le dijo. Miró a Justin, quien la miró también con la emoción escrita en los ojos.
En el salón estaban también ya algunos compañeros del colegio y el instituto, y
estuvo un buen rato siendo saludada y felicitada. Sin embargo, había alguien que
seguía faltándole. Se excusó con una vieja amiga y regresó donde estaban Justin y los
hermanos Jacobs.
—Justin, ¿dónde está Tom? —le preguntó.
—No sé si podrá venir, cariño —murmuró Justin. Ni él mismo tenía idea de dónde
diablos estaba. La pobre _______ parecía desolada, así que improvisó—. Me dijo que te
dijera feliz cumpleaños y... Oh, no, _______. no—La joven no pudo evitarlo. Las lágrimas comenzaron a rodar solas por sus mejillas, y temblaba por la tremenda decepción.
—Lo siento... perdonad... —sollozó.
—Shelby, ¿te importaría llevarla al estudio? —inquirió Justin.
—Claro que no —murmuró ella rodeándola con el brazo—. No llores, ______, estoy
segura de que Tom estaría aquí si hubiera podido...
Cuando llegaron al estudio, ______ se dejó caer en el sillón de cuero rojo.
—¡Lo odio! —gimió hundiendo el rostro entre sus manos—. ¡Lo odio, lo odio, lo
odio!
—Shhh... Lo sé, lo sé —la tranquilizó Shelby sonriendo débilmente. Le dio una
copa de brandy a la joven, quien tomó un sorbo y contrajo el rostro ante el agrio
sabor.
—Hace semanas que no lo veo. No me ha llamado ni una sola vez, y tampoco ha
venido a verme. Yo no sabía por qué, pero ahora ya lo sé... Me estaba dejando, Shelby...
Sabe cómo lo quiero, y no quiere hacerme daño, y por eso...
—Si sirve de algo —la interrumpió Shelby mirándola compasiva con sus grandes
ojos tristes—, sé cómo te sientes, _______.
—Perdóname, tú debes estar pasándolo mucho peor que yo —murmuró la joven
secándose las lágrimas. La tomó de la mano—. Justin no ha vuelto a salir con nadie,
Shelby. María dice que morirá amándote.
—Y odiándome también —suspiró Shelby con una sonrisa amarga—. Justin cree
que me acosté con alguien —le confesó—, creyó lo que le dijeron mi padre y uno de sus
amigotes, y nunca he conseguido que escuche mi versión. Es muy doloroso que piense
que yo sería capaz de hacerle algo así, _______, cuando no puedo pensar en nadie más que
en él.
—Oh, Shelby... —murmuró ______, olvidándose por un momento de su propia
desgracia.
—Es un hombre tan orgulloso, tan terco, tan cabezota... —masculló Shelby
rabiosa. Pero al instante alzó la vista hacia ella, y la mirada en sus ojos era la misma
mirada triste que _______ conocía—. Y, sin embargo, moriría por él.
—Espero que algún día podáis arreglarlo.
—Bueno, a veces puede darse un milagro... supongo —suspiró Shelby. Miró a la
joven a los ojos—. ¿Estás mejor?
_______ asintió con la cabeza.
—No me importa que Tom se pierda mi fiesta. Puedo pasarlo bien sin él.
Después de todo, solo era mi tutor, y ya no lo es, es únicamente un hombre más —se
levantó echándose el cabello hacia atrás.
Regresaron al salón. La banda había llegado ya y estaba tocando. Era bastante
buena. Tocaron una sucesión de valses de ensueño. Seguidos de viejas canciones
country. _______, decidida a no dejarse llevar por la tristeza en el día de su cumpleaños,
bailó todas y cada una de las piezas.
De pronto, ya avanzada la velada, y en medio de una canción lenta que estaba
bailando con Tyler, escuchó un murmullo de voces profundas, proveniente del rincón
cercano a la puerta del salón. Paró, separándose de Tyler, y miró en aquella dirección.
Tom, con la cara y las ropas manchadas de grasa y barro, había llegado, y Justin,
sin levantar la voz, aunque visiblemente ofuscado, parecía estar echándole en cara su
tardanza.
En cuanto _______ se acercó a ellos, Justin se hizo a un lado.
—No me lo digas a mí, cuéntaselo a ella, ha pasado un rato horrible al
encontrarse con que no habías venido —le espetó a su hermano. Y se alejó hacia el
otro extremo de la sala.
—______, te juro que lo siento —murmuró Tom—, iba conduciendo demasiado
rápido, y las ruedas resbalaron sobre una mancha de gasolina que había en la
carretera. A pesar de que frené, el coche salió disparado hacia el arcén, y se quedó
atascado en un barrizal. Creí que no podría salir...
_______ se había puesto lívida. La idea de que podría haber resultado herido o
muerto borró en un instante todas sus ridículas sospechas. Se abrazó a él con todas
sus fuerzas.
—Estás temblando —dijo Tom conmovido. La rodeó con sus brazos y le
acarició la espalda suavemente—. Estoy bien, cariño, estoy bien.
Pero la joven lo abrazó aún con más fuerza, conteniendo a duras penas las
lágrimas, así que Tom la llevó al estudio, cerrando la puerta tras de sí.
—No me hubiera perdido por nada tu fiesta de cumpleaños, _______ —le dijo
tomándola por la barbilla.
—Lo siento —balbució ella—, siento haber dudado de ti, Tom. Yo... es solo que
ha sido una semana muy larga y te he echado tanto, tanto de menos...
Pero no pudo seguir hablando, porque Tom la silenció con un delicado beso en
los labios, al tiempo que deslizaba algo frío y metálico en su dedo. Cuando se
separaron, la joven bajó la vista hacia su mano. ¡Un anillo! Alzó los ojos hacia él, y este
vio reflejado en ellos todo el amor que sentía por él.
—Te quiero, ______. Perdóname tú a mí por haber tardado tanto en darme cuenta.
Estas últimas semanas también han sido un verdadero infierno para mí. No tienes idea
de cuántas veces estuve a punto de ir a tu oficina para raptarte y llevarte conmigo.
Pero prometí darte tiempo y he cumplido mi palabra. ¿Querrás casarte conmigo?
—Claro que quiero, Tom —balbució ella lanzándose de nuevo a sus brazos... y a
sus labios.
El beso se fue haciendo cada vez más apasionado, y las manos de Tom
apartaron los tirantes de sus hombros, y fueron bajando el corpiño hasta dejar los
senos al descubierto. Se inclinó sobre ella y tomó uno en su boca.
______ se estremeció al sentirlo, y le acunó la cabeza besándole el cabello y
murmurándole que lo amaba.
Tom deslizó un brazo por detrás de la joven para alcanzar la cremallera del
vestido, y tiró de ella hacia abajo hasta que la prenda cayó, y pronto tuvo a la joven
sobre la alfombra, desnuda a excepción de las medias y las braguitas, con él colocado
sobre ella.
—_______... ¿y si hiciéramos el amor aquí mismo?, ¿ahora? —murmuró acariciándola.
—¿Y si entra alguien? —repuso ella sin aliento.
—Cerré con pestillo al entrar —confesó él con una sonrisa pícara—. Pero si
quieres también podríamos subir a mi habitación. Ni siquiera Justin nos molestaría
allí...
—¿Y los invitados?
—No nos echarán de menos, lo están pasando muy bien. Oh, Dios, _______... Quiero
pasar a tu lado el resto de mi vida —alzó la cabeza un momento para mirarla—. Nunca
había imaginado lo maravilloso que podía llegar a ser pertenecer a alguien, poder
formar mi propia familia... —le acarició delicadamente los senos—. Tú me completas.
—Oh, Tom, yo siento lo mismo por ti... —murmuró ella besándolo con
ternura—. ¿No se enfadará Justin si subimos arriba y...?
—¿Dónde está tu sentido de la aventura? Mañana tendremos un papel que dirá
que somos marido y mujer, pero yo no necesito eso para sentirme más unido a ti de lo
que ya me siento, _______, y te deseo tanto...
—Yo también a ti, Tom... —murmuró ella besándolo de nuevo.
Tras ponerse otra vez el vestido, salieron por la puerta trasera del estudio,
pasaron por la habitación de invitados, y subieron sigilosamente las escaleras. Sin
embargo, justo cuando torcían la esquina del pasillo que llevaba al dormitorio de
Tom, se encontraron a Justin bloqueando la puerta.
—¿Ya os retiráis? —inquirió frunciendo los labios con malicia—. La noche aún es
joven, y la fiesta está en todo su apogeo.
Tom carraspeó.
—Íbamos a...
—... charlar —improvisó ______. Justin enarcó una ceja.
—A... «¿charlar?» ¿Así lo llaman ahora?
—Está bien —murmuró Tom impaciente—, estoy enamorado de _______, y vamos
a casarnos mañana mismo. Tengo la licencia de matrimonio en el bolsillo.
—Y me ha comprado un anillo —dijo _______ mostrándoselo para corroborar sus
palabras.
—Vaya, pues felicidades —contestó Justin con una sonrisa—. No podía sentirme
más feliz por vosotros. Y debo decir que ya era hora, me estabais volviendo loco con vuestras discusiones.
—Gracias, hermano —dijo Tom.
—Vas a ser un cuñado estupendo —intervino de nuevo _______.
—El mejor —añadió Tom. Justin sonrió burlón.
—No os servirá de nada adularme —les dijo—. No voy a dejaros entrar.
—¡Oh, venga, Justin! —le espetó Tom con fastidio.
—Si os vais a casar mañana, ¿qué son veinticuatro horas? —continuó Justin
divertido—. Mañana podéis tener vuestra luna de miel, como Dios manda, en tu
apartamento de Houston.
Tom miró a _______ y, al ver a la joven encogerse de hombros, se rindió,
dejándola en el suelo con un suspiro.
—En fin, supongo que no nos queda más remedio que esperar a mañana. Justin es
capaz de quedarse aquí de pie hasta echar raíces...
—Puedes jurarlo —aseguró su hermano entre las risas de _______.
—Bajemos —le dijo Tom ofreciéndole su brazo—. Bailaremos hasta el
amanecer y luego cantaremos juntos esa horrible canción de taberna que te enseñó
Justin.

La noche siguiente, estaban en el ático de Tom, acurrucados juntos en la
enorme cama, satisfecho al fin su deseo.
—Pobre Justin —murmuró Tom pensativo mientras acariciaba distraídamente
la nuca de _______—. Amar de ese modo a alguien y no tener ni un recuerdo al que
aferrarse.
—¿Qué quieres decir? —inquirió la joven apoyándose en el codo y enredando los
dedos en el vello de su pecho.
—Justin no llegó a hacer el amor con Shelby —le explicó él—. Y desde que
rompiera su compromiso no ha tenido ningún romance, así que desde que conoció a
Shelby no ha vuelto a hacerlo con nadie —añadió. Al ver la extrañeza en el rostro de
ella apuntó—: no es tan increíble, _______. Yo tampoco he podido volver a tocar a ninguna
otra mujer desde la primera vez que te besé.
—Eso es muy romántico —susurró ella, temblando al sentir cómo su mano le
acariciaba los senos y se deslizaba hacia el estómago para detenerse en los muslos.
—_______ —murmuró Tom besándola—, ¿te he hecho mucho daño; te molestaría
si hiciéramos el amor de nuevo?
Ella se sonrojó al recordar esa primera vez. Tom la había tratado con
exquisita delicadeza, poniendo freno a su propia e imperiosa necesidad para excitarla
una y otra vez hasta lograr que el apetito feroz que despertó en ella minimizara el
dolor.
—Estoy perfectamente, Tom —le dijo mirándolo con adoración—. No podías
haberlo hecho con más cuidado.
Comenzaron a besarse de nuevo, y tras un breve pero ardoroso intercambio de
caricias, ______ sintió a Tom acomodarse otra vez dentro de ella. Aquella vez, sin
embargo, Tom no tuvo piedad, y la incitó hasta que la tuvo gimiendo entre sus
brazos de irrefrenable deseo, rogándole que le diera lo que ansiaba. Y así lo hizo
Tom, estableciendo un ritmo enloquecedor que los llevó a los dos a una nueva
dimensión de placer, más allá incluso de la experiencia de él.
Al cabo de unos minutos, Tom la acunaba contra su cuerpo sudoroso,
temblando aún por la excitación mientras la acariciaba. ______ hacía una aventura del
sexo, una expresión exquisita del amor que se tenían. Nunca antes había sentido nada
parecido con otra mujer, y así se lo dijo en un susurro.
—Yo no tengo con quien compararte —dijo ella sonriendo—, pero en una escala
del uno al diez, te daría un veinte.
Tom se rio suavemente y cerró los ojos, suspirando satisfecho al sentir cómo
ella se acurrucaba contra él.
—______, ¿qué te parecería la idea de irnos a vivir a Dempsey?
—¿Quieres decir en esa enorme casa victoriana que comprasteis el año pasado?
Pensé que ibais a utilizarla para oficinas.
—Sí, la verdad es que en principio esa era la idea, pero... ¿no te gustaría que
fuera nuestro hogar? Para Justin sería un infierno que le restregáramos cada día
nuestra felicidad por la cara.
—Me encantará vivir en Dempsey, Tom. Mi hogar está donde estés tú.
Tom la miró amorosamente y tiró de la sábana para taparlos a ambos.
—Te quiero, ______ —le dijo con voz soñolienta.
—Y yo a ti, Tom —contestó ella.
Le pasó un brazo por el tórax y suspiró feliz. Estaban en primavera, y pronto los pastos se alfombrarían de flores silvestres. Cerró los ojos y se imaginó sentada en la
hierba, apoyada en el hombro de Tom, y a varios niños correteando y riendo a su
alrededor.


HOLA!!! BUENO ESTE ES EL FINAL ... 
1.- NOMBRE: HOMBRES DE TAXAS 1.- CALHOUN
-TOM ES CALHOUN
-______ ES ABIGAIL CLARK
2.- AUTORA: DIANA PALMER

BUENO, SOLO A QUEDA ESPERAR A LA SIG NOVELA ... BUENO SIN MAS ME DESPIDO ... ALRATITO LES DEJO EL LINK ... HASTA LUEGO

martes, 5 de abril de 2016

10 - Penultimo Capitulo

Capítulo 10
El apartamento de Tom era un ático con ascensor privado, y una vista
impresionante de Houston. Estaba amueblado en tonos canela y castaños, y decorado
con estatuillas y tapices africanos, pinturas del oeste y alfombras indias. El efecto
general, aunque masculino, era acogedor.
—¿Te gusta? —inquirió Tom.
—Muchísimo —asintió ella sonriendo—. Me encanta la vista que tienes desde aquí.
—Sí, no está mal. Detesto los hoteles, y como tengo que venir muchas veces aquí
por negocios, se me ocurrió buscar un apartamento.
_______ lo escuchó acercarse por detrás. Se detuvo a unos centímetros de ella.
Aún a esa distancia podía sentir su calor, y el pulso se le disparó cuando las grandes
manos de Tom le rodearon la cintura, tirando hacia atrás para apretarla contra su
cuerpo.
Tom inspiró el olor dulzón del champú de _______, y la acunó suavemente
mientras observaban la ciudad a sus pies. Inclinó la cabeza y le rozó el cuello con los
labios a través del sedoso cabello.
—Te he echado tanto de menos... —murmuró—. Me tienes embrujado.
—Pronto te acostumbrarás a que no esté en casa —le dijo ella con tristeza—.
Después de todo, Justin y tú vivíais sin mí hasta hace cinco años y medio...
—La vida está llena de cambios. Recuerdo que cuando te viniste a vivir con
nosotros, de pronto la casa se llenó con tus risas, tus carreras escaleras arriba y
abajo, la música a todo volumen en tu dormitorio, tus amigas adolescentes entrando y
saliendo, chicos impertinentes queriendo llevarte al cine o a bailar...
________ se rio ligeramente.
—La verdad es que, a pesar de lo mucho que me he quejado, habéis sido
realmente tolerantes conmigo. Puse vuestra vida patas arriba.
Tom se quedó callado. Al recordar ese pasado, no tan lejano, recordó también
a sus muchas amantes, sus flirteos, y se sintió mal al pensar que había deseado a otras
mujeres cuando había tenido a su lado a la más maravillosa.
—En la oscuridad, una mujer no es más que un cuerpo, _______ —le dijo
quedamente—. Nunca le he entregado mi corazón a ninguna de las mujeres con las que
he salido.
—Yo pensaba que no tenías corazón —repuso ella en un tono extraño.
Tom la hizo girarse, tomó su mano y la puso sobre su torso.
—Claro que tengo, ¿acaso no lo sientes latir? — susurró.
Bajó la vista a la mano de la joven, sintiendo que se excitaba ante el leve
contacto, y la movió hacia uno de los pezones para que ella lo notara también. ________
abrió mucho los ojos, sorprendida.
—Creía que eso solo le sucedía a las mujeres — murmuró. Tom se rio
suavemente.
—Desabróchame la camisa. Voy a enseñarte cómo tienes que tocarme.
Nerviosa, pero llena de curiosidad, desabrochó uno por uno los botones, sacó la
camisa de la cinturilla del pantalón y la abrió, dejando al descubierto el bronceado y
vasto tórax cubierto de vello. Tom sonrió al ver cómo se sonrojaba.
—Dame tus manos... Así —le explicó haciendo que lo acariciara en largas y
sensuales pasadas. Las llevó hacia abajo, pero cuando alcanzaron las caderas, _______ se
detuvo. El la miró a los ojos, intuyendo su nerviosismo—. Un hombre necesita algo más
que unos pocos besos castos, ________.
La joven se sonrojó con más intensidad, y de pronto Tom la tomó en volandas
y la llevó hasta el final del pasillo, para entrar con ella en el dormitorio, donde había
una enorme cama de matrimonio.
—Tom, no... —susurró ella asustada.
—Tranquila, ni siquiera voy a desvestirte —la calmó él rozando sus labios—. Solo
vamos a acariciarnos y besarnos un poco, y luego te llevaré a casa. Te lo prometo.
Tom la tendió en la cama y se colocó junto a ella, tan cerca, que la joven podía
notar lo excitado que estaba.
—Pero tú me deseas... —replicó ella.
—Claro que te deseo —respondió él sonriendo y acariciándole el cabello—. Pero
no pasará nada si tú no me haces perder el control.
—¿Cómo podría yo hacer eso? —inquirió ella alzando el rostro amorosamente
hacia el de él.
—Haciendo algo que yo no te indique —murmuró él—. No me acaricies, ni me
beses, ni te frotes contra mí a menos que yo te diga cómo, ¿ de acuerdo? —y comenzó
a besarla suavemente en los labios—. Eso es, relájate.
Tom le estaba haciendo las cosas más sensuales a su boca. Era increíble cómo
lograba excitarla con tan poco esfuerzo. La respiración de ________ ya se había tornado
entrecortada, y sintió que su cuerpo se tensaba al empezar a extenderse a cada nervio
esa sensación de placer.
Tom la hizo rodar con él hasta que él quedó debajo y ella encima. Escudriñó
su rostro en la penumbra con ojos brillantes.
—Eso está mejor —murmuró—. ¿Te sientes menos amenazada así, encima de mí?
_______ se sonrojó de nuevo, haciéndole reír otra vez. Comenzó a besarla de nuevo,
y de pronto, antes de que ella se diera cuenta de lo que ocurría, Tom le alzó las
caderas para colocarla a horcajadas sobre las de él. Cuando la notó tensarse, le
susurró:
—No pasa nada. Túmbate otra vez sobre mí y siénteme.
________ hizo lo que le decía, pero no podía evitar sentirse temblorosa.
—Estás... estás ya muy excitado, Tom..
—Pues voy a excitarte a ti del mismo modo.
Volvió a hacerla rodar sobre la cama para colocar se encima de ella, e introdujo
una de sus fuertes piernas entre las de ella. _______ se puso rígida al notar el peso de su
masculino cuerpo aplastarla contra el colchón. Resultaba raro estar tan pegados, y las
sensaciones que le provocaba la asustaban un poco.
—No voy a hacerte ningún daño —le dijo Tom intuyendo su miedo, y
acariciándole de nuevo el cabello—. Quédate muy quieta, ________. Voy a enseñarte lo que
es la pasión.
—Pero si ya sé lo que... ¡oh!
La joven apretó los dientes y hundió las uñas en la tela de la chaqueta de
Tom, al sentir cómo se frotaba contra ella. El sentirlo de un modo tan íntimo la
hizo ponerse roja como una amapola, y un gemido ahogado escapó de su garganta.
Tom cubrió los labios de ________ con los suyos, y comenzó un incitante juego,
introduciéndole la lengua, enredándola con la de ella y explorando cada rincón de su
boca. Poco a poco, _______ se fue atreviendo a intervenir también mordiéndole
suavemente el labio inferior y respondiendo con su lengua hasta que la excitación
empezó a hacerla estremecer. Tom se incorporó un poco y volvió a hacerla rodar
otra vez sobre el colchón, abrazándola tiernamente.
—Está bien —le susurró—. Te haré soportable esta tortura.
Le quitó la chaqueta y el suéter, deslizó una mano por detrás de la espalda de
________ para soltar el enganche del sostén, y lo apartó también. La reacción natural de la
joven fue la de taparse con las manos, pero Tom las tomó en las suyas y empezó a
hacerle cosas tan dulces y adictivas a sus senos, que pronto se olvidó de su inhibición.
Se arqueó hacia él, dejándose llevar por su ardor. Parecía que Tom sabía
exactamente lo que tenía que hacer para volverla loca, y poco a poco fue como si su
cuerpo se estuviese derritiendo. Tom se incorporó un instante para sacarse la
camisa y la chaqueta, y volvió a colocarse sobre ella, los ojos brillantes de deseo
mientras la acariciaba.
—¿No te parece que esto es maravilloso, ________? —murmuró frotando su torso
contra los senos de ella—. Piel contra piel... Tu pecho contra el mío... Nuestro labios
buscándose en la oscuridad... Bésame, cariño, abre la boca y bésame hasta que no
puedas soportar el deseo...
La joven hizo lo que le decía, y rodaron sobre el colchón ignorando el quejido de
sus muelles.
—Dios, no estoy seguro de poder parar... —murmuró Tom de pronto con voz
ronca.
—Pero yo no quiero que pares —gimió _______—. Oh, Tom, por favor, por favor,
por favor...
La boca de Tom fue descendiendo con húmedos besos hasta engullir ansiosa
uno de los senos de la joven. Su mano se movió hacia el cierre de la falda, lo abrió, e
introdujo los dedos para acariciarle el vientre.
—Tom... ¿y qué hay del riesgo de...?
—¿Un embarazo? —adivinó él frotando la mejilla contra los senos de la joven.
Dejó que sus manos se deslizaran hasta sus caderas y tomó posesión de ellas,
alzándolas—. Por primera vez en mi vida, no me preocupan las consecuencias...
________ no estaba segura de haber escuchado bien lo que había dicho. Su mente
estaba aturdida por el creciente deseo. Se arqueó hacia él de un modo intuitivo. Lo
deseaba, lo necesitaba. Se sentía salvaje. Quería que la poseyera, quería unirse a él,
ser parte de aquel cuerpo musculoso. Alzó los brazos para enredar los dedos en su
cabello castaño, y sacudió sus caderas sensualmente contra las de él.
—¡______...! —gimió de pronto Tom, estremeciéndose.
La besó y empezó a quitarle la falda. Iba a suceder, allí, en ese mismo momento,
iba a conocerlo del modo más íntimo posible... Sin embargo, en medio de sus
enfebrecidos ruegos de que no se detuviera, sonó el timbre de la puerta.
—Oh, Dios mío —murmuró él deteniéndose, y con la voz entrecortada por las
emociones que lo sacudían.
—No vayas a abrir —le pidió ella desesperada.
Pero el timbre seguía sonando insistente, y finalmente Tom se apartó de ella
de mala gana, bajó de la cama, encendió la luz y se giró para mirarla antes de salir de
la habitación. Los senos de ______, tirantes por la excitación, eran sedosos y bien
formados, y a través de la falda entreabierta asomaban unos muslos preciosos.
—Dios, me quedaría horas mirándote —murmuró Tom con voz ronca—. Nunca
había visto a una mujer tan perfecta como tú.
La joven se sonrojó, entre pudorosa y halagada.
—Ahora me perteneces —le dijo Tom. Había en sus ojos una mirada
hambrienta y posesiva—. No habría parado si no... A partir de esta noche no habrá
nadie más para mí. No tocaré a otra mujer.
Y con esa vehemente afirmación, salió del dormitorio. _______ quería pellizcarse
para asegurarse de que no estaba soñando. Se levantó y volvió a ponerse el sostén y el
suéter, temblando por la emoción. Quería llorar y reír al mismo tiempo, gritar y bailar.
Entonces escuchó la voz de Tom. Estaba hablando con alguien, y su tono era
seco, casi enfadado. _______ frunció el entrecejo y salió al pasillo con los labios
hinchados por los apasionados besos, el cabello revuelto y la falda de seda arrugada.
Al llegar a la puerta del salón reconoció al instante a la mujer que estaba allí de pie
con Tom. Era la rubia con la que lo había visto en el restaurante aquella noche que
Justin la había llevado a cenar con los Jones.
—Así que ella es la razón por la que no has tenido tiempo para mí en estos días
—masculló la modelo en cuanto vio a _______—. ¡Por Dios, si es casi una chiquilla!
—_______, vuelve al dormitorio —le ordenó Tom.
—Sí, ______, ve y escóndete —le dijo la rubia en un tono venenoso. Sin embargo,
había lágrimas en sus grandes ojos.
_______ fue despacio al lado de Tom y entrelazó su mano con la de él.
—Lo amo con todo mi corazón —le dijo a la mujer—. Imagino que probablemente
tú también, y lo siento, pero preferiría morir antes que perderlo.
La rubia se quedó mirándola un momento antes de girarse hacia Tom.
—Te merecerías que ella te odiara, por todos los corazones que has roto
—balbució sin poder contener ya el llanto. El labio inferior le temblaba—, pero eso no
sucederá, porque las mujeres somos tan estúpidas que somos incapaces de dejar de
amar, incluso a un hombre como tú, con un corazón de piedra —se volvió hacia _______—.
No lo tendrás nunca —le espetó riéndose amargamente—. Lo único que puede
ofrecerte es su cuerpo, y pronto se cansará de ti y saldrá en busca de una nueva
conquista. Entérate ya de que los hombres como él no quieren atarse, cariño, así que si
eres de las que esperan un final feliz, yo que tú saldría corriendo —le lanzó a Tom una mirada de odio y se marchó.
Tom cerró la puerta despacio y se volvió hacia _______.
—Siento que hayas tenido que oír eso —murmuró.
—Yo también —asintió ella buscando sus ojos, preguntándose si la otra mujer
había dicho la verdad. De ser así, tal vez debería alejarse de él, pero, ¿cómo hacerlo,
amándolo como lo amaba?
Tom entornó los ojos al ver la indecisión y el temor en los de ella.
—No confías en mí, ¿verdad, _______? Piensas que ella podría tener razón, que no
puedes tener un futuro conmigo.
—Bueno, tú mismo me dijiste que no querías atarte —contestó la joven—. Y lo
entiendo —murmuró bajando la vista—. Quizá incluso sea cierto que sea demasiado
joven para el matrimonio. Acabo de independizarme, y no he tenido ninguna relación.
Tal vez lo que siento por ti sea solo un enamoramiento adolescente, mi primer contacto
con el deseo.
En realidad no era eso lo que pensaba, pero era su manera de ofrecerle a Tom
una salida. No quería que se sintiera obligado hacia ella.
Tom, sin embargo, no comprendió su intención, sino que se tomó sus palabras
al pie de la letra, y fue como si le clavaran una daga en el corazón.
Él nunca antes había amado, y la idea de que ella estuviera pasando simplemente
por una fase de su desarrollo hacia la madurez, de que si le entregaba su corazón ella
terminara despreciándolo tiempo después, lo aterraba.
Aquella amarga conclusión oscureció su mirada. Había caído en la trampa en la
que se había jurado a sí mismo que jamás caería. Allí estaban, a un paso de convertirse
en amantes, y ella le decía que todo había sido un error.
—¿Podrías llevarme a casa... por favor? —le rogó _______ sin mirarlo a los ojos.
Tom asintió quedamente. Fue al dormitorio a vestirse, y la joven se sentó en
el sofá a esperarlo. Agarró el bolso y lo retorció nerviosa entre las manos mientras
escuchaba los bruscos ruidos de Tom poniéndose la ropa. Cerró los ojos
avergonzada por las libertades que le había permitido que se tomara con ella, y lo
cerca que habían estado de llegar al final. Si aquella mujer no los hubiese
interrumpido, ella no habría tenido la suficiente cordura para detenerlo, ni él para
detenerse. Se notó el rostro ardiente al recordar como él le había quitado la ropa. No,
Tom no se habría detenido, ni siquiera había tenido intención de hacerlo. ¿Y qué
habría ocurrido después? Ella se habría visto devorada por el dolor y la culpabilidad, y
él se habría sentido obligado a casarse con ella porque le había robado la virginidad.
Sí, se habría sentido atrapado.
No podía tomar en serio lo que él le había dicho en la oscuridad del dormitorio.
Los hombres no eran coherentes cuando se dejaban llevar por la pasión. Hasta ella,
ingenua e inexperta, sabía eso. Él hacía mucho que la deseaba, se lo había dicho, y
seguramente habría pensado que aquella noche era su oportunidad para llevársela a la
cama. ¡Dios!, casi había conseguido lo que quería. Sabía que ella lo amaba, y se había
aprovechado de eso.
Tom regresó al cabo de unos minutos, pálido y con aspecto cansado. Ni
siquiera se había peinado el cabello. La joven apartó la vista y se puso de pie.
—_______, yo... Lo siento, no sé que decir —murmuró Tom.
—No hace falta que digas nada. Después de todo era de imaginar que en algún
momento aparecería una de tus muchas amantes desechadas.
—¿Es eso en lo que piensas que te habrías convertido si no nos hubiera
interrumpido? —le preguntó él dolido.
—Tú desde luego no tenías intención de parar —le espetó ella.
—No podía —corrigió Tom—. Y sé que tú tampoco querías que parara. Debes
saber que es la primera vez que me ocurre. Nunca antes había estado a punto de
perder el control.
—¿Debería sentirme halagada? —inquirió ella con una risa temblorosa de
incredulidad.
—Te habría hecho el amor toda la noche, _______ — le dijo Tom—, y al
amanecer no te quedaría ninguna duda de lo que hay entre nosotros.
Pero la joven no estaba escuchándolo.
—No habría sido más que otra conquista para ti.
Tom la tomó entre sus brazos y la apretó contra sí, acariciándole el cabello
mientras sentía su joven cuerpo temblar por los sollozos que escapaban de su
garganta.
—Te sientes frustrada nada más, ________, tú me deseabas tanto como yo a ti, y
ninguno de los dos hemos satisfecho esa necesidad, no es más que eso. Se te pasará.
Los puños de ________ golpearon su tórax con furia.
—Te odio —gimió mientras las lágrimas caían a raudales por sus mejillas.
Tom se limitó a sonreír, porque comprendía lo que le ocurría. Le besó el
cabello dulcemente. Era tan joven aún... Demasiado joven, seguramente. Dejó escapar
un suspiro, y se preguntó cómo podría vivir sin ella.
—María me dijo que la llamaras cuando pudieras —le dijo cuando _______ se hubo
calmado un poco—, para ultimar los detalles de tu fiesta de cumpleaños. Creo que
quiere contratar un servicio de catering. Y también puedes darnos la lista de
invitados. Haré que una de las secretarias de la nave imprima las invitaciones y las
mande.
_______ se apartó un poco de él, sorbiendo por la nariz. Tom sacó su pañuelo del
bolsillo y le secó el rostro.
—No tenéis por qué hacer eso por mí —murmuró la joven.
—«Queremos» hacerlo —le aseguró él—. No volveré a verte hasta ese día, _______
—añadió para sorpresa de ella—. Y tampoco te llamaré. Es lo mejor.
—¿Por lo de esta noche? —inquirió ella con la dignidad que aún le quedaba.
—En parte sí —contestó él guardando el pañuelo y mirándola a los ojos—. ¿Por
qué tienes miedo a entregarte a mí?
—Porque no quiero que te sientas obligado a casarte conmigo —confesó ella,
mordiéndose el labio.
Tom rozó sus labios contra los de ella, y le frotó la nariz con la suya.
—_______, ya te dije que mis días de playboy se han terminado —le dijo
suavemente—. Es cierto que estos últimos años no he llevado la vida de un monje, pero
sí he ido sentando la cabeza, y si quieres saber la verdad —añadió descansando la
frente contra la de ella—, no he vuelto a desear a ninguna otra mujer desde aquella
noche en que te descubrí medio desnuda en la cama. Desde ese día no he podido
apartarte de mis pensamientos. Tu recuerdo me persigue desde el alba hasta el
anochecer.
El corazón de la joven comenzó a latir más deprisa.
—¿Yo? —susurró incrédula.
—Tú —contestó él con una sonrisa afectuosa. Volvió a rozar los labios de ella con
los suyos—. Y si te hubieras entregado a mí hace unos momentos, en el dormitorio, por
la mañana habríamos ido a solicitar una licencia matrimonial.
—¿Por tu mala conciencia? —inquirió ella. Tom se rio suavemente.
—No, porque hacer el amor contigo es como una adicción, y nunca tendré
bastante, y te deseo tanto que te dejaría embarazada a la primera semana.
Ella se sonrojó profusamente y ocultó el rostro contra el pecho de Tom,
sintiendo como subía y bajaba por las risas.
—¿No oíste lo que te dije cuando me advertiste acerca del riesgo de dejarte
embarazada? —ella alzó la cabeza y asintió, sin saber a dónde quería llegar con
aquello—. ¿Y no te pareció una respuesta extraña viniendo de un playboy desalmado?
—Pensé que no te importaba porque me deseabas... —replicó ella confusa.
—Dios, y aún te deseo, pero un hombre cuyo interés es únicamente pasar un buen
rato, se cuidaría mucho de no dejar embarazada a una mujer, ________, y a mí no me
importaba el riesgo porque me encantaría tener hijos contigo.
Ella comprendió al fin, pero no pudo evitar volver a sonrojarse ante la idea.
Tom sonrió, divertido y conmovido por esa inocencia. Sus preocupaciones se habían
esfumado. Acababa de darse cuenta de que ella había dicho que no estaba segura de
sus sentimientos para ofrecerle una salida. No quería ninguna, la quería a ella, y quería
pasar junto a ella el resto de su vida.
—Vamos, te llevaré a casa —le dijo con suavidad—. Y tendrás hasta el día de tu
cumpleaños para pensar en mí, y echarme de menos, y ese mismo día, cuando sientas
que ya no puedas seguir lejos de mí, obtendrás un regalo que jamás olvidarás.
—¿El qué? —murmuró ella sin aliento.
—A mí —contestó él besándola con pasión.



HOLA!!! BUENO AQUI ESTA EL CAPITULO ... MAÑANA TERMINA ... ASI QUE DISFRUTEN DE ESTE PENULTIMO CAPITULO ... 3 O MAS Y AGREGO EL FINAL MAÑANA ... HASTA PRONTO Y GRACIAS POR LEER :))

lunes, 4 de abril de 2016

9 - Ultimos Capitulos

Capítulo 9
_______ se sintió aliviada de que los negocios mantuvieran a Tom ocupado los
dos días siguientes, y se las arregló para evitarlo el jueves y el viernes gracias a que
estaba poniendo al corriente de todo a la mujer que la sustituiría, y a Tom no le
parecería lo más indicado discutir de cosas privadas delante de una nueva empleada.
Era unos años mayor que ella y, por desgracia para ________, inmediatamente se prendó
de Tom. Cada vez que pasaba no hacía más que suspirar y pestañear con coquetería,
y ________ no podía evitar estar feliz de que ese fuese su último día. Tener que ver a
Tom con una potencial nueva conquista la volvería loca.
Esa tarde, sin embargo, Justin, el señor Ayker y las otras secretarias, la
sorprendieron con una pequeña fiesta de despedida. Le regalaron una pluma con su
nombre grabado, habían llevado una tarta, y el señor Ayker incluso hizo un emotivo
discurso sobre lo valiosa que había sido para ellos, y lo mucho que sentían perderla.
Tom no asistió a la celebración, así que la joven se marchó con una mezcla de alivio
y decepción. Según parecía, ni siquiera se merecía una despedida. ¡Pues le daba igual!
A pesar de todo, sí le importaba, y lloró todo el camino de regreso a la casa de
huéspedes.

Tyler llegó puntual para recogerla. Se había puesto muy elegante, y sus ojos
verdes bailaron al ver a _________ bajar las escaleras con un vestido gris perla de falda
larga, y corpiño sin mangas. Se había arreglado el cabello a la última moda, y le daba un
aire muy sexy.
—Estás preciosa —la elogió Tyler con una sonrisa.
La joven, divertida, hizo una pequeña reverencia.
—Tú también estás muy guapo —se volvió hacia la casera—. Buenas noches,
señora Simpson, volveré antes de medianoche.
La mujer los acompañó hasta la puerta con una amplia sonrisa.
—Buenas noches, ________. Pasadlo bien.
Minutos después, cuando iban en el coche, Tyler hizo un comentario acerca de lo
agradable que parecía la casera y le preguntó si echaba de menos su casa.
—Echo de menos a Justin y a Tom —contestó ________—. Se me hace raro estar
sola.
—¿Puedo preguntarte por qué te marchaste tan apresuradamente? —inquirió él
mirándola.
—Umm... No —contestó ella con una sonrisa divertida.
Tyler arqueó las cejas malicioso.
—Déjame adivinar... Tom no pudo resistir tus encantos por más tiempo y
trató de propasarse contigo.
Las mejillas de la joven se pusieron de color escarlata.
—No digas bobadas.
Tyler se rio ligeramente.
—No es una bobada... teniendo en cuenta el modo en que te miraba el otro día
mientras bailabas conmigo.
—Tonterías. Estaba demasiado embelesado mirando a tu hermana como para
fijarse en nosotros —murmuró ________—. Y Justin se fue a casa y bebió hasta
emborracharse —añadió prefiriendo omitir el hecho de que ella también se había
emborrachado.
—Shelby lloró toda la noche —suspiró Tyler—. Han pasado seis años desde que
rompieron y aún siguen igual de enamorados.
—Debe ser un infierno para los dos —asintió ella. No pudo evitar comparar
mentalmente su situación con la de ellos, y deseó no terminar como Shelby, penando
por un hombre al que jamás podría tener. Se obligó a esbozar una sonrisa—. Bueno,
¿adónde vamos?
—A un restaurante griego. Me han dicho que es estupendo.

Entretanto, Tom andaba arriba y abajo por el salón, como un león enjaulado,
las manos a la espalda y el ceño fruncido.
—¿Quieres parar? —le pidió Justin mientras trataba de completar unos cálculos
en el libro de cuentas—. ________ ya no es responsabilidad nuestra. Ya es mayor de edad,
y se ha independizado.
—No puedo evitarlo, y menos sabiendo que está con Tyler. No es un muchacho.
—Mientras ella no esté interesada en él, no tienes por qué preocuparte.
Tom se detuvo frente a él, lanzándole una mirada furibunda.
—Pero, ¿y si lo está? —exclamó—. ¿Y si se lanza a sus brazos por venganza?
Justin dejó el bolígrafo sobre la mesa.
—¿Venganza? ¿Y de quién se supone que se va a vengar? —inquirió encendiendo
un cigarrillo.
Tom hundió las manos en los bolsillos y se asomó a la ventana. Afuera reinaba
la oscuridad de la noche.
—De mí. Está enamorada de mí —contestó quedamente.
—Lo sé —murmuró Justin.
Tom se volvió hacia él sorprendido.
—¿Te lo dijo ella?
Justin asintió con la cabeza y dio una calada a su cigarrillo.
—________ es muy joven, pero eso también podría ser una ventaja: no es una cínica,
ni una promiscua, como la mayoría de las mujeres con las que sueles salir. Y no es una
mercenaria.
—Sí, pero querría que me casara con ella —replicó Tom con tirantez—.
Seguro que se cree todo ese rollo de «y vivieron felices para siempre». No sé, no creo
que pudiera hacerme al matrimonio.
—¿Y sí serías capaz de hacerte a la idea de una vida sin ella? —le espetó Justin.
Tom se quedó paralizado, con una mirada de terror en sus ojos.
—¿Pero y si no dura? —contestó ásperamente—. ¿Y si todo lo nuestro se va al
diablo?
—El verdadero amor no muere nunca —le dijo Justin soltando el humo—. Y si lo
que te preocupa es no poder serle fiel, tal vez te des cuenta de que la fidelidad no es
algo imposible.
Tom entornó los ojos.
—A otro perro con ese hueso. Tu perfecta relación se hizo pedazos hace seis
años. ¿En cuántas mujeres has buscado consuelo desde entonces?
Justin se quedó mirándolo con dureza un momento.
—No ha habido ninguna otra.
Tom no sabía qué decir. No se había esperado esa respuesta, y se sentía
avergonzado de haberlo acusado injustamente de ser como él.
—Soy un hombre chapado a la antigua, de los que piensan que el sexo viene
después del matrimonio, de unirte a la mujer a la que amas —le explicó en un tono
suave—. Cuando rompí con Shelby.., sencillamente no podía mirar a nadie más —ignoró
la expresión atónita de Tom—. Mi único refugio es el trabajo. No he vuelto a
desear a otra mujer desde que conocí a Shelby.
Tom tenía la impresión de que lo hubieran golpeado con un mazo de dos
toneladas, dejándolo clavado en el sitio. Lo cierto era que él tampoco había vuelto a
sentir deseo por ninguna otra mujer desde que había empezado a sentirse atraído por
________... ¿Terminaría sus días como su hermano, atrapado por el recuerdo de una mujer
a la que no podía tener?
—Yo... Lo siento, Justin, no tenía ni idea.
Su hermano mayor se encogió de hombros.
—No importa que no creas en el matrimonio, Tom. Hay sentimientos que te
pueden unir más íntimamente a una persona que un anillo o un certificado.

_______ pasó un rato muy agradable cenando con Tyler, y la comida estaba
realmente deliciosa, pero mientras lo escuchaba hablar de su nuevo trabajo no podía
evitar pensar en Tom, y en lo vacío que el futuro se le antojaba sin él. Se había
acostumbrado a quedarse despierta hasta que lo oía llegar de madrugada, a ver la
televisión con él, a tenerlo todo el día cerca en el trabajo...
—El único inconveniente es que va a mandarme a Arizona —estaba explicándole
Tyler mientras tomaban café después del postre—. El viejo Regan tiene una hija allí
que lleva un rancho para turistas —contrajo el rostro—. Odio los ranchos para
turistas. Además, parece que la hija de Regan trató de convencer al viejo de que no
necesitaba ayuda, de que podía arreglárselas sola.
—¿Sabes qué clase de persona es? —inquirió ________.
—Ni idea. Seguro que es una de esas feministas que piensan que son los hombres
quienes deberían tener los hijos y ellas llevar el dinero a casa. ¡Pero que me aspen si
dejo que me diga como tengo que hacer mi trabajo!
________ sonrió divertida. Tyler era tan anticuado como Justin y Tom en lo
referente a las mujeres. Iba a ser interesante ver cómo se desenvolvería frente a una
mujer moderna...
De vuelta en casa de la señora Simpson, ________ subió a su habitación tratando de
hacer el menor ruido posible, pero justo cuando abrió la puerta empezó a sonar el
teléfono de la mesilla de noche. Cada habitación tenía una extensión, así que
indudablemente la llamada era para ella. ¿A quién se le habría ocurrido telefonearla a
esas horas? Seguramente sería Misty, que quería cotillear sobre su cita. Cerró la
puerta y fue a contestar antes de que despertara a los demás huéspedes o a la casera.
—¿Diga? —dijo soltando el bolso sobre el pequeño silloncito de la esquina y
sentándose en la cama.
La voz masculina que contestó hizo que el pulso se le disparara al instante:
—Hola, ________.
—¿Tom? —inquirió ella en un hilo de voz.
—Sí. Perdona, pero es que estaba inquieto y quería saber si habías llegado y...
—Estoy bien, Tom—contestó ella entre conmovida y molesta porque siguiera
preocupándose por ella como si fuera una adolescente—. Acabo de llegar ahora mismo
—le dijo recostándose sobre la almohada.
—¿Dónde te llevó Tyler?
—A un griego.
Tom se quedó callado un momento, como dudando si preguntarle lo que le iba
a preguntar.
—¿Y luego te llevó directamente de vuelta a la casa de huéspedes?
_______ no pudo reprimir una sonrisa ante sus ridículos celos.
—Sí, me llevó directamente de vuelta; y no, no ha intentado seducirme.
—Yo no he sugerido nada parecido.
_______ sonrió de nuevo y enrolló distraídamente el cable del teléfono entre sus
dedos.
—¿Cómo va todo por ahí?
—Bien —respondió Tom. Hubo una pausa—. Pero nos sentimos muy solos sin ti.
—Yo también me siento sola aquí —murmuró ella. Hubo otra pausa.
—Esa tarde en la oficina, yo... —comenzó Tom—. No quería decir lo que tú
creíste que quería decir, y me duele que pensaras, siquiera por un momento, que,
después de todos estos años, te seduciría como a una cualquiera para luego olvidarme
de ti.
A la joven se le encogió el corazón. Agarró el auricular con ambas manos.
—Pero es que tú dijiste...
—Lo que yo quería decir era que podríamos satisfacer al menos esta ansia que
tenemos el uno del otro, tejer algunos recuerdos, pero sería algo especial, no algo
sórdido.
______ no sabía qué decir.
—¿Sigues enfadada conmigo? —inquirió él suavemente.
—No estoy enfadada contigo, Tom. Yo... lo intento, pero... me es imposible
—admitió _______ con un suspiro.
—Entonces, ¿querrías cenar conmigo mañana por la noche... solo cenar?
—Tom, no creo que sea una buena idea...
—Escucha, ________, hace cinco años no podría haber imaginado que pudiera surgir
entre nosotros lo que ha surgido, pero sencillamente ha sucedido, y no podemos dar
marcha atrás en el tiempo y hacer que nuestra relación sea como era antes. Yo... sé
que tú no puedes comprender que no quiera un compromiso, pero tampoco soportaría la
idea de perderte sin remedio. Debe haber algún modo para que no tenga que ser así.
Odio pasar por tu dormitorio sabiendo que ya no estás en él; odio ver la televisión yo
solo; odio sentarme solo a la mesa cuando Justin está en alguna cena de negocios; y
odio la nave porque ahora hay otra mujer en tu escritorio... —hubo un largo
silencio—.Ven a cenar conmigo mañana, _______. Por favor.
La joven suspiró indecisa.
—No debería, Tom...
—Pero vendrás, ¿verdad?
—De acuerdo, iré —se rindió _______ riéndose.
—¿Te parece bien que pase a recogerte a las cinco? Quiero llevarte a un
restaurante de Houston.
—Tom...
—¿Qué? Solo cenar y bailar, lo prometo... Si es lo que quieres.
________ se quedó dudando un momento.
—Está bien. Mañana a las cinco.
_________ se pasó toda la mañana del sábado de compras, buscando algo bonito para
su cita con Tom. Finalmente compró un conjunto de falda roja de seda con dibujos,
y un suéter a juego. Resaltaba su cuerpo y le daba un aire sofisticado. Después, de
vuelta en la casa de huéspedes, estuvo casi una hora probando distintos peinados, para
al final dejárselo sencillamente suelto.
A las cuatro y media ya estaba lista. Trató de entretenerse leyendo un libro,
pero aquellos treinta minutos de espera se le antojaron la más lenta agonía que había
conocido. Sin embargo, de la media hora no tuvo que esperar más que veinte minutos,
ya que Tom apareció a las cinco menos diez. Según parecía, él también estaba
impaciente por verla de nuevo.
Llevaba un traje gris oscuro, y botas y sombrero texano gris perla. Estaba tan
guapo que _______ sintió que estaba viviendo un sueño.
—¿No me habrás invitado a cenar por lástima, verdad? —le dijo insegura.
—Por supuesto que no —replicó él con una sonrisa de reproche—. ¿Estás
nerviosa?
—La verdad es que sí.
—Yo también.
La joven lo miró sorprendida, y él se rio ligeramente.
—Lo sé, sé que suena increíble, pero es verdad.
Tom la llevó a un restaurante muy exclusivo, de música suave, interpretada
por una pequeña orquesta. A medida que la velada avanzaba, ________ se sentía cada vez
más azorada por la intensa mirada de Tom, y un cosquilleo parecía estar
apoderándose de todo su cuerpo.
No era la única afectada por la magia del momento. El corazón de Tom
parecía estar bailando un tango, y se notaba nervioso y un poco inseguro, como en su
primera cita, pero le gustaba esa sensación.
Mientras tomaban el postre, sin embargo, no pudo soportar más el no tenerla
cerca de sí.
—Vamos a bailar —dijo de improviso.
El tenedor de ________ se quedó a unos centímetros de la porción de tarta de
manzana que estaba tomando, y alzó la vista tímidamente hacia él, pero Tom ya se
había puesto de pie y le estaba tendiendo la mano.
La condujo a la pista de baile, donde unas pocas parejas se movían al compás de
los suaves acordes de la orquesta, y le rodeó la cintura, atrayéndola hacia sí.
—¿Te has dado cuenta de lo bien que encajan nuestros cuerpos? —murmuró en
su oído—, como si fuéramos dos piezas de un mismo puzzle —la apretó más contra él—.
Me encanta sentirte tan cerca...
________ cerró los ojos y trató de dejarse envolver por la música, pero pronto la
fricción de sus cuerpos comenzó a enloquecerla, y a juzgar por el modo que estaba
reaccionando cierta parte de la anatomía de Tom, y por la apenas perceptible
tensión de sus músculos, él debía estar también bastante excitado.
—Dios, _______... —gimió contra su cuello—. Vayamos a mi apartamento, salgamos
de aquí... Dime que sí, por favor.
Los ojos de la joven buscaron los de él. Ansiaba más que nada yacer con él y
dejar que le hiciera el amor. Sí, ella también quería que la llevara a algún lugar donde
pudieran estar a solas, pero aun así se sentía tan inexperta, tan ingenua...
—Tom, yo... No sé cómo... Nunca he...
Él se inclinó sobre ella para hacerla callar con un suave pero firme beso.
—¿Estás asustada?
—Sí.
Tom rozó su nariz con la de ella.
—Pero aun así quieres entregarte a mí.
—Sí —la respuesta fue involuntaria, abandonó sus labios antes de que pudiera
evitarlo.
—¿Y después me odiarías el resto de tu vida?
—No, eso jamás —contestó ella temblorosa.
—¿Tanto me amas? —inquirió Tom conmovido.
Azorada, la joven bajó la vista, pero él la tomó de la barbilla para que lo mirara a
la cara.
—¿Tanto me amas? —susurró de nuevo.
_______ cerró los ojos, incapaz de negarlo.
—¡Sí! —admitió sin aliento.
La mano de Tom subió hasta la nuca de la joven y la atrajo hacia sí para
depositar un tierno beso en su frente.
—Eres maravillosa —le dijo con voz ronca por la emoción. ________ apenas podía
escucharlo ya, con el corazón golpeando salvajemente contra su caja torácica—. No te
haré ningún daño. Ven conmigo.
________ dejó que la sacara de la pista como sonámbula. Nunca antes se había
sentido tan vulnerable. Lo único que podía hacer era seguirlo, con las mejillas
encendidas, embriagada de deseo.




HOLA!!! AQUI ESTA EL CAPITULO DE HOY ... EL MIERCOLES TERMINA ... USTEDES QUE CREEN QUE VAYA A PASAR? ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))

sábado, 2 de abril de 2016

8

Capítulo 8
_______ gimió al sentir la luz del sol en sus ojos. Tenía un dolor de cabeza
espantoso y el estómago revuelto. Se puso de pie tambaleándose ligeramente y fue al
cuarto de baño. Recordaba haber estado bebiendo whisky con Justin y que Tom la
había llevado a la cama, y...
¡Había dejado que Tom la viera otra vez medio desnuda! Peor, ¡que la tocara!
Tragó saliva tratando de tranquilizarse. Bueno, al menos él había parado antes de
que llegaran al final, gracias a Dios. A medida que fue recordando más detalles, se fue
sintiendo más y más avergonzada. No sería capaz de volver a mirarlo a la cara... Al
menos aquel dulce recuerdo de él le duraría hasta su vejez. Tom le había dicho que
no quería casarse. No, seguiría persiguiendo rubias toda su vida, pero ese recuerdo no
se lo podría quitar.
Se puso unos pantalones grises y una blusa azul, se dejó el cabello suelto porque
con la resaca ni siquiera tenia ganas de recogerlo, se puso unas gafas de sol y bajó a la
cocina.
Justin estaba sentado en la mesa con las manos sujetándose la cabeza y, cuando
la levantó, a la joven le pareció que tenía incluso peor aspecto que ella.
—Buena idea —apuntó al verla con las gafas de sol—. Yo también me pondría las
mías, pero se me quedaron ayer en la guantera del coche de Tom y se ha ido.
—¿Ya se ha marchado'? ¿Y cómo vamos a ir al trabajo? —le preguntó a Justin—.
En nuestro estado no deberíamos conducir.
—Tom no se ha ido a la nave, se ha ido a Montana a ver a unos accionistas... o
eso es lo que dice la nota que me ha dejado —dijo tendiéndosela.
Mientras ______ la leía, Justin encendió un cigarrillo.
—Estoy hecho polvo. Lo único que me ha hecho levantarme esta mañana era la
idea de darle una buena paliza y resulta que se ha ido.
—Qué desconsiderado, Justin... —murmuró ________ sirviéndose una taza de café—.
Yo también tengo derecho a darle un puñetazo o dos.
—Oh, yo lo sujetaría mientras tú lo golpeabas — dijo él tomando su taza.
_______ se quedó un rato callada, mientras removía su café pensativa.
—Todo esto es culpa de Tom —dijo.
—Sí, bueno, es bastante raro... No dio muestras de querer bailar hasta que os vio
a Tyler y a ti —apuntó Justin con toda la intención, mirándola fijamente.
La joven se removió incómoda en la silla.
—Pues te puedo asegurar que no está interesado en mí —respondió dolida—. Al
menos no de un modo permanente. Anoche me dijo que no estaba hecho para el
matrimonio, que necesita variedad en su vida, imagínate...
—Para la mayoría de los hombres es así... hasta que encuentran a una mujer que
les hace perder el sentido hasta tal punto que no miran a ninguna otra — murmuró
Justin casi para sí.
—¿Es esa la razón por la que estás siempre solo? —le preguntó ________
suavemente—. ¿Porque tu mundo empieza y termina con Shelby?
Justin le lanzó una mirada de advertencia para que no siguiera por ese camino.
—Lo siento —se disculpó ella llevándose la taza a los labios—. Es solo que ahora
sé lo que debes sentir... porque yo siento lo mismo por el ciego idiota de tu hermano.
La ira se disipó del rostro de Justin y fue reemplazada por una sonrisa
afectuosa.
—Podría fingir que me sorprende, pero lo cierto es que no. Siempre se te ha
notado demasiado. Y, por otra parte, me atrevería a jurar que Tom siente lo mismo
por ti. Después de todo es la primera vez que lo veo celoso.
—Yo... me temo que no sé demasiado acerca de los hombres —dijo ella con un
suspiro—. Lo único que sé es que me gustaría pasar a su lado el resto de mi vida, y
tener hijos con él, y cuidarlo cuando esté enfermo, y hacerle compañía cuando se
sienta solo... Pero según él, nunca podrá sentir lo mismo por mí — añadió mordiéndose
el labio inferior—. Y, siendo así, he pensado... he pensado que lo mejor será que me
marche de casa antes de que ocurra algo y Tom se vea obligado a cargar conmigo
—alzó los ojos hacia Justin—. Lo comprendes, ¿verdad?
Justin asintió.
—Es una decisión muy valiente, _______. Si le importas lo suficiente estoy seguro
de que irá tras de ti. Y si no... Bueno, al menos os habrás ahorrado a los dos mucho
dolor —le dijo encogiéndose de hombros—. Pero de todos modos te echaré mucho de
menos.
—Gracias, Justin. Vendré a menudo de visita —se sentía algo mejor—. Espero
que aún me dejéis celebrar aquí mi fiesta de cumpleaños.
—Por supuesto.
—Es que tal vez no te parezca bien mi lista de invitados —murmuró ________
quitándose las gafas de sol. Justin dejó escapar un profundo suspiro.
—No me lo digas... Tyler Jacobs está en ella, ¿verdad?
—Y Shelby —añadió ________ contrayendo el rostro—. Compréndelo, no puedo
invitarlo a él y a ella no. Estaría feo.
—Sí, pero además Tom...
—Tenemos que dejar de preocuparnos de lo que Tom píense o pueda pensar,
Justin —le dijo la joven alzando la barbilla—. Si no te gusta que Tom mariposee en
torno a Shelby, deberías hacer algo al respecto, ¿no crees?
Justin no respondió a eso, pero ________ estaba segura, por su expresión pensativa,
de que el consejo había calado en él. De pronto él se puso de pie.
—Bueno, tenemos que intentar ir al trabajo.
—¿Lo echamos a suertes para ver quien conduce? Justin se rio.
—No, déjalo, conduciré yo. Tengo más experiencia que tú en esto de las resacas.
Se marcharon pues a la nave y, al final de la jornada, ________ llamó a la señora
Simpson para preguntarle si podría mudarse a finales de semana. La mujer le prometió
que tendría lista su habitación.
Al llegar a casa esa noche, comenzó a empacar sus cosas con el corazón triste.
Era duro tener que decirle adiós al que había sido su hogar durante los últimos cinco
años y medio. Y lo peor de todo era el pensar que, seguramente, cuando se hubiese
marchado, apenas si vería a Tom, porque también había decidido que iba a dejar el
trabajo en la nave. Todavía no se lo había mencionado a Justin, pero la idea de tener
que ver a Tom cada día sabiendo que no podría corresponderla jamás se le antojaba
insoportable.
El viernes, Justin y dos de los peones de la nave la ayudaron a trasladar sus
cosas a la casa de huéspedes. Al día siguiente le entregó a Justin la nota de preaviso
para dejar el trabajo y, aunque seguramente le resultaba duro, pareció comprenderlo,
y no le dijo nada al respecto, sino que se limitó a sonreír.
Con Tom, en cambio, fue distinto. Regresó inesperadamente a mediados de la
semana siguiente, y se puso furioso al enterarse.
________ se lo encontró tras volver de los aseos a su mesa para recoger el bolso y
marcharse. Los demás se habían ido ya.
—Te has ido de casa —le dijo sin más preámbulos.
—Sí —asintió ella con voz ronca.
—Y vas a dejar el trabajo.
_______ inspiró profundamente y dio un paso hacia él. Tom olía a colonia y
aftershave, y sin querer sus ojos se vieron atraídos por los labios de él, recordando
los besos que habían compartido.
—George Brady y su padre van a contratarme como secretaria en su agencia de
seguros. Estoy acostumbrada al papeleo, así que no creo que me sea difícil adaptarme.
—Pero, ¿por qué? —exigió saber él.
_______ se humedeció los labios con la lengua y lo miró dolida. ¿Cómo podía
preguntarle eso?
—Ven aquí —murmuró Tom tomándola por el brazo.
El tacto de sus dedos a través de la fina tela de la blusa que llevaba hizo a la
joven estremecerse.
—Tú sabes por qué no puedo seguir viviendo en casa y por qué no puedo seguir
trabajando aquí —susurró—. Tengo miedo de lo que podría ocurrir si me quedara.
Resultaba embarazoso hablar de ello con él, pero necesitaba que Tom supiera
cómo se sentía.
—Supongo que me considerarás prejuiciosa, pero si tú... Yo... lo siento, Tom,
soy demasiado vulnerable —admitió mordiéndose el labio inferior.
—¿Acaso crees que no me he dado cuenta de eso? —murmuró él—. ¿Por qué
crees que me marché estos días?
_______ rehuyó su mirada.
—Solo estoy tratando de evitarte complicaciones —le dijo con aspereza—. Es
mejor que no estemos cerca el uno del otro.
—¿Es eso lo que quieres?
_______ se irguió.
—Tyler me ha invitado a cenar el viernes —le dijo de pronto. Tal vez así,
demostrándole que no iba a andar suspirando por él, aceptaría su decisión—. Ha
conseguido un trabajo, ¿sabes? El viejo Regan lo ha contratado como capataz en su
rancho. Dentro de poco habrá afianzado su posición económica y podrá asumir otras
responsabilidades.
Tom tenía una sensación opresiva en el pecho, como si le hubieran disparado
justo al corazón. ¿Quería decir lo que él creía que quería decir? ¿No estaría pensando
en casarse con Tyler?

—Pero si no lo amas.
—Eso no tiene nada que ver —repuso ________ mirándolo con dureza—. El amor no
significa nada. Es solo una emoción que hace que la gente cierre los ojos a la realidad.
—¡________! —exclamó él espantado—. ¡Tú no puedes pensar eso de verdad!
—Mira quién fue a hablar —replicó ella—. Tú prefieres sacrificar la posibilidad
de algo sólido y duradero por pasar un buen rato con la rubia de turno.
Tom guardó silencio un buen rato antes de volver a hablar.
—Tal vez fuera así hace unos años, pero me he dado cuenta de que el sexo, si no
hay nada más, es algo bastante insípido. Todas esas mujeres con las que he salido
hasta ahora no hicieron otra cosa que hacer un trueque conmigo: su cuerpo por lo que
yo podía darles —confesó riéndose amargamente—. ¿Crees que me agrada pensar que
el único motivo por el que están conmigo es porque a cambio de unos besos o una noche
esperan que les regale un coche, o alguna joya cara? ¿Cómo te sentirías tú si nunca
pudieras estar segura de si lo que querían era a ti o tu billetera?
________ jamás lo había escuchado hablar así, ni había visto antes ese cinismo en su
sonrisa ni en sus ojos.
—Pero tú eres atractivo —le contestó. Él se encogió de hombros.
—Muchos hombres además de mí lo son. Pero yo, además, tengo dinero, y el
dinero es más atractivo para las mujeres.
—Para «ciertas» mujeres —puntualizó ________—. Para las mujeres que, como tú, no
quieren ataduras ni implicarse emocionalmente, para las mujeres mercenarias que se
alejarían de ti si un día lo perdieras todo, o si te pusieras enfermo, o cuando
envejezcas —sonrió levemente—. Pero supongo que eso es lo que quieres, poder ser
independiente y disfrutar mientras puedas.
Tom frunció el ceño, como contrariado.
—Es verdad que no me gustan las ataduras, y que la idea del matrimonio me
resulta odiosa, pero te has convertido en una especie de adicción para mí, y no sé qué
hacer...
—No voy a convertirme en tu amante, Tom — le dijo. Aún le quedaba dignidad,
no iba a rebajarse a eso—. Y no porque no te desee, porque para mí no tenerte cerca
es como si me faltara el aire.
—Sé lo que sientes por mí, _______ —murmuró él acariciándole el cabello—. Empecé
a sospecharlo aquella noche en ese local al que fuiste con Misty, cuando susurraste
que ojalá fueras rubia... Pero fue la noche del baile cuando realmente comprendí... No
tienes por qué negarlo —le dijo al ver cómo se ruborizaba—. No hay razón para que lo
hagas. No voy a burlarme de ti ni a ponerte en ridículo, pero también quiero que
comprendas cómo me siento yo. Soy doce años mayor que tú, un tipo solitario, y no soy
ningún monje. Además, soy tu tutor legal y, a ese respecto, si tuviera un mínimo de
sentido común te dejaría marchar, porque eres una complicación que no quiero ni
necesito...
—Vaya, muchas gracias —le espetó ella.
—¡No, escúchame! Eso es lo que me dice mi cerebro, pero no lo que me dice mi
cuerpo.
Y, sin decir una palabra más, la atrajo hacia sí para tomar sus labios. Fue un beso
lento y cálido. La apretó aún más contra él, las manos en sus caderas, para que pudiera
sentir cuánto la deseaba.
—Eres tan dulce... —murmuró al despegar su boca de la de ella—. Sueño con tus
besos, con tu cuerpo, con el tacto de tu piel... Te deseo más de lo que he deseado a
ninguna otra mujer en toda mi vida.
—Eso no es más que sexo —le espetó ella.
—Es lo único que te puedo ofrecer —le dijo besándola en los párpados—. ¿Lo
comprendes ahora, _______? Yo nunca he amado a nadie, nunca he querido esa clase de
relación. Es lo único que puedo darte.
_______ tragó saliva. ¡Qué relación tan triste y vacía sería aquella! Ella lo amaba con
todo su corazón y a cambio lo único que él tenía que ofrecer era su cuerpo...
Tom vio espantado que los ojos de la joven se llenaban de lágrimas.
—Oh, Dios, no, _______... —le rogó secándole con los pulgares las primeras que
rodaron por las mejillas.
—Déjame marcharme, por favor —suplicó ella empujando las manos contra su
ancho torso.
—Quieres algo que no puedo darte.
—Ahora ya lo sé —susurró ella. Tuvo que morderse el labio inferior para detener
su temblor—. Supongo que el único problema es que nunca podría llegar a convertirme
en una rubia mercenaria, ni aunque me tiñera el pelo... —le dijo tratando de reírse de
sí misma para no llorar. Sintió que Tom se ponía tenso, y lo miró a los ojos con toda
la pasión que ardía en ella y no podía ocultarle—. Yo te habría amado... Te habría
amado tanto...
—_______... —gimió él frustrado. Volvió a tomar sus labios, esa vez con más ardor.
Sin embargo, los besos de alguien que le decía que no podía corresponder a sus
sentimientos eran como una burla cruel para la joven. Quería gritar. Apartó
violentamente su boca de la de él y hundió el rostro en la chaqueta de Tom,
agarrando la tela temblorosa.
—Soy joven —dijo al cabo de un minuto eterno—, me olvidaré de ti.
—¿Podrías llegar a olvidarme?
De pronto la voz de Tom sonaba extraña, y la joven escuchó los agitados
latidos de su corazón.
—Tendré que hacerlo —sollozó—. Ya habéis hecho bastante, Justin y tú,
cuidando de mí todos estos años. No puedo esperar nada más de vosotros... de ti. Esto
nunca debió ocurrir. Ha sido solo un enamoramiento de adolescente, y la curiosidad...
Eso es todo. Yo no pretendía...
—Basta, _______ —le rogó él. La abrazó fuertemente, acunándola—. Por favor,
basta... ¿Acaso estoy riéndome de ti? ¿Me he burlado de tus sentimientos o he
tratado de ridiculizarte? Sé que no debí decirte lo que te dije aquel día sobre cómo
me mirabas. Pero es que te deseaba tanto que me dije que si no te decía algo para que
salieras del coche iba a cometer una locura —se rio amargamente—. Y de poco me
sirvió, terminé entrando en tu cuarto y asustándote con mi brusquedad.
—Yo entonces no sabía lo que era la intimidad... ni la pasión —confesó la joven
quedamente.
—¿Y ya no te asusto? —dijo él escudriñando su rostro.
—No, ya nada me asusta de ti, ni me azora. Yo... —fue incapaz de seguir, y bajó la
mirada.
Pero Tom le alzó la barbilla.
—Dilo, _______, termina la frase, quiero oírlo.
Ella debió negar sus sentimientos, o salir huyendo de allí, pero las palabras se
escaparon de sus labios.
—Te quiero —susurró en un tono de voz angustiado.
Tom la miró amorosamente y la besó con suavidad.
—Eres muy especial para mí, ______, eres parte de mi vida y quisiera poder darte
lo que quieres, quisiera poder decirte yo esas mismas palabras y ofrecerte un futuro
en común, pero... no puedo. El matrimonio es un compromiso de dos personas, y yo no sé
amar. Nuestra madre murió al nacer yo, y fue nuestro padre quien nos crió a Justin y a
mí. Nunca tuvimos una mano femenina que nos guiara por ese difícil camino. De hecho,
antes de conocer a tu madre, nuestro padre pasaba de una mujer a otra. Nunca he
sabido lo que es el compromiso. Lo único que sé acerca del amor es que no dura para
siempre. Mira a Justin, fíjate en lo que le ocurrió.
—Al menos él lo intentó —repuso la joven—. Y no es cierto que no dure. ¿O es
que no te fijaste en como se miraban a los ojos Justin y Shelby mientras bailaban?
—¿Es esa tu idea de una relación perfecta? —le preguntó él con una carcajada
sarcástica—. ¿El principio de un amor seguido de años de odio mutuo?
—¿Y cuál es tu ideal de perfección, Tom? — replicó ella—. ¿Una sucesión de
aventuras de una noche y una vejez solitaria al final del camino sin familia, sin nadie
que te quiera, sin nada que dejar atrás al morir?
—Al menos no moriré con el corazón partido.
—Tú no tienes corazón —masculló ella furiosa.
—¿Y serías capaz de casarte con Tyler, con un hombre por el que no sientes
nada? —inquirió, devorado por los celos.
—Tyler es un hombre capaz, serio y responsable... y no le da miedo el matrimonio
—le dijo ______ entornando los ojos—. Será un buen marido.
—No permitiré que te cases con él.
—No podrás impedírmelo, soy mayor de edad. Además, tampoco entiendo por qué
querrías hacerlo. Solo te intereso por el sexo, y yo necesito a alguien que me quiera.
Tom la miró a los ojos incómodo.
—Tal vez se pueda enseñar a amar... Tal vez tú podrías enseñarme.
_______ sentía que estaba flotando. ¿Había dicho lo que le parecía que había dicho?
—Pero solo tengo veinte años —le recordó—, y tú eres mi tutor, y no quieres
compromisos y...
Tom la silenció besándola de nuevo, con pasión, y la joven le pasó los brazos
por el cuello, entregándose a él con toda la generosidad de su amor.
El beso terminó varios minutos después. Tom, agitado por la creciente
excitación que lo invadía, descansó la cabeza contra el cuello de ________, tratando de
recobrar el aliento. La joven, que apenas podía respirar tampoco, le peinó el cabello
con los dedos, y lo besó en la mejilla, en la frente y los párpados cerrados para
ayudarlo a recobrar el control sobre sí.
—Eso ha sido maravilloso, tan dulce... —murmuró Tom tomando el rostro de
________ entre sus grandes manos—. ¿Ha estado Misty dándote ideas, o se te ocurrió a ti
sola?
—Lo leí en un libro —confesó _______ bajando el rostro encendido.
—Leer acerca de algo es muy distinto a hacerlo, ¿verdad? —le preguntó él divertido.
—Sí —asintió ella quedamente acariciando uno de los botones de su camisa. Le
encantaba el olor de su colonia, la calidez de su cuerpo y su cercanía.
—Nunca antes le he hecho el amor a una chica virgen —susurró Tom. Le besó
la frente con ternura.
_________ notó que las mejillas le ardían al imaginarse de un modo muy vívido en su
mente el enorme cuerpo de Tom, desnudo, cubriendo el suyo...
—¿Siempre duele la primera vez? —le preguntó con timidez.
—No tiene por qué —murmuró él—, no si el hombre logra excitar a la mujer lo
suficiente.
El corazón de la joven parecía haberse desbocado.
—¿Y c-cómo... harías eso...?
Tom sonrió con picardía y la besó en la punta de la nariz.
—Sal conmigo y te lo mostraré.
—¿Me estás pidiendo una cita? —susurró ella incrédula.
—Um hmm —asintió Tom frotando su mejilla contra la de ella—. Mañana por
la noche... Te llevaré a Houston. Así borraremos ese mal recuerdo de la última vez que
estuviste allí. Iremos a bailar, y daremos un paseo —le rozó la oreja con los labios—.
Tengo un apartamento allí, ¿recuerdas?
_______ cerró los ojos tratando de bloquear el deseo.
—No pienso ir a tu apartamento.
—Vamos, _______, no estamos en el siglo diecinueve. Allí podríamos estar a solas... y
hacer el amor.
La joven lo apartó de ella. Si la amara, las cosas podrían ser de otro modo, pero
no la amaba. Únicamente la deseaba de un modo físico. Y, después de esa primera vez,
pasaría a engrosar la lista de sus conquistas, un juguete usado.
—No pienso ir a Houston contigo, no quiero que me trates como a una de tus
rubias —le espetó furiosa. Solo entonces se dio cuenta Tom de cómo debía haber
sonado su propuesta. Seguramente le habría parecido que para él sería una noche más
como las que había pasado con esas otras mujeres. Él quería hacerle el amor en el
sentido más estricto de la palabra, no había querido decir...
—¡________, no era eso lo que pretendía decir! Yo...
Pero la joven salía ya por la puerta y corrió sin detenerse por el aparcamiento
hasta su coche. Tom no solo no la amaba, sino que ni siquiera la respetaba.





HOLA!!! AQUI ESTA EL CAPS ... YA SOLO FALTAN 3 CAPS PARA QUE TERMINE .. UNA DISCULPA POR NO HABER AGREGADO ESTOS DOS DIAS PERO ES QUE ESTUVE ENFERMA Y NO PODIA ENTRAR EN EL BLOOGER ... UNA DISCULPA ... YA ESTOY UN POQITO MEJOR NO DEL TODO PERO YA VOY PASANDOLA ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... A LA NUEVA SEGUIDORA BIENVENIDA ... :)) HASTA PRONTO :))