Capítulo 9
_______ se sintió aliviada de que los negocios mantuvieran
a Tom ocupado los
dos días siguientes, y se las arregló para evitarlo el
jueves y el viernes gracias a que
estaba poniendo al corriente de todo a la mujer que la
sustituiría, y a Tom no le
parecería lo más indicado discutir de cosas privadas
delante de una nueva empleada.
Era unos años mayor que ella y, por desgracia para
________, inmediatamente se prendó
de Tom. Cada vez que pasaba no hacía más que suspirar y
pestañear con coquetería,
y ________ no podía evitar estar feliz de que ese fuese
su último día. Tener que ver a
Tom con una potencial nueva conquista la volvería loca.
Esa tarde, sin embargo, Justin, el señor Ayker y las
otras secretarias, la
sorprendieron con una pequeña fiesta de despedida. Le
regalaron una pluma con su
nombre grabado, habían llevado una tarta, y el señor
Ayker incluso hizo un emotivo
discurso sobre lo valiosa que había sido para ellos, y lo
mucho que sentían perderla.
Tom no asistió a la celebración, así que la joven se
marchó con una mezcla de alivio
y decepción. Según parecía, ni siquiera se merecía una
despedida. ¡Pues le daba igual!
A pesar de todo, sí le importaba, y lloró todo el camino
de regreso a la casa de
huéspedes.
Tyler llegó puntual para recogerla. Se había puesto muy
elegante, y sus ojos
verdes bailaron al ver a _________ bajar las escaleras
con un vestido gris perla de falda
larga, y corpiño sin mangas. Se había arreglado el
cabello a la última moda, y le daba un
aire muy sexy.
—Estás preciosa —la elogió Tyler con una sonrisa.
La joven, divertida, hizo una pequeña reverencia.
—Tú también estás muy guapo —se volvió hacia la casera—.
Buenas noches,
señora Simpson, volveré antes de medianoche.
La mujer los acompañó hasta la puerta con una amplia
sonrisa.
—Buenas noches, ________. Pasadlo bien.
Minutos después, cuando iban en el coche, Tyler hizo un
comentario acerca de lo
agradable que parecía la casera y le preguntó si echaba
de menos su casa.
—Echo de menos a Justin y a Tom —contestó ________—. Se
me hace raro estar
sola.
—¿Puedo preguntarte por qué te marchaste tan
apresuradamente? —inquirió él
mirándola.
—Umm... No —contestó ella con una sonrisa divertida.
Tyler arqueó las cejas malicioso.
—Déjame adivinar... Tom no pudo resistir tus encantos por
más tiempo y
trató de propasarse contigo.
Las mejillas de la joven se pusieron de color escarlata.
—No digas bobadas.
Tyler se rio ligeramente.
—No es una bobada... teniendo en cuenta el modo en que te
miraba el otro día
mientras bailabas conmigo.
—Tonterías. Estaba demasiado embelesado mirando a tu
hermana como para
fijarse en nosotros —murmuró ________—. Y Justin se fue a
casa y bebió hasta
emborracharse —añadió prefiriendo omitir el hecho de que
ella también se había
emborrachado.
—Shelby lloró toda la noche —suspiró Tyler—. Han pasado
seis años desde que
rompieron y aún siguen igual de enamorados.
—Debe ser un infierno para los dos —asintió ella. No pudo
evitar comparar
mentalmente su situación con la de ellos, y deseó no
terminar como Shelby, penando
por un hombre al que jamás podría tener. Se obligó a
esbozar una sonrisa—. Bueno,
¿adónde vamos?
—A un restaurante griego. Me han dicho que es estupendo.
Entretanto, Tom andaba arriba y abajo por el salón, como
un león enjaulado,
las manos a la espalda y el ceño fruncido.
—¿Quieres parar? —le pidió Justin mientras trataba de
completar unos cálculos
en el libro de cuentas—. ________ ya no es
responsabilidad nuestra. Ya es mayor de edad,
y se ha independizado.
—No puedo evitarlo, y menos sabiendo que está con Tyler.
No es un muchacho.
—Mientras ella no esté interesada en él, no tienes por
qué preocuparte.
Tom se detuvo frente a él, lanzándole una mirada
furibunda.
—Pero, ¿y si lo está? —exclamó—. ¿Y si se lanza a sus
brazos por venganza?
Justin dejó el bolígrafo sobre la mesa.
—¿Venganza? ¿Y de quién se supone que se va a vengar?
—inquirió encendiendo
un cigarrillo.
Tom hundió las manos en los bolsillos y se asomó a la
ventana. Afuera reinaba
la oscuridad de la noche.
—De mí. Está enamorada de mí —contestó quedamente.
—Lo sé —murmuró Justin.
Tom se volvió hacia él sorprendido.
—¿Te lo dijo ella?
Justin asintió con la cabeza y dio una calada a su
cigarrillo.
—________ es muy joven, pero eso también podría ser una
ventaja: no es una cínica,
ni una promiscua, como la mayoría de las mujeres con las
que sueles salir. Y no es una
mercenaria.
—Sí, pero querría que me casara con ella —replicó Tom con
tirantez—.
Seguro que se cree todo ese rollo de «y vivieron felices
para siempre». No sé, no creo
que pudiera hacerme al matrimonio.
—¿Y sí serías capaz de hacerte a la idea de una vida sin
ella? —le espetó Justin.
Tom se quedó paralizado, con una mirada de terror en sus
ojos.
—¿Pero y si no dura? —contestó ásperamente—. ¿Y si todo
lo nuestro se va al
diablo?
—El verdadero amor no muere nunca —le dijo Justin
soltando el humo—. Y si lo
que te preocupa es no poder serle fiel, tal vez te des
cuenta de que la fidelidad no es
algo imposible.
Tom entornó los ojos.
—A otro perro con ese hueso. Tu perfecta relación se hizo
pedazos hace seis
años. ¿En cuántas mujeres has buscado consuelo desde
entonces?
Justin se quedó mirándolo con dureza un momento.
—No ha habido ninguna otra.
Tom no sabía qué decir. No se había esperado esa
respuesta, y se sentía
avergonzado de haberlo acusado injustamente de ser como
él.
—Soy un hombre chapado a la antigua, de los que piensan
que el sexo viene
después del matrimonio, de unirte a la mujer a la que
amas —le explicó en un tono
suave—. Cuando rompí con Shelby.., sencillamente no podía
mirar a nadie más —ignoró
la expresión atónita de Tom—. Mi único refugio es el trabajo.
No he vuelto a
desear a otra mujer desde que conocí a Shelby.
Tom tenía la impresión de que lo hubieran golpeado con un
mazo de dos
toneladas, dejándolo clavado en el sitio. Lo cierto era
que él tampoco había vuelto a
sentir deseo por ninguna otra mujer desde que había
empezado a sentirse atraído por
________... ¿Terminaría sus días como su hermano,
atrapado por el recuerdo de una mujer
a la que no podía tener?
—Yo... Lo siento, Justin, no tenía ni idea.
Su hermano mayor se encogió de hombros.
—No importa que no creas en el matrimonio, Tom. Hay
sentimientos que te
pueden unir más íntimamente a una persona que un anillo o
un certificado.
_______ pasó un rato muy agradable cenando con Tyler, y
la comida estaba
realmente deliciosa, pero mientras lo escuchaba hablar de
su nuevo trabajo no podía
evitar pensar en Tom, y en lo vacío que el futuro se le
antojaba sin él. Se había
acostumbrado a quedarse despierta hasta que lo oía llegar
de madrugada, a ver la
televisión con él, a tenerlo todo el día cerca en el
trabajo...
—El único inconveniente es que va a mandarme a Arizona
—estaba explicándole
Tyler mientras tomaban café después del postre—. El viejo
Regan tiene una hija allí
que lleva un rancho para turistas —contrajo el rostro—.
Odio los ranchos para
turistas. Además, parece que la hija de Regan trató de
convencer al viejo de que no
necesitaba ayuda, de que podía arreglárselas sola.
—¿Sabes qué clase de persona es? —inquirió ________.
—Ni idea. Seguro que es una de esas feministas que
piensan que son los hombres
quienes deberían tener los hijos y ellas llevar el dinero
a casa. ¡Pero que me aspen si
dejo que me diga como tengo que hacer mi trabajo!
________ sonrió divertida. Tyler era tan anticuado como
Justin y Tom en lo
referente a las mujeres. Iba a ser interesante ver cómo
se desenvolvería frente a una
mujer moderna...
De vuelta en casa de la señora Simpson, ________ subió a
su habitación tratando de
hacer el menor ruido posible, pero justo cuando abrió la
puerta empezó a sonar el
teléfono de la mesilla de noche. Cada habitación tenía
una extensión, así que
indudablemente la llamada era para ella. ¿A quién se le
habría ocurrido telefonearla a
esas horas? Seguramente sería Misty, que quería cotillear
sobre su cita. Cerró la
puerta y fue a contestar antes de que despertara a los
demás huéspedes o a la casera.
—¿Diga? —dijo soltando el bolso sobre el pequeño
silloncito de la esquina y
sentándose en la cama.
La voz masculina que contestó hizo que el pulso se le
disparara al instante:
—Hola, ________.
—¿Tom? —inquirió ella en un hilo de voz.
—Sí. Perdona, pero es que estaba inquieto y quería saber
si habías llegado y...
—Estoy bien, Tom—contestó ella entre conmovida y molesta
porque siguiera
preocupándose por ella como si fuera una adolescente—.
Acabo de llegar ahora mismo
—le dijo recostándose sobre la almohada.
—¿Dónde te llevó Tyler?
—A un griego.
Tom se quedó callado un momento, como dudando si
preguntarle lo que le iba
a preguntar.
—¿Y luego te llevó directamente de vuelta a la casa de
huéspedes?
_______ no pudo reprimir una sonrisa ante sus ridículos
celos.
—Sí, me llevó directamente de vuelta; y no, no ha
intentado seducirme.
—Yo no he sugerido nada parecido.
_______ sonrió de nuevo y enrolló distraídamente el cable
del teléfono entre sus
dedos.
—¿Cómo va todo por ahí?
—Bien —respondió Tom. Hubo una pausa—. Pero nos sentimos
muy solos sin ti.
—Yo también me siento sola aquí —murmuró ella. Hubo otra
pausa.
—Esa tarde en la oficina, yo... —comenzó Tom—. No quería
decir lo que tú
creíste que quería decir, y me duele que pensaras,
siquiera por un momento, que,
después de todos estos años, te seduciría como a una
cualquiera para luego olvidarme
de ti.
A la joven se le encogió el corazón. Agarró el auricular
con ambas manos.
—Pero es que tú dijiste...
—Lo que yo quería decir era que podríamos satisfacer al
menos esta ansia que
tenemos el uno del otro, tejer algunos recuerdos, pero
sería algo especial, no algo
sórdido.
______ no sabía qué decir.
—¿Sigues enfadada conmigo? —inquirió él suavemente.
—No estoy enfadada contigo, Tom. Yo... lo intento,
pero... me es imposible
—admitió _______ con un suspiro.
—Entonces, ¿querrías cenar conmigo mañana por la noche...
solo cenar?
—Tom, no creo que sea una buena idea...
—Escucha, ________, hace cinco años no podría haber imaginado
que pudiera surgir
entre nosotros lo que ha surgido, pero sencillamente ha
sucedido, y no podemos dar
marcha atrás en el tiempo y hacer que nuestra relación
sea como era antes. Yo... sé
que tú no puedes comprender que no quiera un compromiso,
pero tampoco soportaría la
idea de perderte sin remedio. Debe haber algún modo para
que no tenga que ser así.
Odio pasar por tu dormitorio sabiendo que ya no estás en él; odio ver la televisión yo
solo; odio sentarme solo a la mesa cuando Justin está en
alguna cena de negocios; y
odio la nave porque ahora hay otra mujer en tu
escritorio... —hubo un largo
silencio—.Ven a cenar conmigo mañana, _______. Por favor.
La joven suspiró indecisa.
—No debería, Tom...
—Pero vendrás, ¿verdad?
—De acuerdo, iré —se rindió _______ riéndose.
—¿Te parece bien que pase a recogerte a las cinco? Quiero
llevarte a un
restaurante de Houston.
—Tom...
—¿Qué? Solo cenar y bailar, lo prometo... Si es lo que
quieres.
________ se quedó dudando un momento.
—Está bien. Mañana a las cinco.
_________ se pasó toda la mañana del sábado de compras,
buscando algo bonito para
su cita con Tom. Finalmente compró un conjunto de falda
roja de seda con dibujos,
y un suéter a juego. Resaltaba su cuerpo y le daba un
aire sofisticado. Después, de
vuelta en la casa de huéspedes, estuvo casi una hora
probando distintos peinados, para
al final dejárselo sencillamente suelto.
A las cuatro y media ya estaba lista. Trató de
entretenerse leyendo un libro,
pero aquellos treinta minutos de espera se le antojaron
la más lenta agonía que había
conocido. Sin embargo, de la media hora no tuvo que
esperar más que veinte minutos,
ya que Tom apareció a las cinco menos diez. Según
parecía, él también estaba
impaciente por verla de nuevo.
Llevaba un traje gris oscuro, y botas y sombrero texano
gris perla. Estaba tan
guapo que _______ sintió que estaba viviendo un sueño.
—¿No me habrás invitado a cenar por lástima, verdad? —le
dijo insegura.
—Por supuesto que no —replicó él con una sonrisa de
reproche—. ¿Estás
nerviosa?
—La verdad es que sí.
—Yo también.
La joven lo miró sorprendida, y él se rio ligeramente.
—Lo sé, sé que suena increíble, pero es verdad.
Tom la llevó a un restaurante muy exclusivo, de música
suave, interpretada
por una pequeña orquesta. A medida que la velada
avanzaba, ________ se sentía cada vez
más azorada por la intensa mirada de Tom, y un cosquilleo
parecía estar
apoderándose de todo su cuerpo.
No era la única afectada por la magia del momento. El
corazón de Tom
parecía estar bailando un tango, y se notaba nervioso y
un poco inseguro, como en su
primera cita, pero le gustaba esa sensación.
Mientras tomaban el postre, sin embargo, no pudo soportar
más el no tenerla
cerca de sí.
—Vamos a bailar —dijo de improviso.
El tenedor de ________ se quedó a unos centímetros de la
porción de tarta de
manzana que estaba tomando, y alzó la vista tímidamente
hacia él, pero Tom ya se
había puesto de pie y le estaba tendiendo la mano.
La condujo a la pista de baile, donde unas pocas parejas
se movían al compás de
los suaves acordes de la orquesta, y le rodeó la cintura,
atrayéndola hacia sí.
—¿Te has dado cuenta de lo bien que encajan nuestros
cuerpos? —murmuró en
su oído—, como si fuéramos dos piezas de un mismo puzzle
—la apretó más contra él—.
Me encanta sentirte tan cerca...
________ cerró los ojos y trató de dejarse envolver por
la música, pero pronto la
fricción de sus cuerpos comenzó a enloquecerla, y a
juzgar por el modo que estaba
reaccionando cierta parte de la anatomía de Tom, y por la
apenas perceptible
tensión de sus músculos, él debía estar también bastante
excitado.
—Dios, _______... —gimió contra su cuello—. Vayamos a mi
apartamento, salgamos
de aquí... Dime que sí, por favor.
Los ojos de la joven buscaron los de él. Ansiaba más que
nada yacer con él y
dejar que le hiciera el amor. Sí, ella también quería que
la llevara a algún lugar donde
pudieran estar a solas, pero aun así se sentía tan
inexperta, tan ingenua...
—Tom, yo... No sé cómo... Nunca he...
Él se inclinó sobre ella para hacerla callar con un suave
pero firme beso.
—¿Estás asustada?
—Sí.
Tom rozó su nariz con la de ella.
—Pero aun así quieres entregarte a mí.
—Sí —la respuesta fue involuntaria, abandonó sus labios
antes de que pudiera
evitarlo.
—¿Y después me odiarías el resto de tu vida?
—No, eso jamás —contestó ella temblorosa.
—¿Tanto me amas? —inquirió Tom conmovido.
Azorada, la joven bajó la vista, pero él la tomó de la
barbilla para que lo mirara a
la cara.
—¿Tanto me amas? —susurró de nuevo.
_______ cerró los ojos, incapaz de negarlo.
—¡Sí! —admitió sin aliento.
La mano de Tom subió hasta la nuca de la joven y la
atrajo hacia sí para
depositar un tierno beso en su frente.
—Eres maravillosa —le dijo con voz ronca por la emoción.
________ apenas podía
escucharlo ya, con el corazón golpeando salvajemente
contra su caja torácica—. No te
haré ningún daño. Ven conmigo.
________ dejó que la sacara de la pista como sonámbula.
Nunca antes se había
sentido tan vulnerable. Lo único que podía hacer era
seguirlo, con las mejillas
encendidas, embriagada de deseo.
HOLA!!! AQUI ESTA EL CAPITULO DE HOY ... EL MIERCOLES TERMINA ... USTEDES QUE CREEN QUE VAYA A PASAR? ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))
Sigueeeee
ResponderEliminar:O esto se puso cada vez mas buenoooo me encanto virgi subeeee
ResponderEliminarSubeeeee
ResponderEliminarTom se la va a jugar por ella..
ResponderEliminarSiguelaaa :)
Oohh woo
ResponderEliminarSube pronto